Juliana se muerde el labio con inseguridad mientras la puerta de primera clase se cierra. Ella no debería estar haciendo eso. Se siente incorrecto. ES incorrecto. Al final suspira y se da la vuelta dispuesta a bajar a la parte de la cubierta de botes que pertenece a la primera clase, pero justo en ese momento, se detiene para evitar chocar con alguien.
¡Tú! -exclama Valentina con una sonrisa- ¡Te estaba buscando!
Y yo -miente Juliana intentando disimular su sorpresa.
Genial -ante la sonrisa de la chica Juliana suspira- Ya sé que vamos a hacer hoy, si no tienes planes claro.
Ningún plan -dice la chica- estoy a su disposición señorita.
Déjate de formalidades-pide ésta mientras de la un empujón juguetón-¿Me acompañas a mi camarote? -Los ojos de Juliana se dilatan cuando la chica se dirige a la puerta de primera clase.
Espera -la toma por la muñeca haciendo que Valentina se gire y la mire extrañada. La realidad golpea a Juliana de frente, su acompañante lleva el pelo suelto, un vestido ligero hasta los tobillos, color pastel con una cinta alrededor de su cintura que acentúa su figura. Juliana se queda sin habla.
¿Qué pasa? -inquiere Val
Eh... yo...-la chica traga audiblemente y olvidando sus temores escruta a la mujer- ese vestido, te queda increíble-no es una mentira en lo absoluto. La sonrisa de Valentina se ensancha y sin soltar la mano de Juliana gira dando vuelo al vestido y a su cabello que desprende una fragancia tenue.
¿Te gusta? -inquiere
Me gusta -responde Juliana a penas.
Tengo más en el lugar a dónde vamos -responde Valentina mientras entrelaza sus dedos con los de Juliana-ya lo verás.
Ambas chicas cruzan las puertas. A Juliana no se le escapa la mirada despectiva que el portero le hace, ni su intención de acercarse a ellas, quizá para echarla, pero también capta la mirada fiera de Valentina y la manera en la que ella la toma de la mano.
Déjalos que intenten decir algo -gruñe por lo bajo-tengo ganas de pelearme con alguno.
Cálmate Val -se burla Juliana mientras baja por unas preciosas escaleras ornamentadas destellan bajo la luz del día que se filtra a través de una cúpula de cristal. La aludida se ríe suavemente.
Que se calmen ellos -responde audazmente mientras bajan otro nivel. Juliana mira todo de reojo, los lujosos acabados de madera, los candelabros, el mosaico del piso, parece el interior de un museo. A penas piensa aquello su sonrisa se borra y decide apartar la mirada-No pasa nada-murmura Valentina al notar su cambio-déjalos que miren o hagan lo que sea, no tienen importancia-Juliana sólo asiente.
Val la guía por un pasillo alfombrado, de paredes blancas y engalanado con floreros cada diez metros. Se mueven sorteando a las escasas personas que se han levantado temprano para ir a desayunar hasta llegar a una puerta tan elegante como cualquier otra.
¿Tu padre no se molestará de que esté aquí? -inquiere Juliana mientras Valentina abre la puerta.
No, él está con Mateo y Guille en una cosa de negocios-responde mientras cierra la puerta. Juliana mira alrededor: parece el interior de un pequeño palacio, todo está cubierto en acabados de madera, hay sillones finos, lámparas de metal y tela de diversos patrones, la chica logra ver una cubierta privada al fondo y otras tres puertas más. Es mucho más del doble de su simple camarote compartido, incluso tiene una mesa para tomar el desayuno y una chimenea. Una maldita chimenea-Crees que es mucho ¿No?-inquiere Val algo cohibida.
Es mucho-responde Juliana sin querer se deshonesta o irrespetuosa-parece un maldito palacio.
Olvídalo, ven-la chica se ve arrastrada a una de las puertas laterales-ésta es mi habitación.
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Cinco días
Fanfiction¿Cuántos días se necesita para enamorarse de una extraña? Las vidas de Juliana y Valentina caen en picada, hasta que sin saberlo, sus destinos se entelazan sobre el mar bravío previo a la tormenta ofreciéndoles una última salida. ¿Tendrá su amor la...
