Aquello que casi pasó

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¡Eres mi maldito héroe personal! -Valentina se arroja a los brazos de Mateo apenas entra a la sala del camarote que ocupan los Carvajal.

¿Y tu hermano? - inquiere- ¿Tu papá?

Fuera -dice sin poder contener una sonrisa-salieron a... en realidad no lo dijeron, solo se fueron.

Menos mal -Mateo suelta un suspiro y se deja caer en el sillón- llevé a tu novia a conocer a Eva, la detestó, pero no más que a cualquier otro ser vivo, así que creo que salió bien.

No es mi novia -aclara Valentina tirándose a su lado.

Todavía -añade él. Ambos se ríen.

No puede ser mi novia, yo no puedo tener novia -la chica lo mira preocupada- ¿Qué voy a hacer? Va a estar en la cena de esta noche, la gente preguntará, no tiene nada que ponerse, la gente notará que no pertenece a ellos, y luego está el idiota de mi hermano... al menos ya comprobamos que no es gay, pero ¿Qué tal si hablan de Liverpool? ¿O de mi madre y...

A ver, cálmate. Primero que nada, yo te dije que tu hermano no era Gay, así que me debes un auto -recalca el hombre-solo le falta la mujer correcta.

Y deseo que la encuentre-apunta la chica-pero de todas las mujeres del mundo ¿Tenía que fijarse en ella?

Es guapa –

Conoce CIENTOS de mujeres guapas –

Tu también ¿no? -inquiere él-y aún así ella es diferente. Quizá también él lo nota.

Lo que sea -la chica rueda los ojos-quizá no debería ir a ese lugar, se la van a comer viva.

¿Y tu te la quieres comer primero? -Valentina le estampa un cojín en medio del rostro y ambos ríen.

¿Quieres tomarte esto con la seriedad debida? –

Tranquila, va a salir bien-le reconforta mientras le pasa un brazo por el hombro en gesto de camadería-Si no... bueno, algo se nos ocurrirá.

Gracias, San Mateo -murmura-en serio, soy muy afortunada de tenerte conmigo.

¿Verdad que sí? -Val se ríe nuevamente -también soy afortunado de haberte conocido... pensando bien eres de las pocas cosas buenas de mi matrimonio

Es lo más patético que te he escuchado decir -se burla Val y él se ríe-y vaya que he escuchado cosas... en fin, tenemos que ponernos a trabajar -dice Val levantándose del sillón- ¿Cómo haremos que Juliana Sta... lo que sea se vuelva una nueva rica?

No será tan difícil- apunta -yo veré qué me invento para que sea de los nuestros.

¿Pero cómo? Va a necesitar ropa, eso seguro -murmura la chica-elegiré unos vestidos y se los llevaré, así no tiene que usar el de esta mañana.

Tengo un par de amigos aquí, ellos pueden fingir que la conocen -razona él.

¿Y de Guille? ¿Qué hacemos con Guille? -

Propongo encerrarlo en su camarote hasta media noche –

Mateo, hablo en serio –

Yo también -Valentina sonríe y rueda los ojos-no sé, es un tipo bien parecido y de buen apellido, le diré a la condesa que está interesado en una de sus damas...

¿Y mientras? -inquiere la chica.

Elige el vestido y llévaselo -propone-igual pueden ir poniéndose de acuerdo sobre que mentiras contar.

Deberías venir, también eres parte de esto ¿No deberías saber todo? -Mateo tuerce el gesto.

Tengo un compromiso con algunos caballeros -dice mientras se pone de pie-además sería incómodo que quisiesen besarse y yo estuviera allí ¿No?

Cinco díasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora