Capítulo 1
Adam se marchó como cada día a esas horas a por su dosis de cafeína. No era muy amante a hacer la compra, nunca tenía alimentos en casa y por supuesto café tampoco.
Durante los años que llevaba viviendo en Nueva York se había acostumbrado a vivir de comidas rápidas y cafés en vasos de cartón.
Pero ese café matinal tenía un aliciente añadido, una muchacha de ojos azules y cabellos rubios ondulados. Siempre que ella le servía su desayuno a este le sabía a gloria, ver la sonrisa de aquella chica hacía que un mal día se convirtiera en bueno.
- ¡Hola! ¿Lo de siempre?
- Si por favor, me es imposible renunciar a tú café y a la magdalena de arándanos.
- Algún día deberías arriesgar un poco.
- Y tú podrías salir conmigo algún día.
Adam se sorprendió a si mismo diciendo aquello, siempre había tenido problemas para sociabilizar y esta mañana de invierno se había soltado la "melena" y le había dicho a la chica de ojos de mar que algún día podrían salir juntos. Tragó saliva y por primera vez en dos meses deseó marcharse corriendo de allí.
- Me lo pensaré, tu desayuno.
Le entregó su desayuno y se marchó de allí como alma que lleva el diablo.
Ashley se dio una ducha rápida y se colocó corriendo su uniforme de trabajo. Eran las 5.30 AM y su turno empezaba a las 6:00 AM. Además quería ser ella quien horneara las magdalenas de arándanos.
Se recogió el cabello en una coleta y colocándose el abrigo de mala manera dio un portazo a su diminuto apartamento.
Sabía que servir café a los zombis cosmopolitas no era el trabajo de su vida, pero pagaba las facturas, además desde hacía dos meses había algo que la impulsaba a ir a trabajar. Solo era un placer momentáneo, pero la alegría le duraba toda la jornada.
- Brenda, déjalo ya horneo yo las magdalenas.
- Ashley creo que tienes un problema con estos bollos, toma la bandeja.
Ashley quería tenerlas horneadas a tiempo, tenía controlada la hora de su llegada y por supuesto la puerta y su característico sonido que anuncia un nuevo cliente.
Cuando la alarma del horno sonó, Brenda avisó a su compañera de que las magdalenas ya estaban listas. Unas fantásticas magdalenas, pre cocidas, con su toque mágico el amor. Cuando ya las tuvo dispuestas en el mostrador impregnando el ambiente con su maravilloso olor, el chico que alegraba sus mañanas entró en el local.
- ¡Hola! ¿Lo de siempre?
- Si por favor, me es imposible renunciar a tú café y a la magdalena de arándanos.
- Algún día deberías arriesgar un poco.
- Y tú podrías salir conmigo algún día.
Ashley no podía creer lo que le acababa de decir, estaba de espaldas esperando a que el vaso de cartón se llenara de café y se le sonrojaron las mejillas.
- Cálmate- se dijo a si misma en voz baja.
No podía contestarle tan rápido a esa pregunta, prefería alargar la respuesta unos días más, pero ¿y si nunca le vuelve a mencionar el tema? Ese era un riesgo que había que correr.
- Me lo pensaré, tu desayuno.
Le entregó el café para llevar y la magdalena en una bolsita de papel. El chico salió de allí y a Ashley el corazón se le comenzó a acelerar pensando que había perdido la oportunidad de compartir un cine con el chico de la magdalena de arándanos.
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®TRIO DE ASEX.
ChickLitCuando en una pareja (que se sobrentiende que son dos) hay un tercero, deja de llamarse pareja. Normalmente se le conoce como trio, pero cuando nosotros tres empezamos la relación decidimos llamarnosTrio de Asex. Somos tres Asex: orgullosos, pasion...
