Capítulo 9

2.5K 101 1
                                        

Pov Alba

Ayer, cuándo Rodrigo ya se había dormido, me fui al salón a hablar con Marina para contarle todo lo que me estaba pasando. Le dije que me estaba empezando a gustar una chica y ella se alegró muchísimo pero cuándo le dije que tiene veinte años hasta se le ha caído el móvil. Después se disculpó y me dijo que le parecía muy bien pero que tenia que dejar a Rodrigo lo antes posible. Estoy de acuerdo con ella pero el miedo me echa para tras. No el miedo a que Natalia no sienta lo mismo o que si llegaramos a tener algo no duraría, sino el miedo a la reacción de Rodrigo, últimamente está más violento de lo normal y me asusta. Puede ser que con el tiempo que pasemos sin sexo, porque yo no pienso hacerlo con alguién que ya no me atrae, me deje él a mí. Esta noche dormí en el salón, me estaba resultando extraño que ya pasara de las doce y que Natalia no me hubiese escrito dándome las buenas noches pero pasadas la una de la madrugada me escribió, es tan mona.

Son las ocho de la mañana y tengo un sueño que me muero. Esto de trabajar tan temprano me da una pereza enorme pero si es para después poder pasar toda la tarde con Natalia, lo haría todos los días de mi vida. Me levanto, me voy a dar una ducha y despierto a Mateo, pobrecito seguro se volverá a dormir en el coche. Prepara el desayuno y le escribo a la dueña de mis pensamientos desde hace semana y media.

Yo
Buenos días, Wonka!💕
Estoy ahí en quince minutos.

Parezco una adolescente enamorada com los putos corazoncitos pero me da igual, ayer Marina me dijo que me dejara llevar que creía que me estaba enamorando, y a quién vamos a engañar, yo también lo creo. Me quedo esperando su respuesta diaria "Buenos días, piojo!❤ Ya me echas de menos de buena mañana?". Este era el pan de cada día y para qué mentir a mi me encanta que sea tan poco discreta por mensaje pero a la cara sea una niña pequeña tímida. Su respuesta no llegaba así que supuse que se estaría duchando o algo, cojo a mi bebé en brazos, se ha vuelto a dormir y no lo despertaré otra vez, cuándo llegue a casa de Natalia lo tumbo y que se despierte por si cuándo ya no tenga sueño.

Llego a casa de Natalia y toco al timbre con la mano que tengo libre. Maria me abre.

- Buenos días, Albita.- me da dos besos- El nene está durmiendo?- asiento- entra y dejalo en la cama con Nati, creo que aún no se ha despertado.

Le sonrío a Maria y voy hacia el piso de arriba. Solo de pensar que Natalia puede estar dormida y yo la veré, me acelera el corazón a niveles desorbitantes. Antes de entrar llamo a la puerta por si está despierta, no llega ninguna respuesta por su parte así que abro lentamente la puerta sin hacer ruido, y allí está ella, echa un ovillo, con la cara aplastada en la almohada, durmiendo placidamente. Tumbo a Mateo a su lado en la cama con cuidado y me pongo al lado de Natalia para despertarla y avisarla. Me siento en el hueco que deja libre entre ella y el fin de la cama, a su lado izquierdo. Me doy unos minutos para admirar su belleza, es tan sumamente preciosa que hasta parece irreal. Le acaricio toda la cara suavemente y siento como me rodea la cintura con sus brazos y balbucea cosas sin sentido hasta que dice algo que me paraliza el corazón.

- Albi, ojalá me quisieses como yo lo hago

- Lo hago, de verdad que sí- le susurro después de recuperarme del shock, con una sonrisa que no me cabe en la cara.

Le acaricio toda la cara para despertarla y le voy susurrando para no asustarla.

- Natalia, bebé, despierta- le zarandeo un poquito- Nati, cariño, despierta que me tengo que ir- empieza a moverse- Wonka, bebé...- empieza a abrir lentamente los ojos y cuándo me ve, sonríe- Buenos días, Wonka- le doy un beso en la cabeza

- Buenos días, piojo- me regala una sonrisa que ilumina toda la estancia y yo me quedo embobada- Estás aqui hace mucho tiempo?- niego con la cabeza

- Perdóname por despertarte, solo te queria avisar que tienes un refugiado en tu cama.- ella miro hacia el lado de Mateo y sonrió- No ha desayunado, estaba muertisimo del sueño. Me tengo que ir, nos vemos luego?- asiente con la cabeza- Me das un abrazito para que me vaya?- le hago un puchero con los labios, sé que le encanta que lo haga.

- Claro, piojito, ven aqui- abre sus brazos y me lanzo sobre ella y quedamos abrazadas ella tumbada en la cama y yo encima de ella- Puedes apoyarte del todo, no me importa

- Es que te voy a chafar

- Que va... A mi me encanta que me aplasten

- Ah... Vale- las dos reímos y me acomodo encima suyo. Nos quedamos así unos minutos disfrutando de la compañía de la otra. Lo que no sabíamos es que teníamos espectadoras.

Pov Maria (madre de Natalia)

Estabamos Elena y yo espiando la habitación de mi hija, sé que está mal esto pero ya desconfiabamos de que algo pasaba entre estas dos hace tiempo. La forma como se miran no es de amigas ni de relación jefa-empleada. Y ahora lo estábamos confirmando con nuestros propios ojos.

- Pero estas dos estan encoñadísimas!- susurra Elena

- Nunca me imaginé que esto podría pasar, ella tiene novio, tiene un hijo y tiene quince años más que Natalia. Cómo puede ser?

- Mamá, te molesta lo que sea que tienen?

- No, hija, claro que no. Yo solo quiero que tu y tu hermana seáis felices y si Alba la hace feliz, yo no tengo nada en contra. Solo estoy impresionada, nunca había visto a tu hermana con ese brillo en los ojos, ni con esa sonrisa. Crees que está enamorada de Alba?

- A ver, mamá, solo hace falta tener dos ojos en la cara para ver lo encoñadísima que está Nati. En teoría odia a los niños y mírala, se ha ganado a Mateo en un abrir y cerrar de ojos. Pero la otra tampoco se queda lejos, no has visto la cara que tenía antes de que despertara, o cuándo Nati le ha dicho en sueños aquella frase, o su respuesta? Están hasta las trancas la una de la otra y eso es innegable.

- Creo que tienes razón, hija, ojalá tengan suerte y lleguen a estar juntas algún día.

- Mamá, obvio que estarán juntas, es el destino. No te parece cosa del destino que se chocaran por la calle y una semana después las presentases?

Me quedé pensativa, pensándolo en frío mi hija tiene razón, es el destino, ellas están destinadas a estar juntas así que espero que, apesar de todas las adversidades, terminen juntas.

- Mamá, Alba se está levantando, vámonos antes que nos pillen.

Y salimos corriendo en silencio hacia el piso de abajo.

Pov Alba

Me levanto de encima de ella, no sin antes dejar unos cuántos besos en su mejilla.

- Me tengo que ir, bebé, nos vemos luego- me agacho para dejarle el último beso en su frente y me dispongo a salir pero una mano en mi brazo me lo impide. Me giro y nos miramos frente a frente, aún estoy agachada así que estamos a la misma altura. Desliza su mano por mi brazo hasta cogerme de la mano y entrelaza nuestros dedos, le doy un apretón y sonrío mirando nuestras manos unidas

- Me has llamado bebé?- me pregunta sonriendo como una niña pequeña

- Chiii- le sonrío- y lo haré siempre que me apetezca- le doy un beso en la mejilla- Me tengo que ir sí o sí.

Me acaricia las mejillas, se incorpora un poco y me deja un beso cariñoso en la frente, que hace que las mariposas de mi estómago se revuelvan eufóricas.

- Nos vemos luego, piojo.

- Hasta luego, bebé.- le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta. Esta chica me tiene completamente loca, que ganas de que lleguen las tres de la tarde ya.

Bajo al piso de abajo y Maria y Elena me miran con una sonrisa enorme. Qué las pasa a estas dos? Les sonrío y me despido. Hoy será un gran día.

Qué más da?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora