Las personas me animan aplaudiendo y gritando, así que sin pensarlo demasiado me trago rápidamente el primer chupito, el cual me provoca un fuerte ardor que baja por toda mi garganta hasta acabar en el estómago. El segundo chupito es el que me provoca algo más de repulsión, al ser tan seguidos no le ha dado tiempo a mi cuerpo a procesar de nuevo el alcohol. A pesar del horrible ardor y malestar que el segundo chupito me provoca, consigo mantenerlo en el estómago el tiempo suficiente como para acostumbrarme a ello.
Levanto mi mirada cuando noto que no voy a vomitar y miro a Aitor desafiante, esto es la guerra.-Aitor, ¿verdad o reto? –pregunto lo que hace que éste ría divertido.-Reto –contesta adoptando una mirada desafiante, al parecer no sabe con quién se está metiendo.
-He oído que eres un chico bastante activo –invento mientras pienso en mis siguientes movimientos, Aitor sonríe con sorna ante eso –la verdad es que no hay mujer que se te resista, ni hombres -digo dejando caer por dónde van los tiros, el moreno sigue manteniendo la sonrisa pero en su expresión puedo ver que sabe hacia qué dirección va la conversación –Sabiendo todo esto sé que realmente lo que te voy a pedir va a ser pan comido para ti –sonrío mostrando todos mis dientes a la vez que me pongo en pie -¿Algún voluntario que se preste para darle un beso a Aitor? Pero un beso como dios manda, con su lengua y todo –al instante siguiente todas las chicas levantan la mano emocionadas mientras que gritan para llamar mi atención –es asombroso la cantidad de admiradoras que tienes Aitor, deberías sentirte agradecido –digo con tono de burla ciñéndome al juego, el moreno sigue mirándome esta vez algo más serio –Lamento informaros chicas de que no necesito a una voluntaria, sino a un voluntario –termino logrando que un chico levante la mano y que Aitor gruña en protesta.
-Me gustan las tías, no me puedes pedir que me bese con un tío –dice mirando al chico que se ha ofrecido voluntario.
-Claro que puedo –digo llevándole la contraria –si me pidieras que me besara con una chica no tendría ningún problema, un beso es un beso –digo queriendo explicar que no entiendo la diferencia –no te estoy pidiendo que tengas una relación seria con él, solo que le des un beso –digo enfatizando lo obvio –además, las reglas son las reglas, ¿o no? –pregunto repitiendo sus mismas palabras. Aitor me mira furioso, al parecer acabo de ganar esta partida. Amaia uno, Aitor cero.
Con gesto furioso agarra la botella de tequila y rápidamente se bebe los dos vasos de chupitos, en menos de cinco segundos. Lo miro asombrada, debe tener el cuerpo bastante acostumbrado al alcohol. Yo ya he bebido demasiado, no sería capaz de llevarme una gota más de alcohol a la boca sin vomitar. Sin contar que ya todo me da vueltas, y no me pongo en pie por miedo a caerme. Sin embargo me entran unas ganas terribles de subir al baño, por lo que decido abandonar el juego para dirigirme a la parte de arriba. Consigo subir las escaleras medio a trompicones y sujetándome a la pared. Necesito beber agua y descansar un poco. Me río sin saber porque lo estoy haciendo y saludo a todo aquel que se cruza en mi camino. Continúo subiendo las escaleras y no me detengo para mirar a dónde estoy. Cuando llego hasta arriba del todo miro el pasillo intentando localizar el baño, cosa que se me hace tarea casi imposible ya que no soy capaz de andar en línea recta.
-¿A dónde vas? –pregunta una voz la cual me hace saltar del susto, pero mi cuerpo se encuentra tan relajado y adormecido por la acción del alcohol que solo sonrío y señalo a cualquier sitio.
-Estoy buscando el cuarto de baño –digo intentando enfocarme con quien tengo delante –estaba subiendo, subiendo y subiendo y no sé dónde está el baño –explico arrastrando las palabras.
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MI SALVAVIDAS
Novela JuvenilAmaia siempre ha sido una chica tímida, cohibida y desplazada. Debido a su carácter ha tenido innumerables problemas a la hora de hacer amigos. Decepción tras decepción le ha hecho pensar que el problema lo tiene ella, y que su vida nunca cambiará...
