Capítulo 6

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Pov Natalia

Mateo y yo ya íbamos por la segunda peli cuándo me llega un mensaje de Maria

La Mari🍻
NatiNat, estás en casa?

Yo
Sí, por?

La Mari🍻
Tía, estoy super aburrida, no quieres ir a tomar algo al bar de Damion?

Yo
Estoy trabajando.

La Mari🍻
Jajaj qué dices? Cuántas cervezas te has bebido ya?

Yo
Estoy hablando en serio. Vente a mi casa y te cuento.

La Mari🍻
Pero no estabas trabajando?!

Yo
Ven que te lo explico

La Mari🍻
Estoy ahí en quince minutos. Ah y me llevo a Marta.

Yo
Vale, hasta ahora...

Maria y Marta son mis mejores amigas, las conocí en una fiesta de África, una amiga que tenemos en común, nos llevamos bien y ahora somos praticamente inseparablementes. Ellas dos son pareja hace ya dos años y algo. Estas dos chavalas junto con mi hermana son mis confidentes, saben casi todo de mí. En estos últimos días no hablamos mucho porque la verdad es que tengo la mente ocupada en otra cosa, o mejor en otro alguién, Alba Reche. Por eso le he dicho a la Mari que se venga y así le cuento todas las novedades y también me desahogo un poco.

- Mateo, cariño,- llamo al niño que está sentado en mi regazo, él me mira- van a venir dos amigas mías, no te importa, verdad?

Mateo niega con la cabeza y veo que está un poquito plof.

- Bebé, qué te pasa?- le pregunto preocupada

- Tengo sueño.- me susurra mientras bosteza y se acurruca contra mi pecho

- Duerme un poquito,- le doy un besito en la cabeza- buenas noches.

Mientras Mateo se duerme en mi pecho le envío un mensaje a Maria para que no llame al timbre cuándo lleguen. Unos cinco minutos después siento a Mateo más pesado y con la respiración más lenta y calmada. Me levanto del sofá con él en brazos haciendo el menor ruido y movimientos posibles y me encamino hacia mi habitación para tumbarle. Llego, le tumbo lo más suavemente posible y él se acurruca en mi cama, es tan mono, está hecho un ovillo con una mano debajo de su cabeza y con el pulgar de la otra mano en la boca. Le hago una foto para enviársela a Alba y así decirle que está todo bien. Le doy un beso en la cabeza y cuándo me dispongo a salir de la habitación oigo algo que me deja de piedra.

- Te quiero, Nati.

Juro que si no fuese porque mis pulsaciones retumban por toda mi cabeza, pensaría que me había muerto allí mismo. Es que la conexión que este pequeñajo y yo tenemos es algo sobrenatural y es sorprendente como una personita de apenas cuatro años, que solo tiene bondad en su interior, haya quebrado todos y cada unos de mis muros, mi fachada de tía chunga que llevo hace años se ha ido completamente a la mierda. En otro caso me hubiera molestado muchísimo que un trabajo que he hecho desde tiempos inmemorables se haya ido todo a la basura por un niño de cuatro años, pero no, en este caso no. No sé qué me está pasando con su madre pero si tengo al hijo ganado suma puntos.

Oigo alguién llamando a la puerta y salgo de la habitación no sin antes susurrar un "yo también, Mateo". Voy hacia la puerta de la entrada, miro por la mirilla y ahí están esas dos locas del coño que tanto adoro. Abro la puerta y antes de darles tiempo a hablar les digo con voz baja pero autoritaria:

Qué más da?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora