A partir de aquello Violeta y yo volvimos a casa y el domingo pasó tranquilamente. Me dediqué a estudiar y a limpiar mi habitación. Es increíble lo rápido que se acumula la suciedad cuando vives sola. La semana fue larga y aburrida, las clases avanzaron lentamente pero al mismo tiempo con una gran cantidad de temario dado. No volví a hablar ni con Aitor ni con Río durante esos días, hasta el rubio se saltó los dos días que habíamos planificado de la semana para estudiar. El viernes por la mañana tenía los nervios a flor de piel, pensar en que esa misma tarde tenía que ir a trabajar me ponía los pelos de punta. Violeta se ofreció a quedarse a comer conmigo y a ayudarme a elegir la ropa que llevaría esa misma tarde. Por lo que habíamos pasado el rato viendo una película de risa para despejar un poco la mente. Tras esto, me fui a duchar y a prepararme para mi nueva jornada laboral.
-¿Te parece bien así? –digo saliendo del baño con unas medias oscuras puestas, una falda a mitad de muslo y una camiseta del tono de las medias.
-Me parece ideal como outfit de camarera –comenta Violeta que se encuentra tirada en la cama comiendo patatas fritas –es elegante y a la vez sugerente, perfecto para la noche.
-Como estilista no tienes precio –digo riendo. Miro el reloj viendo que ya va siendo hora de que vaya saliendo. –Creo que deberíamos irnos, no quiero llegar tarde en mi primer día.
-Adelante –dice levantándose de un salto de la cama –te acompañaré hasta tu parada de tren.
-No hace falta, Vio. No te pilla de paso –digo con una sonrisa.
-Me da igual, ¿Qué voy a tardar en llegar a casa?, ¿15 minutos más? Ningún problema –dice ganándose un abrazo de mi parte.
-Menos mal que te tengo aquí –digo aplastándola entre mis brazos.
-Lo sé nena –dice con una voz cantarina –sin mi estarías perdida.
-No lo sabes tu bien –digo agarrando el bolso y saliendo por la puerta.
En el camino hacia el tren estuvimos hablando de todo tipo de cosas triviales, y de uno de mis temas favoritos: el veganismo. Soy vegetariana desde hace alrededor de un año, y no me arrepiento. Me encanta ir a restaurantes veganos y hablar sobre ello con otras personas. La verdad es que no se si algún día daré el paso y me haré vegana también, de momento estoy feliz así.
Me despido de Violeta con un fuerte abrazo y bajo del tren para salir a la calle. A estas horas ya no hay mucha gente y menos por esta zona, donde apenas hay edificios. Tras llevar diez minutos de caminata detecto al final de la calle unas luces que salen de El Cuervo. Cojo una larga bocanada de aire y la dejo salir lentamente, cuando siento que estoy menos nerviosa que hace unos momentos entro en el pub. Rápidamente distingo a Álvaro en la barra del bar, me acerco a él y le saludo con la mano. Me devuelve el gesto con una sonrisa y tras servir unas cervezas a dos chicas que estaban sentadas en la barra se acerca a mí.
-¿Preparada para tu primer día de trabajo? –pregunta dejándome pasar al interior.
-Con las pilas cargadas –respondo con una sonrisa.
-Ahí detrás puedes dejar tus cosas –dice señalando una pequeña sala donde se lee "Solo para empleados". Asiento con la cabeza y me dirijo allí, decido dejar mi abrigo en una de las perchas y mi bolso colgado debajo de él.
Álvaro comienza a explicarme donde esta cada cosa, también me enseña un papel donde están puestos los precios de cada bebida y cóctel que pueda servir.
-¿Tienes experiencia trabajando en un bar?, ¿hace falta que te enseñe a hacer alguna bebida que no sepas preparar?
-Tengo bastante experiencia, puedo decir que llevo casi toda la vida sirviendo tragos, creo que sabré manejarme –digo con una sonrisa agradecida –si tengo alguna duda no dudaré en preguntarte.
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MI SALVAVIDAS
Teen FictionAmaia siempre ha sido una chica tímida, cohibida y desplazada. Debido a su carácter ha tenido innumerables problemas a la hora de hacer amigos. Decepción tras decepción le ha hecho pensar que el problema lo tiene ella, y que su vida nunca cambiará...
