Un buen día para mi alma.

223 11 2
                                        

Capítulo 13 {segunda parte}.

Me acomodé la mochila y me levanté torpemente, atorando mi pie en la silla.

Bufé asustada, siempre algo me salia mal, el destino queria que fuera humillada.

En un vistazo pude ver a Eduardo muy cerca, jalé mi pie sacandolo de entre las patas.

Unas manos se posarón en mi muñeca jalando.

-¿A donde ibas Lucy?

Suspiré resignada, no importaba cuantas veces intentara, ni cuantas veces pidiera con todas mis fuerzas tener una vida normal siempre terminaba así. La mirada penetrante de Eduardo me hacia saber que lo que estaba por venir no era bueno, como si algo de lo que me hiciera lo fuera.

Hace 3 meses él y Sheyla me habian amarrado y metido dentro de un costal, me llevarón a un lote baldio y junto con sus amigos me propinaron la golpiza más grande que pude haber tenido, salí inclusive con un pie fracturado. Ese día al llegar a mi casa tuve que decirle a mi madre que me había caido de las escaleras en la escuela, mi suerte fue que si me creyó.

Bajé mi mochila depositandola sobre mi silla, dos lugares después unos ojos negros observaban intrigados y frente a mi otros cafes que solo mostraban superioridad.

Bajé la cabeza.

-¿Pasa algo perra? -su tono prepotente me hacia querer llorar por tanta rabia -Sabes, no me importa.

Lo miré sin expresion alguna, si demostraba mi indiferencia quiza me dejaria enpaz.

-Sheyla me contó sobre lo de la mañana.

-Tu y ella pueden lamerme el trasero -susurré bajo mirandolo a los ojos.

Segundos después su mano se estampó contra mi cachete.

-Ya te eh dicho que te puedes ir hasta que terminemos de divertirnos contigo -gruñó -¿Qué parte no entiendes?

Lo miré y seguido al piso, como siempre a estas alturas la cafeteria estaba en completo silencio admirando el espectaculo que seguramente les resultaba muy divertido.

Una risilla resonó a unos cuantos metros de distancia, lo que faltaba, mi cereza del paste, Sheyla Brown.

-Hola Lucy ¿Esta rico tu almuerzo? -bromeó.

Harta puse los ojos en blanco, ¿Porque mierdas no me dejaban en paz? o ¿Porqué mierdas nadie me ayudaba? Javadd solo admirabá la situación como si fuera una pelicula de suspenso.

-¿Qué te haremos hoy? -preguntó Eduardo mirando de reojo a Sheyla.

Moví mi brazo intentando alejarme de su tacto pero su agarré era impresionantemente fuerte, necesitaba hacer ejercicio o algo así. La multitud enloqueció gritando diferentes formas de tortura inclusive algunos comenzaron a tirar botes vacios hacia mi. Estupidos.

Reprimí con todas mis fuerza las ganas de llorar y con mi frente alta recibí todos los golpes, impulsando su agarre Eduardo tiró de mi hacia atrás haciéndome caer al piso de puro trasero. Respiré bajo para que no se dieran cuenta de mi frustración y tristeza, no podía con esto a diario pero necesitaba aparentar que sí. Coloqué mis manos sobre los mosaicos para poder levantarme, leyendo mis pensamientos Eduardo puso su pie sobre mi estomago inmovilizandome.

Haciendo un puchero me miró junto con Sheyla que solo comenzó a reir, tragué lista para lo que me fueran a propinar, Eduardo levantó su brazo poniendolo en puño hacia mi dirección pesadamente cerré los ojos, así seguro me dolería menos. Apreté mis puños al calcular el momento en que su puño pegaría contra mi rostro, un estruendoso golpe se escuchó apreté mis ojos lista para recibir el ardor pero no pude sentir nada. Confundida abrí mis ojos poco a poco cuestionandome sobre aquel golpe, al abrirlos completamente no visualicé ningun puño cerca de mi rostro, es más, mi panaroma estaba limpio de cualquier persona.

Escuchandó un quejido volteé hacia mi derecha y al verlo tirado ahí mi boca se abrió de par en par ¿Pero qué...? ¡Oh Dios! ¡Eduardo estaba tirado en el piso con la nariz sangrando!

-¡Mierda! ¡Eduardo! -gritó Sheyla llendo a donde estaba.

Atonita parpadé varias veces queriendo aceptar esta escena pero mi cerebro me decia que solo era un producto de mi imaginación. Unas botas negras aparecierón deteniendose a mi lado,aun sabiendo de quien eran las seguí con la vista.

Javadd estaba inexpresivo con la mirada puesta en el cuerpo tirado de Eduardo, varios moviemientos captaron mi atención obligandome a ver sus manos las cuales acariciaba. Sintiendo mi mirada volteó a verme guiñandome un ojo, extendió su mano frente a mi para que la tomara, torpemente así lo hicé y una vez de pie Javadd me cerró la boca.

-Tranquila Lucy -susurró.

Aun tomando mi mano la levantó dandole un suave beso en la parte superior para después taparla con la otra mano. Dejandolas caer lentamente se alejó de mi lugar y con un fácil y simple estiron levantó a Eduardo y lo estampó contra la pared. Varios Jadeos se escucharon.

Sin decir nada Javadd intimidó a Eduardo, unos chillidos comenzarón a sonar. Sheyla corrió hasta donde ellos dos estaban y poniendose tras Javadd comenzó a golpearlo en la espalda.

-¡Maldito!¡Deja a mi novio!¡Sueltalo! -comenzó a lloriquear entre cada golpé.

Volteando a verla Javadd soltó una de sus manos y como si fuera una botella de agua la empujó fuera de su espacio. Asustadá por su reacción Sheyla solo calló y miró perpleja.

-Eres un cabrón -escupió Eduardo, Javadd lo volteó a ver -A las mujeres no se les pega.

Mi boca se estampó contra el suelo ¡¡¿QUÉ?!! ¡Cabrón él!

Javadd soltó una risa nada pacifica, terminando volvió a estamparlo contra la pared.

-Yo te voy a eseñar quien es el cabrón -dijo en un susurro que se pudo escuchar por toda la cafeteria gracias al silencio sepulcral que reinaba.

Intentandó hablar lastimé mi boca, una fuerza invisible me estaba haciendo callar. Abrí mi boca de nuevo pero ninguna palabra o ruido salía. Javadd arrastró a Eduardo deteniendose frente a una de las ventanas, mi corazón empezó a latir demasiado rápido sabiendo lo que venia. ¡Por dios lo iba a matar! Un nuevo impulso me recorrió haciendo me gritar que no en mi interior, porque en el esterior ningun ruido se pudo escuchar. Era como si me hubieran quitado la voz, una lágrima rodó por mi mejilla, pero no fue porque no quisiera que le hicieran nada si no porque no queria que alguien muriera por mi culpa, además, podia enviar a Javadd a prision ya que él es 2 años mayor que yo, por lo que tiene 19 años y ninguna excusa para entrar a la carcel.

Corrí hacia él para poder bloquear la ventana pero al comenzar a correr el cuerpo de Eduardo ya estaba atravesando el cristal y rompiendolo en mil pedazos, al llegar a su lado me atrapó con sus brazos parandome y dejandome observar a un Eduardo inconsiente y muy ensanfrentado.

Un chillido alfin pudo salir de mi cuerpo y entonces pude sentir como mi voz volvía. Miré tras de mí y observé cada rostro espantado y paliducho en la cafeteria hasta detenerme en un cuerpo tirado en el suelo. Era Sheyla, y estaba inconsiente también. Rodeandó mis hombros con su brazo Javadd comenzó a avanzar asiendo que tambien lo hiciera. Sin decir nada aún caminamos en silencio fuera de la cafeteria paró y me extendió mi mochila susurrando un "toma". Callada asentí y la coloqué sobre mis hombros.

Javadd levantó mi menton haciendome verlo a los ojos y cerrando la distancia atrapó mis labios en un inesperado y calido beso tranquilizandome, sonrió y sin más que decir se fue por la puerta principal dejandomé en el pasillo completamente solo y sin aún poder decir algo.

Zayn MalikHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora