XXIII. Lucha.

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... SE DA INICIO A ESTA SESIÓN.

El juez dijo unas palabras que no logré comprender del todo. Sé que presentó el caso. Y todavía estaba haciéndolo. Yo solo quería irme de allí.
Trump estaba sentado al lado de una mujer que parecería ser su abogada. Una mujer tailandesa (tenía los rasgos tailandeses) muy elegantemente vestida.
Trump venía vestido con jeans y una camisa a rayas. Pink, del otro lado, con otro abogado. Este era grande y rechoncho, y tenía una panza grande y redonda. El abogado de Pink, parecía ser más de la mafia que de las leyes.
Trump me miró varias veces fijamente. Desde su sitio. Estaba sentado de manera informal, con aires de superioridad. Tenía los ojos perdidos, quizás estaba drogado. No estoy muy seguro.

El lugar estaba repleto de gente. Ae estaba sentado detrás de mí con mi familia. Excepto mamá, que estaba en otro lado con N'Yim quizás comprándole un helado. Mi madre amaba a esa niña y la conoció hace una hora.
Había mucha gente vestida formalmente. El juez estaba sentado en lo alto. Muchas gente, muchas cámaras, muchos policías.
Me sentía como en una película. Solamente que en éste caso, el nervioso era yo. Y no sabía qué decir para poder irme rápidamente.

Señor juez tenemos el caso del estado. En contra del señor aquí presente *dice los nombres completos de Trump y de Pink pero Pete no escucha bien y tampoco le importa* por los delitos siguientes:
Pete suspiró fuerte. Quería dejar de temblar tanto.
*Intoxicar a la víctima con drogas peligrosas e ilegales.
*Secuestro
*Tenencia de armas ilegales las cuales fueron utilizadas para ultrajar a la víctima.
*Agresión física, verbal, emocional hacia la víctima.
*Robo y amenaza por parte del señor Trump.

El juez dice otras palabras rápidamente. Dando a entender que el juicio está abierto. Presentan a los abogados, todos muy educados y decididos.

Yo estaba muy tranquilo. Pero mi corazón empezó a bombear de manera violenta cuando escuché

El abogado Samuel Boratti iniciará su declaración

Sam me miró tranquilamente. Él estaba confiado y si bien su nombre me resultaba gracioso, me ponía tranquilo verlo tan tranquilo a él.
  Samuel se acomodó el traje y la corbata. Se levantó de su asiento y se dirigió a la mitad de la sala.
  Miró a todos. A cada uno, sus ojos verdes pasearon por el lugar. Analizó todo. Miró a Trump, y miró a Pink. Y a sus abogados, quienes les respondieron la mirada.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Pensé que Sam iba a hablar en inglés, pero se dignó a hablar en tailandés.

--Mi cliente declara que este individuo aquí presente (señaló a Trump sutilmente) lo estuvo hostigando desde hace varios meses. No obstante, llegó a golpearlo, robar sus pertenencias y amenazarlo todo el tiempo de volver a agredirlo. Por ende, mi petición para usted, señor juez, sería la encarcelación inmediata de estos dos individuos que señalé anteriormente.

No habló de Pink. Lo cual se me hizo muy extraño.

Trump tenía la mirada fija en mi abogado. Pude notar como lo quería comer vivo. Trump tenía una expresión sombría y aterradora.
Alguna vez me pregunté incluso por qué estuve tan enamorado de él.

  Mi abogado agregó un par de cosas más a su declaración. Esto no pareció incomodarle en lo más mínimo a la abogada de Trump ni siquiera al de Pink. Eran como de macizo, duros, inexpresivos, empoderados. Como si este juicio se tratara de una cosita pasajera para ellos.
Yo estaba temblando. Pude notarlo debido a mis piernas. Mi padre también lo hacía. Era una costumbre de ambos, no poder ocultar mucho el nerviosismo.
¿Que haré cuando deba declarar?
Esa pregunta me carcomía la cabeza.
El juez seguía hablando. No podía escuchar nada que no sean mis propios pensamientos.
Sé que debía decir la verdad porque yo no había hecho nada malo. Tenía muchas cosas a mi favor, sin embargo la idea de que todas estas personas sepan mi "historia con Trump" me hacía querer meter mi cabeza bajo la tierra.

La abogada de Trump se levanta. Muy segura de sí misma. Me mira directamente a mi.

--Señor juez --dice ella. --Permítame dudar de la palabra del abogado del demandante.

Desde el primer día.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora