Capítulo 51: ¿Qué crees que hago aquí? (3/4)

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—Te equivocas, Luhan. Esta casa es donde me mudaré, es donde viviré a partir de ahora. Solo le dije a Chen que me mudaría hoy.Me quedé en silencio, confundido. ¿Es que acaso había sido engañado por mi mejor amigo? O este había sido embaucado por el idiota de Chen... No sabía, no comprendía. Pero aun así, alzo mis hombros restándole importancia a la situación; ya pronto me haría cargo de ese asunto.—Puedo curar tus heridas... ¿me dejas? —le pregunté suavemente.Este me mira y no dice nada, solo me mira con esos ojos penetrantes. Parecía tan confundido, pero la verdad es que esto era más de lo que habíamos hablado en todos estos años.—Solo si me escuchas... deja que te explique lo que pasó con ella, aquella vez —dijo con voz seria y temblorosa.Abro los ojos con sorpresa. No esperaba que dijera esto ahora, aunque mentiría si dijera que no deseaba con toda mi alma una explicación. Necesitaba saber: ¿del por qué, si juraba amarme, me engañó?—Está bien... vamos —acepté.Dije ayudándolo con sus cosas, que eran pocas, y entramos a la casa. Estaba vacía; solo había un viejo sillón y una mesilla de centro en la sala. Y en la cocina, solo una encimera, unos muebles vacíos y una mesa. Para luego, en lo que sería su cuarto, solo había una cama vieja.—¿De verdad vivirás aquí...? No parece muy apto para un ser vivo —dije preocupado por su propia seguridad y bienestar.—Es lo mejor que puedo pagar con mi trabajo de medio tiempo. Además, lo iré arreglando más adelante, cuando salgamos de clases y pueda trabajar de tiempo completo —respondió con resignación.—Es que no quieres ir a la universidad... Sabes que con tus notas puedes postular con becas, Sehun —le recordé.Este asiente, pero aun así explica:—Hay veces que se puede y otras que no. La situación es que no puedo darme el lujo de ir a la universidad. Mi madre y mi padre se encargaron de que eso fuera imposible —dijo con dolor.Suspiro y lo siento en el sillón para luego buscar en sus cosas y tomar el pequeño botiquín que había traído. Me senté a su lado y comencé a desinfectar sus heridas con mucho cuidado.—Luhan... lo que pasó fue esto: yo fui a buscarte esa tarde, pero ella se me cruzó en el camino. Se me intentó tirar encima muchas veces, yo la rechazaba, pero entonces ella me besó a la fuerza. Yo la iba a quitar de un empujón, pero en eso llegaste tú... y así quedó todo. Traté muchas veces de explicarte todo, pero jamás quisiste escucharme. Tenía tanta rabia y dolor, que después terminamos discutiendo y alejándonos —confesó de golpe, soltando todo lo que tenía guardado.Suspiro hondo y dejo las cosas sobre la pequeña mesa. Lo veo a los ojos, con todo el amor y la verdad que sentía.—Ya veo... —dije suavemente—. ¿Sabes qué hago aquí? —le pregunté devolviéndole la pregunta de antes.Este parecía confundido, a lo que sonreí. Su rostro, aun con golpes, seguía siendo mi cosa favorita en el mundo.—Sehunnie... —susurré acercándome más a él.


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