Pov Alba
Estaba alucinando con lo que veían mis ojos. Mi Mateo, un niño educado, independiente y tímido con los desconocidos se habia tirado a los brazos de aquella pelinegra que no conocía de ningún lado y ahora estaba en su regazo hablando divertidamente con ella. Su madre y su hermana se han ido a hacer el almuerzo y nos han dejado solos en el salón. Miro el reloj y faltan veinte minutos para la una de la tarde. Sí que se está prolongando esta reunión y aún no he hablado con la chica.
- Mateo, cariño, porqué no vas a jugar con los juguetes que hemos traído y me dejas hablar un poco con Natalia?- le pregunto cariñosamente.
- Vale, mamá!- le da un beso en la mejilla a Natalia y sale corriendo para jugar con los coches que hemos traído.
Veo a Natalia seguirle con la mirada con una sonrisa enorme en la cara. La verdad es que esta chica me da mucha curiosidad. Dejando de lado su notable y innegable belleza porque mires por dónde mires es perfecta. Tiene un aura misterioso, a simple vista parece super borde y altiva pero no deja de ser una fachada porque la verdad es que es un trocito de pan, y más con mi hijo.
- Ya te lo has ganado.- le digo haciendo con que dejase de mirar a mi hijo y posase su intensa mirada en mí.
- Tu crees?- me pregunta con un toque de duda.
- Acaso no es evidente?- le sonrío transmitiendole tranquilidad, me devuelve la sonrisa y asiente - Bueno, a lo que venía, necesitaré que te quedes con Mateo de lunes a viernes de once a seis de la tarde. Te pagaré siete euros la hora, eso sí, le tendrás que hacer la comida y la merienda.
- Bueno, soy un poco desastre cocinando pero me apaño.- me dice ruborizada, supongo por la verguenza de no saber cocinar. Qué mona es!
- No te preocupes mucho, come de todo y no es de los que se quejan por según que comidas.
- Mejor.- suspira tranquila- Algún tipo de medicación o alergias?
- No, que va... Es un niño muy normal.
- Algo que le guste especialmente? Aparte del zumo de piña- suelta una carcajada y yo le acompaño, esta chica me gusta, creo que dejo a mi niño en muy buenas manos.
- Sus comidas preferidas son la lasaña de verduras y la sopa.
- Enserio?- me pregunta boquiabierta, no es habitual que a un niño de cuatro años le guste comidas que tengan verduras y eso - No es muy común, no?
- Sabes, es que soy vegetariana y como cuándo estuve embarazada me harté de comer esas comidas pues se lo habré pegado
Suelta una carcajada y mira a Mateo fijamente, suspira sonoramente y me dice:
- Tiene cara de ser un niño especial
Me quedo mirándola con una sonrisa y los ojos empañados de lágrimas. Mateo nació sin vida, cuándo salió de mí no reaccionaba y los médicos estuvieron unos quince minutos reanimandolo, yo estaba desesperada y en el momento menos esperado su corazón empezó a latir. Pero, desgraciadamente, se quedó en coma dos meses y médio. Los médicos no sabían que había ocurrido y hasta hoy no se sabe la razón de que mi pequeño haya nacido sin vida pero lo importante es que, ahora, está bien de salud y feliz. Salgo de mis pensamientos cuándo noto una caricia en mi mejilla izquierda y me doy cuenta que es Natalia, y que sin querer se me había escapado unas lágrimas.
- Estás bien? He dicho algo que te ha incomodado?- me pregunta en un susurro con un cariño y una sutileza impresionante.
Le miro a los ojos y veo su preocupación de que haya dicho algo que me haya podido hacer daño. Le sonrío y niego con la cabeza. Esta chica es impresionante, y tremendamente adorable.
- Lo siento si he dicho o he...
- Natalia, no te preocupes, estoy bien. No has hecho nada se me ha venido un recuerdo y me he puesto así, pero ya pasó- le digo, quita su mano de mi mejilla y me sonríe mientras yo limpio los restos de lágrimas de mi rostro.
- Era malo?- me pregunta tras un silencio dónde nos estuvimos mirando fijamente a los ojos.
- El qué?- le pregunto confusa por su pregunta
- El recuerdo- susurra
- Si, bastante- le confieso bajando mi mirada.
Al instante, Natalia me coge del mentón y hace que le mire.
- Si es malo no merece tu atención- me dice en un susurro- "pah fuera lo malo..." - empieza a cantar para animarme y lo consigue, me saca una sonrisa y una carcajada tan sincera que se lo agradezco muchísimo. Ella ríe conmigo y se me queda mirando.
- Eres tontísima, pero te lo agradezco- le sonrío. Miro mi reloj y ya va siendo hora que me vaya a casa - Bueno, será mejor que me vaya yendo ya.
- Ah si claro, te acompaño hasta la puerta. - se levanta conmigo, voy primero a la cocina a despedirme de Maria y de su hija menor y me dirijo a la puerta con Natalia y Mateo.
- Bueno, si quieres puedes empezar a traerlo el lunes ya.- me dice Natalia ilusionada.
- Sí, me vendría genial es que estoy sin niñera...
- Jopeee, ya me has despedido?- hace un puchero pero sé que está actuando.
- Sabes a lo que me refiero, tonta- nos empezamos a reír y Mateo se acerca a ella.
- Nati, nos vemos el lunes?- le pregunta con una sonrisa enorme.
- Sí, pequeñajo, nos lo pasaremos genial, ya verás!
Mi niño se abalanza sobre Natalia y la llena de besos por toda la cara. Natalia sonríe como una niña pequeña y le devuelve el abrazo con mucha intensidad. Se separan y me acerco yo para despedirme de ella.
Nos sonreímos y nos vamos acercando hasta envolvernos en un abrazo que grita empatia, cariño y sobretodo mucho respeto. Siento que me acaricia la nuca rapada y yo me derrito en ese instante.
- Ha sido un placer conocerte- me susurra al oído. Me estremezco al sentir su aliento en mi oreja y le susurro también en el mismo sítio:
- Igualmente - hago una pausa y suelto- Algún dia te contaré el recuerdo.
No sé ni cómo cojones han salido esas palabras de mi boca. Cómo le voy a contar algo tan íntimo a alguién que acabo de conocer? Pues si, se lo contaré seguramente... Me transmite tanta confianza, tanta paz, ojalá tuviese diez años más. What?! Pero qué estoy pensando? Si tengo novio, no puedo pensar en estas cosas, joder. Bueno, ha sido un lapsus mental, no pasa nada.
No separamos, me da un beso en la frente que me deja de piedra. Y me dice adiós. Salgo de mi ensimismamiento le respondo con un simple adiós y me guiña el ojo. Esta chica está fatal... Le sonrío y me doy la vuelta, le cojo la mano a mi pequeño y nos vamos no sin antes que Mateo se despida de su niñera.
- Adiós, Nati! Nos vemos el lunes.
ESTÁS LEYENDO
Qué más da?
FanfictionNatalia Lacunza, 20 años, de Pamplona, abiertamente lesbiana y apasionada por la música. No tuvo una infancia feliz pues perdió a su hermano y a su padre en un accidente de tráfico cuándo tenia 10 años. Se mudó a Portugal con su madre y su hermana a...
