XVII. Pequeños rastros.

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Narra Pete:

+18

Sus manos ásperas pasearon por mi cintura. Me sentí un poco alterado. Mi cuerpo se movió solo. Disfrutaba sus caricias, pero me hacía sentir incómodo no poder hacer más.
Lo que estaba pensando hacer era malo. Mis pensamientos eran malos.
Pero algo más me decía que lo haga.
Ae me abrazaba por detrás. Se ve que estaba medio dormido medio despierto. Sus movimientos eran lentos y tiernos.
Aunque en estos últimos días estaba mal anímicamente, mi humor estaba mejorando.
Yo era un chico callado. Siempre lo fui. Me gustaba estar tranquilo. Estar en mi mundo. Pero, a pesar de ser así, no me gustaba para nada estar mudo.

El estar mudo te hace pensar mucho todo. Me llegó a doler la cabeza de tanto que pensaba. Una voz en mi cabeza que resonaba como loco. Una voz normal. Nada de gritos ni cosas raras. Era mi voz, solo que imaginariamente.
Tener a Ae cerca me aliviaba mucho. Tener a mi madre y quién dice que no, a mi padre y a hermano. Yo no estaba seguro si eso estaba en lo correcto.
Alvin era en ese sentido muy opuesto a mi. Hablaba mucho. Todo el tiempo. Siempre tenía algo que opinar, decir o pensar. Se la pasaba hablando. Con mi padre, con mi madre, conmigo (irónicamente hablando porque él se respondía sólo a sus preguntas) incluso
le gustaba mucho mucho, hablar con Ae.

Ae me aclaró bien su relación con mi hermano. Me aclaró bien sobre mi estado de salud. Yo debía recuperarme del todo. Pero igual, me sentía frustrado.
El no tener voz también me dejaba un poco deprimido. Casi todo el día pasaba recordando momentos lindos y sintiéndome mal por ellos.
Pero, si mi padre pensaba que irnos de viaje "familiar" podía incluso acercamos un poco, ¿quién era yo para contradecirlo?
Y no pensaba distinto. Me gustaba la idea de viajar antes de comenzar de nuevo con la facultad. Me gustaba sobre todo pensar que Ae iba conmigo.
Y que él únicamente se preocupaba de mi. Sonará egoísta, pero me sentía contento.

Mi corazón latía con magnitud cuando sus manos se movían. Ahora sí estaba seguro que ya se durmió. Era tan dulce como respiraba.
Con una paz...
Me acerque un poco más a él. Casi pegados.
Y comencé a pensar en cosas sin sentido.
Intenté dormir un poco.
Supe que si seguía pegándome a él, me excitaría.

No estaría mal descargar tanta tensión

Al otro día Ae volvió a su departamento. Debía preparar las cosas para el viaje. Iríamos cerca, pero igual manera debía prepararse con tiempo. Avisar a la familia, guardar sus cosas, dejar todo listo para volver y ponerse a estudiar de nuevo para el segundo año.
Me ponía un poco feliz la idea de estar juntos todos los días como solíamos estarlo cuando íbamos a la facultad.
Era de mañana. Yo estaba aún en pijama, pero podía arreglar mi bolso de igual forma.
Me sentía emocionado.
Alvin entra a mi habitación sin tocar. No me molesta. Lo miro, él no me dice nada. Solo se sienta en mi cama y me mira.
Estaba usando su celular después de un rato de haber llegado a mi habitación. Yo sigo ordenando. Quizás solo vino para estar con alguien.
Era evidente que le molestaba estar solo.
--Pete...
Giré para mirarlo. Él me miraba fijamente.
--Me gusta alguien.
Todo mi cuerpo sintió escalofríos. Era como un baldazo de agua helada.
Mi corazón latía con fuerza. Me intenté calmar.
Cambié mi expresión de sorpresa por una sonrisa. Alegrándome por él.
Por todos los dioses, que no le guste mi Ae.
Después de decirme eso no habló más y yo solo me dediqué a ordenar. Mi cabeza trabajaba el doble.
¿Será que gusta de Ae?
¡Pero si tenía una noviecita!
Claro. Pudo terminar con ella.
¿Por la nueva persona que le gusta?
¡Dios mío Alvin, necesitaba saber quién te gusta!

El día se hizo largo. Mi expresión era la misma. Incertidumbre.
Ae llegó y mi cara seguía igual. No es que no estaba contento de verlo, sino que me carcomía la culpa por pensar que era él el que Alvin gustaba.
Quizás pensar tanto me hacía daño únicamente a mi.
Papá llegó un rato más tarde. A la mañana había traído a Alvin y se había ido y ahora volvió. Papá si que se tomaba el tiempo de hacer las cosas. Traía un montón de cosas para el viaje.
Mi madre nos despidió a mi y a Ae y le pidió a mi novio que me cuidara. Extrañaría un poco a mi madre. Pero ella se ponía feliz que hiciera algo en mi tiempo libre.
Como viajar a una playa con mi padre y hermano que no veo hace un tiempo y que ahora quieren pasar tiempo conmigo y con mi nuevo
Amigo
Alvin viajó en el asiento de adelante con papá y yo en los asientos de atrás con Ae. No íbamos pegados. Los dos sabíamos los motivos, aunque me moría de ganas de abrazarlo y sentarme en su regazo.
En el viaje tomé el antibiótico para la muñeca y me dió un poco de sueño. Ae me dijo que durmiera que él me estaría cuidando.
Antes de cerrar los ojos, me llega un mensaje de texto. Daly.
Me decía que no iba a ir a la playa con nosotros. Yo esperaba verla allá o que venga con nosotros pero parece que tiene sus motivos para no ir.
Ae miraba por la ventanilla del auto mientras escuchaba música. Dios mío, que ser humano tan hermoso que es cuando está haciendo absolutamente nada.
Cerré los ojos justo cuando apagué mi celular y me dormí. Esos antibióticos eran muy fuertes. Generalmente mis padres me compraban los más caros, para no sentir ningún tipo de dolor, pero como mi cuerpo era débil, no los aguantaba y me terminaba durmiendo.
Lo mismo pasaba ahora. Pero si no los tomaba, tendría un dolor insoportable.

Desde el primer día.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora