Capítulo tres

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Los días pasaban, y el pueblo poco a poco regresaba a la normalidad

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Los días pasaban, y el pueblo poco a poco regresaba a la normalidad. La llegada de alguien era siempre motivo de revuelo. Todos querían acercarse y formar una amistad con los recién llegados.

La familia Wang fue bien recibida, la familia fundó una escuela de deportes e impartían clases de atletismo, artes marciales, gimnasia y esgrima, ellos mismo aportaban los materiales y no cobraban por las clases, aunque podías dar un aporte opcional si así lo deseabas. Algunos habitantes, enviaban a sus hijos y pagaban con cultivos. La familia recibía a todos con una sonrisa. Menos Jackson Wang.

El nombre comenzaba a generar disgusto entre la población, asociaban al joven con desorden, prepotencia e indecencia. Lo habían cachado fumando en las cercanías del colegio, haciendo grafitis en las paredes del parque e incluso intentando comprar alcohol siendo menor de edad.

Jackson Wang es un indecente, un delincuente juvenil.

Eran las palabras que acostumbraba a escuchar por parte de las señoras mayores en la iglesia cuando iba ayudar a su padre con los quehaceres de la misma.

Jaebeom no disfrutaba estar en la iglesia, no como en el pasado. Creía en la existencia de un ser superior, se consideraba un fiel creyente de dios, sin embargo estaba enojado con él. Estaba enojado porque le quitó a su madre. Estaba enojado con él porque le dio un padre que no entendía sus deseos.

Durante mucho tiempo, escuchó hablar a su padre del amor infinito de dios, sobre que las cosas pasan por un motivo. Jaebeom no descifraba aún cual era el motivo de robarle a su madre tan pronto, tampoco entendía como era eso una manera de dios mostrarle su amor infinito. Por eso, desde entonces está enojado con él.

Eran las seis y cuarto cuando abandonó la iglesia con destino a la casa del señor Choi. A veces quería pensar que Choi era su verdadero padre, él lo entendía.

—Buenas tardes, maestro. —Saludó Jaebeom dando una pequeña reverencia. El maestro sonrió y lo invitó a pasar.

La casa de Choi era bastante pequeña, no muy distinta al resto de edificaciones. Estaba repleta de libros y materiales de enseñanza, Jaebeom se sentía como un niño dentro de la casa. Definitivamente, quería ser como él en un futuro.

—Tengo un regalo para ti. —Jaebeom ladeó el rostro y luego sonrió emocionado, amaba cuando Choi tenía regalos para él. Mientras Choi iba por el regalo, Jaebeom tomó asiento en la pequeña mesa del comedor donde acostumbraban a tomar las clases. La mesa era redonda y con una pata irregular que solo tenía dos sillas, una plástica de color rojo y otra del mismo material pero verde. Desde su posición, observó la pila de platos sucios en el fregadero. Riendo se puso de pie y comenzó a lavar los trastes, en su casa nunca haría esa tarea de manera voluntaria, pero cuando se trataba de Choi la cosa era distinta.

— Acá está, mocoso. —Anunció Choi entrando en la cocina, a ese punto ya Jaebeom había terminado y comenzaba a poner la cena. —Oye, no era necesario...

— Descuide, es la única manera que tengo para pagarle su bondad... Gracias por enseñarme, en serio. No sabría que haría sin usted.

— Mi paga es verte ser el mejor maestro de la región... Del país.

—No puedo hacer eso si no asisto a la universidad... —Murmuró con tristeza.

— Vas a poder lograrlo, yo sé que sí. Confío en las capacidades de mi discípulo.

Ambos rieron, y Choi extendió el regalo, Jaebeom lo tomó emocionado. Se trataba de un pesado libro, en un principio pensó que era una enciclopedia, sin embargo al leer la portada sonrió. Historia de Asia: origen y evolución.

— ¡Es increíble! Gracias, Choi!

— Bah —bufó el maestro— estamos fuera de clases, puedes llamarme Siwon.

— Si... Siwon. —Murmuró el menor, no se acostumbraba al trato informal.

— ¡Hyung, hyung! Necesito su ayuda —Gritó una voz entrando a la cocina. La sonrisa de Jaebeom desapareció. Youngjae, el hermano menor de Siwon, apareció en el umbral interrumpiendo la escena. —Ah, estás acá, Jaebeom.

— Hey, respeta a los mayores, Youngjae. Llámalo hyung. —le reprendió Siwon.

Jaebeom negó, no era necesario aquello. Siwon condujo a los menores a la mesa, Jaebeom volvió a negar. Sabía que a Youngjae no le agradaba su presencia, de haber sabido que estaba en el pueblo no se presentaría a la casa del mayor. Volvió agradecer por el regalo y recogió sus materiales. —Otro día podrá ser, Ch-Siwon. Disfruten la cena, hasta luego.

Jaebeom salió de la casa amargado y regresó a casa. En el camino, se encontró con Jackson Wang en el parque, contemplando el árbol del centro. Los recuerdos azotaron su mente, apretó los libros contra su pecho y caminó con más velocidad repitiéndose a sí mismo: es solo un árbol, es solo un árbol.

Pecado ; jackbeomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora