Capítulo 33

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El mercadillo benéfico estaba llenos de señoras con altos cardados revoloteando por los puestos y comprando tapetes de ganchillo al más puro estilo de Belvidere.

- No se que narices hago aquí.- dijo Ash metiéndose las manos en el canguro de la sudadera.

- Venga no seas pava, oh mira un puesto de mermeladas caseras- Betty se alejó de los dos.

- Tu madre es una persona muy peculiar- dijo Andy.

- Seguro que es muy diferente a la tuya.

- Ya lo creo que sí, mi madre es una estirada y no sabría darle amor a nadie. Es una mujer tosca que vive por y para las apariencias.

- No hables así de tu madre, no está bien.

- Me juré hace tiempo que si algún día tenía un hijo no iba a tratarlo de esa manera y ese momento ha llegado, bueno aún no pero solo es cuestión de meses.

Ash no dijo nada, siguió andando por los caminos de polvo y puestos, y de pronto paró en seco.

-¿Pasa algo?- le preguntó Andy.

- Ahí esta Valerie con las otras arpías.

- Ves a saludarla, ¿Es tu amiga no?

- Supongo- dijo Ash enogiéndose de hombros.

Andy siguió a Ash hasta Valerie...

- Hola Val- dijo sin mucho énfasis Ashley.

- Oh Ashley, ¿que haces tú aquí?- le contestó recolocándose la chaqueta de cashmira rosa pálido.

- He venido de visita, ya sabes la familia.

- Comprendo ¿y este es?

- Andy, un amigo.

Las risitas de las demás incomodaron a ambos.

- Un placer Andy- Valerie le tendió la mano y este se la estrechó.

- Bueno Ash un placer haberte visto, ahora tengo muchas cosas que hacer.

Valerie la trató como un trapo y Ashley creyó morir en ese mismo momento, la tez se le volvió blanca como la nieve y le sudaban las manos. Valerie volvió a su posición de mujer entregada y cuchicheó sin miramientos con las demás víboras.

- Vamos Ash, no le hagas caso.

Ashley se aguantó las lágrimas y arrastrada por las manos de Andy se marchó de la zona roja.

- ¿Has visto como me ha tratado? Eramos amigas, amigas de la infancia.

- Bueno pues parece que ella no opina lo mismo, no merece la pena no pienses más en ello.

- Estoy indignada, me dan ganas de volver y abofetearla hasta decir basta.

- Eso no serviría de nada, solo para empeorar las cosas y los cuchicheos.

Betty volvía por el camino de tierra haciendo señas con los brazos y un par de bolsas.

- Mira Ashley, mermelada de Higo como la que hacía tu abuela- Betty notó la tensión- ¿Pasa algo?

- Nada mamá, estoy mareada, me gustaría volver a casa.

- Claro cielo, iremos y te prepararé una infusión orgánica del puesto de Carol Holsen- dijo Betty alzando triunfal la bolsita de hierbas.

******

Adam estaba desconcertado por el correo de Lisa, ¿Debía llamarla? No estaba seguro, ¿Acaso se había molestado en llamar a Ashley? Pero y ella porque no le había avisado de donde estaba, ¿Y Andy?

®TRIO DE ASEX.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora