El lugar era blanco. Eso podía decir con certeza. Todo blanco.
Caminaba...sin rumbo hacia una puerta. Todo el tiempo parecía estar en un mismo lugar.
Yo sentía que quería caminar, pero en realidad, no avanzaba.
Estaba Tin al lado mío. Solamente que no estaba cubierto de sangre como lo recordaba. Intentaba hablarle pero parecía no tener voz.
A veces aparecía en un lugar más cálido. Como mi departamento o mi casa. Mamá estaba parada casi siempre frente mío diciéndome cosas que no lograba entender.
Pero, lo último que ví me extraño demasiado. Casi no recordaba mis visiones, o sueños, o lo que sean. Me pareció extraño ver a Ae de traje. ¡¿De traje?! Pues si. Estaba muy guapo. Estaba con un traje negro y camisa blanca. Sin corbata ni moño.
Él me miraba y se reía. Yo me intentaba acercar pero no podía. Estaba inmóvil en casi todos los sueños.
No sé cuánto tiempo soñé eso. Ae me miraba. En silencio, parado con un fondo color... ¿Gris?
Estaba claro que esto no era real. Pero a la vez, sentía que si. Porque no podía moverme, y no podía hacer más que observar lo que se venía después.
Los sueños eran cortos. O visiones. Eran como pedazos de películas que iba pasando lentamente.
Recordé una en la que me veía a mi mismo de pequeño en el regazo de mi padre. Él me hablaba de cosas que ahora mismo, no recuerdo. Supongo que de historias de aventuras, siempre lo hacía. Me vi a mi mismo también en un día que papá y mamá se pelearon y ellos no sabían que yo estaba.
Y me vi a mi mismo... Tan pequeño...
¿Cuántos años tendría yo ahí? Yo sentí que sonreía. Nunca pensé verme a mí mismo de pequeño.
Estaba con un uniforme azul. Y la mochila sumamente pequeña.
Dios santo. De pequeño era sumamente blanco y alto.
Observé al pequeño despedirse de su madre llorando. La madre le abrazaba y reía. Con todo el amor del mundo le hablaba. Le consolaba y le decía que vaya adentro. El pequeño corrió dentro de la salita...
La madre se marchó. Y pude ver al pequeño chocarse con alguien.
Vaya... De pequeño ya era algo torpe.
Se había chocado con otro niño. Más bajo que él.
Tenía el cabello oscuro y piel blanca. El niño de cabello oscuro le pidió disculpas, a quien en ese entonces, era yo.
Y yo, salí corriendo.
No entendía nada.
Y después me vi en el baño lavándome las manitos. Y el niño me observa. Yo le miro de nuevo, y me sonríe.
¡Ah!
Esa es la primera vez que sentí algo por un chico. ¡Era tan pequeño! ¿Cómo iba a saberlo?
Había sido que mi primer "enamoramiento"... Ocurrió cuando era aún más pequeño de lo que yo recordaba.
Con el tiempo me fui olvidando de todo esto. Era posible que a mí me gustaban los más bajitos. O me gustaban los chicos con los que yo haya tenido un accidente, sino no se explicaba.
Aunque, en esa edad creo que el concepto de amor no estaba 100% definido.
Entonces fui a otro recuerdo. Cambié totalmente de película.
Esta película, este sueño, o lo que sea que sea esto, me dejó pensativo.
¿Así que desde pequeño me pasaba esto?
Era algo tierno. Sabía lo que quería, lo complicado fue cuando crecí y me di cuenta que para el mundo gustar de un chico, siendo chico, era algo malo.
¿Quién mierda enseña el errado concepto de amor? ¿Por qué tenemos que si o si querer a alguien del sexo opuesto?
Y lo más gracioso de todo, que siendo tan pequeño, sabía bien lo que me pasaba.
La película de ahora era más extraña. Tin de nuevo. Me pregunté por qué Tin aparecía todo el tiempo.
Y él de nuevo, mirándome. Y apareció Ae.
Por un segundo, recordé el momento de que Tin me pidió ser su novio. Y el momento de los casilleros.
¿Pero qué...?
No. No era esa el sueño que iba a tener ahora. Era un sueño un poco más subido de tono.
Por alguna razón me sentía inquieto. Sabía bien que no podía moverme, entonces traté de ver de qué se trataba.
Y escuché gritos.
Por un segundo, vi de nuevo blanco. Sábanas blancas y gente gritando.
Moví los ojos tratando de encontrar algo donde guiarme. Estaba mareado y con náuseas.
Alguien se acercó corriendo a donde yo estaba.
Giré la cabeza. Ahora sí me podía mover, había despertado.
Estaba Ae ahí. Con los ojos llenos de lágrimas.
Quise decir algo pero mi boca estaba sellada.
--Pete, ay Pete... --Ae lloraba. Las personas que estaban detrás creo que eran los de seguridad. Traté de armar el rompecabezas y supuse que los gritos eran de el conjunto de todos ellos.
Enseguida vino un médico y me tocó la frente. Lo observé, un médico algo anciano, pero con la mano sumamente fría.
Me estremecí. Volví a mirar a Ae. Mi corazón latía con fuerza, y por un segundo, sentí una felicidad inmensa.
A Ae lo llevaron afuera. Al rato llegó mi madre y mi padre. Tampoco pude hablar pero los miraba.
Mamá lloraba desconsoladamente y eso me ponía un poco mal. Mi padre, haciéndose el duro, sólo podía tocarme el cabello y mirarme. Lo ví derramar lágrimas.
--Mi bebé... Mi amor... --decía mi madre, se le notaba el dolor en la voz.
El médico habló con ellos un rato después. Yo seguía sin poder hablar, no sabía por qué. Podía mover mis manos, mis pies, respiraba bien, pero cuando intentaba hablar, no emitía sonido.
¡Tin!
No sabía cómo preguntarles por Tin. Ellos hablaban entre ellos y yo no sabía cómo llamar su atención. Me incorporé un poco en la camilla y sentí puntadas por todos lados.
Me observé el torso. Estaba lleno de moretones violetas y heridas cortantes. Me dolía de sobremanera las costillas.
Y la muñeca tenía enyesada.
¿Qué pasó conmigo...?
Ae. ¿Dónde estaba Ae...?
¡Quería irme de aquí!
Me incorporé emitiendo un quejido. Una felicidad invadió mi cuerpo. ¡Hice un ruido!
Intenté hablar y nada.
Quedé sentado en la camilla. Estaba... ¿Desnudo?
Quise llamar la atención de alguno de los tres que se encontraban hablando.
Golpeé la pared detrás de mí y ahí me miraron los tres. Se acercaron a mi y yo con señas, obviamente inentendibles, traté de preguntar por mi amigo.
¡Tin! ¡Que dónde... Está... Tin!
¡Mi amigo!
Era inútil. No me entendían.
Moví los labios. Creo que mi madre pudo entender.
--¿Tin? --dijo mi madre. Me miró con una expresión de confusión. Miró a mi padre. Y éste, al médico.
--¿Quién es Tin, hijo?
El médico recordó.
--Es su amigo. El que vino con él. Hijo, tu amigo está en terapia intensiva también. Estuvo muy grave pero ya está bien, mañana ya le dan el alta.
Me habló como todo un padre. Me sentí bien un rato.
Tiré del brazo de mi madre y pregunté por Ae.
Ella me sonrió y me tocó las mejillas.
--Ae está afuera con tu hermano. --me respondió.
¿Mi hermano?
Miré a mi padre.
--Tu hermano también vino a verte.
No sabía por qué algo me sabía amargo. Cómo que me alegraba que mi hermano estuviese aquí. Pero con Ae...
Le hice un gesto a mi madre otra vez. Parecía la única que me entendía.
Con muchos intentos, le dije que quería que Ae viniera. Todos se fueron y nos dejaron solos.
Ae ingresó a la habitación. Se lo notaba cansado, tenía ojeras y estaba un poco más flaco.
Lo miré y le sonreí.
Él se acercó a mí y me dió un beso en la frente.
--Me dijo tu madre que no puedes hablar...
Asentí y puse una mirada triste.
--No creo que sea por mucho tiempo. ¡Pete, estoy tan feliz que te despertaras!
Yo sólo podía sentir culpa. Y mirarlo con culpa, también.
Ae me habló un rato largo. Estaba feliz, se le notaba. Me hablaba como si de verdad me hubiese extrañado.
--Estuviste una semana durmiendo, Pete.
En coma. Pero él suavizaba la palabra. Era tan tierno.
Asentí con la cabeza. Sentía la garganta cerrada y todavía nadie me explicaba por qué no podía hablar.
Tomé del brazo a Ae. Él me miró fijamente. Lo apreté, intentando decirle algo.
--¿Qué necesitas, Pete?
Y trató de descifrar lo que intentaba decirle.
Intenté usar las manos.
Lo...siento... Siento haberte hecho esto...
Seguía sin entender.
Busqué algo que me sirviera. Nada. Ni siquiera sabía dónde estaba mi celular.
Hice un gesto con los dedos en forma de teléfono. Él no comprendió durante un buen rato. Al cabo de unos minutos de señas, me dió su celular y escribí lo que le quería decir.
--Pete... Eso deberíamos hablarlo luego.
¡No, tenía que pedirte disculpas!
¡Mira cómo estás! ¡Mira tus ojeras, tu cara toda cansada!
--Yo estuve todo el tiempo contigo ¿sabes? No esperando una respuesta. Sino esperando que estés bien.
Nos miramos un rato. Yo sabía bien que no podía hablar. Pero lo intenté.
Te amo...
Le dije con el movimiento de mis labios. Él me miró los labios tratando de entender. Y se esforzaba.
--Te... ¿Qué?¿Puedes repetirlo?
No es que no había entendido. Se estaba haciendo el desentendido para que yo, con palabras inaudibles, se lo diga. Sonreí, no iba a repetirlo.
Simplemente hice lo que debería haber hecho.
Le di un beso tierno. Él me siguió, sin antes reirse en medio del beso y mirarme a los ojos con tanto amor como siempre.
Alguien tocó la puerta. Nos dejamos de besar. No podía decir "adelante" así que Ae abrió la puerta.
Mi hermano lo miró de arriba a abajo. Y como si eso no fuese poco, le sonrió.
Le sonrió como Chompoo solía sonreírle.
Como yo.
Lindos!! Espero que les esté gustando la historia. Posta, que sus comentarios acerca de la novela me hacen muy muy feliz. Es la primera vez que escribo un fic y si bien tengo errores, ustedes están conformes y eso me pone feliz y me motiva.
Espero que les vaya gustando y si tienen dudas, críticas o simplemente quieren saber, solo comenten😙
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Desde el primer día.
RomanceFanfic basado en la serie "Love by chance" y en la novela "My accidental love is You". Con los personajes de los mismos. Este fic es 100% inventado. Quizás tenga algunas partes iguales a la serie o libro pero son muy pocas. •AePete• •Los perso...
