Jimin apretó con fuerza sus ojos aún cerrados y luego intentó estirar su cuerpo para destensar su colita. Dos cosas fue lo que noto a medida que rápidamente recuperaba la conciencia.
Uno, no podía estirarse como quería ya que su cuerpo estaba atrapado. Dos, no sentía su cola, era como si tuviera dos músculos en vez de uno. Los recuerdos llegaron a él.
¡Tenía piernas!
Sonrió risueño y lentamente levantó sus párpados para dejar a la vista sus hermosos ojos verde esmeralda con pequeñas motitas grises, aquellos ojos únicos que tanto llamaban la atención junto a su envidiable belleza.
El rostro varonil del vampiro fue lo primero que vio, manteniendo su sonrisa, intento inclinarse hacia atrás para poder apreciar bien el rostro del mayor. Pero los fuertes brazos de este rodeaban su delgada cintura, impidiendo que se moviera.
Muy feliz de poder estar con el vampiro, se acurrucó más cerca, escondiendo su cabeza en el cuello ajeno. Subió sus pequeñas manos que estaban entre los dos cuerpo, e intentó abrazarlo también.
—¿No puedes quedarte quieto para seguir durmiendo? —arrastró las palabras con pereza.
El pequeño tritón se maravilló ante la grave voz, estaba demasiado feliz de no estar solo, y más si su compañía era Yoongi.
Una risita suave se le escapó y negó con su cabeza.
—Estás conmigo —respondió con simpleza.
Yoongi resopló y abrió sus ojos por fin, alejándose levemente para ver a un sonriente Jimin volver a intentar a abrazarlo.
—¿Ahora eres un pulpo? —se burló dejando que el ser acuático lo volviera a abrazar una vez que se acomodo de frente en su cama, recargando su espalda en el colchón.
—Sí, soy un pulpo y ahora no te voy a dejar —aseguró esta vez alzando una de sus piernas para también rodearlo.
El vampiro acarició la suave piel de bebé que poseía Jimin, relajado ante el feliz y despreocupado comportamiento del menor, realmente se veía mejor después de todo lo ocurrido.
—Yoongi... —susurra.
—¿Qué?
—Tengo hambre, mucha hambre —explicó con un mohín en su rostro—. ¿Puedo comer más dulces?
—No —respondió divertido, sentándose en la cama y arrastrando al menor con él.
—Pero si son muy ricos —explicó sentado sobre sus piernas, observando como el contrario se comenzaba a cambiar de ropa.
Algo que el pequeño ser acuático encontraba incómoda e innecesaria, sentía que no se podía mover libremente con esta.
—Mucho dulces hacen mal, solo se comen de vez en cuando, no todo el tiempo y a cada hora —explicó ya vestido, observando como el pequeño cuerpo sobre su cama solo vestía una camiseta.
Jimin estiró su labio inferior y se dio la vuelta, volvió a acomodarse en la cama para intentar dormir un poquito más, con el pensamiento de que cuando se despertara tal vez Yoongi le dejara comer un dulce.
—Jimin ¿Te quitaste el bóxer? —pregunto observando el redondito trasero que estaba expuesto gracias a que la camiseta se había levantado por los movimientos.
—¿Qué cosa? —pregunto dándose vuelta, curioso.
—Tu bóxer, ropa interior, el pequeño pantalón corto que usas bajo la ropa para cubrir tus partes —el de cabello celeste le siguió observando confundido.
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Algo más...
FanfictionUna subasta. Lo compró perdido en su belleza, pensando lo bien que quedaría junto a sus otros objetos pero... ¿Por qué se siente diferente? Yoonmin.
