Reencuentro con David

19 0 0
                                        

Cuando me despertó Gustavo, me alegré de verle a él lo primero. Limpié la casa y preparé el desayuno. Cuando mamá volvió de comprar. Lloró. - No tenías porqué. - No importa. Nos abrazamos. Cuando ya comimos, me fuí a casa de Núria. David estaba allí. Nos abrazamos.                -Me hechabas de menos. - Muchísimo. - Te apetece ir a dar una vuelta, y hablamos. - Claro.        Paseamos, por donde solíamos hacerlo, esta vez, sin agarrarnos de las manos. Nos sentamos en la playa. - Judith, he conocido a alguien. Agachó la cabeza, con arrepentimiento. - Me alegro muchísimo. - Te alegras? - Sí, de hecho, yo también he conocido a alguien. - Vaya, pues... me quitas un gran peso de encima. - Sí, tú a mí también.  Y cuando os conocisteis? - Fué hace dos semanas. Se llama Candela. Tiene mi edad, vive sola, y está estudiando para ser médico. - Oh! una chica con futuro. Has cambiado? - Algo.            -Para bien, o sea, sigues siendo el mismo niño alocado. - No, creo que mi tiempo de niño acabó cuando te fuiste. - Cuando me fuí? - Ya sabes, cuando dijeron que... habías muerto. David lloró. - No podía creermelo, lo pasé tan mal. Judith. Nunca pensé que fuera a ocurrir eso, me sentí tan culpable por no haberte acompañado hasta la puerta de tu casa. - David, todo lo que me ha ocurrido, me ha hecho crecer como persona, te agradezco todo lo que has hecho por mí. - Que me agradeces, que te violaran, que te secuestraran o... - Que haya sido feliz. Dentro de lo que cabe. Me violaron y me secuestraron, pero me enseñaron. Y me han liberado. Ahora mismo los puedo delatar, acabarían en la cárcel, no voy a hacerlo porqué son personas maravillosas. - Oh judith, como puedes decir eso? - Lo digo con la mano en el corazón. David, confío en que no le comentes esto a nadie. Y quiero que seas feliz con Ca.. - Candela. - Eso es, con Candela. Ahora tengo que irme. - Te llevo. - A caballito?     David río. Nos abrazamos. - Súbete a mi coche. - Tienes coche? sí que has cambiado sí. - Me lo saqué por ti, pensé, que no volvería a ocurrir algo así, no a nadie a quien yo conozca y quiera. - Me querías? - Te amaba. - Yo también, en mucho tiempo no dejé de pensar en ti. Pero apareció Javier, y me ayudó tanto. - Me alegro por vosotros. - De veras? - Te lo juro.            - Vaya, no esperaba tanto cambio, me alegro muchísimo, de verdad. Tanto tiempo pidiéndotelo, y cuando me voy, es cuando lo haces... si es que ya te vale, eh. - Mi juventud te la llevaste tú. Todas mis tonterías, todo lo que yo hacía, todo, quedó en el pasado, cuando me dijeron que habías muerto, murió mi niño interior, murí yo contigo. Nos abrazamos de nuevo.

ADOLESCENCIA ROBADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora