Pov Alba
El dia hoy se me está haciendo larguísimo parece que llevo veinte horas trabajando cuándo en realidad llevo cuatro. Encima Maria está rarísima conmigo, desde que ha llegado no para de sonreírme. Estamos comiendo en el comedor y ella está sentada a mi lado.
- Alba, puedo hablar contigo a solas?- me susurra para que nadie se entere
- Claro- le hago una mueca de confusión, ella se levanta me coge del brazo y me lleva hasta el baño.
- A ver, somos compañeras de trabajo hace más de ocho años, creo que tenemos la suficiente confianza para hablar sin tapujos, no?- asiento bastante confundida y continua- te voy a preguntar una cosa y quiero que seas sincera conmigo, me lo prometes?- asiento con la cabeza- Te gusta Nati?
Me quedo en shock, sin palabras. Confirmamos que en esta família no conocen la palabra sutileza o discreción. Van al grano, sin rodeos. Le he prometido que sería sincera con ella pero cómo le dices a la madre de la chica que te gusta que estás hasta las trancas?
- Emm... Maria... No es lo que pa-pare-parece- me estaba trabando, obviamente fruto de los nervios de responder a aquella pregunta.
- Alba, no mientas... Os he visto, os conozco a las dos. Aún no he hablado con mi hija pero sé que está hasta los huesos de ti- al oír eso sonreí inconscientemente, gesto que no pasó desapercido por Maria- Tu sonrisa acaba de confirmar mis sospechas.
- Sí, Maria, estoy hasta las trancas de tu hija. Sé que está mal, que tengo un hijo, novio y que casi podria ser su ma-
- Alba, cariño,- me interrumpe Maria apoyando su mano en mi hombro en señal de ánimo- no estoy en contra de tus sentimientos.- me sonríe haciendo que me tranquilizase- Si tu edad no le importa a mi hija, que claro está que se la suda, yo no soy nadie para juzgar lo que estoy segura que tendréis.- sonrío tontamente, es un peso que me he quitado de encima.
- Gracias, Maria- suelto una lágrima fruto de la emoción de que no se lo tomase mal y también de la frustración por aún seguir atada a un hombre insignificante para mí
- Pero no llores, cariño- me abraza por los hombros y yo me derrumbo en sus brazos
- Es que tengo tantos problemas que solucionar antes de decirle a tu hija lo que siento, que me frustra muchísimo
Maria se separa de mí y me limpia las lágrimas.
- No te preocupes, es la primera vez que mi hija se enamora.- al escuchar eso mi corazón empieza a latir muy rápido. Natalia está enamorada de mí?- Y sí, lo está. No me lo ha dicho verbalmente pero me sobra con ver el brillo en sus ojos cuándo te mira, o la sonrisa tonta que se le dibuja cuándo está contigo o habla contigo por el móvil. Te voy a contar un secreto, vale?- asiento con la cabeza- Nati odiaba a los niños antes de conocerte a ti y a tu hijo.- abri la boca sorprendida, por la forma que cuidaba a Mateo juraría que adoraba a los niños- Solo por eso ya sé que está enamoradísima de ti.- sonrío como una niña de tres años
- Gracias por la información, Maria. Y créeme yo también lo estoy de ella. Y estoy deseando arreglar mis cosas para poder hacer bien las cosas con ella.
- Alba solo te voy a pedir una cosa, vale?- asiento- No le hagas daño por favor. Nati ha sufrido muchísimo en su infancia, nunca ha creído ni dado una oportunidad al amor. Nati no es de mostrar cariño. Y como te he dicho antes, es la primera vez que se enamora y sé que ella te esperará y tendrá paciencia para que soluciones tus cosas, por eso no le hagas daño, aunque no lo parezca es una chica muy sensible.
- Maria, te juro que nunca le haré daño, es lo último que haría.
Nos sonreímos y dimos por finalizada aquella interesante conversación.
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Qué más da?
FanfictionNatalia Lacunza, 20 años, de Pamplona, abiertamente lesbiana y apasionada por la música. No tuvo una infancia feliz pues perdió a su hermano y a su padre en un accidente de tráfico cuándo tenia 10 años. Se mudó a Portugal con su madre y su hermana a...
