Capítulo 25

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Pov Natalia

Nos besamos lentamente sin prisas, disfrutando del calor que emana la boca de la otra. De fondo solo se oían los ruídos de los grillos y nuestras respiraciones cada vez más alteradas. Cuelo una mano por debajo de su jersey para acariciarle el costado y bajo mis labios a la constelación que tiene en el cuello. Saco mi mano de debajo del jersey, lo cojo por el filo y tiro para quitárselo haciendo que Alba se incorpore un poco y levante los brazos para facilitarme la tarea. Con el torso cubierto apenas por un sujetador negro de lencería me dedico a observarla con admiración.

- Eres guapisima, Alba Reche.

Vuelvo a llevar mis labios a su cuello y juego un poco con sus lunares, los beso después les dejo una mordidita y para finalizar les paso mi lengua. Siento como enreda sus manos en mi pelo apretandome a su cuerpo para que no me separe, poso mis manos en su abdomen y al instante su piel se eriza. Detengo mi trabajo en su cuello y alzo la mirada.

- Tienes frío? Tengo una manta allí si quieres nos tapamos.- susurro sobre la piel de su cuello

- No tengo frío.

- Pero tienes la piel de gallina.- me coge la cara separándome de su cuello y me mira. Tiene los ojos mucho más escuros, el color miel se ha transformado en un agujero negro y eso me pone a mil

- Es lo que provocas en mí.- acerca sus labios a los míos y volvemos a fundirnos en un baile protagonziado por nuestras lenguas

Pone sus manos en el filo de mi camiseta y tira hacia arriba con mi ayuda, quedándonos las dos en sujetador y pantalones. Vuelvo a hundir mi boca en su cuello haciendo un camino de besos desde el lóbulo de su oreja, dónde dejo una mordida, hasta su hombro. Hago este camino repetidas veces intercalando besos, mordiscos y lametones.

Bajo lentamente por su cuerpo acariciando con suma suavidad toda su extensión. Dejo un beso en medio de los dos pechos y ella se levanta un poco para que le quite el sujetador. Nos miramos con una sonrisa en nuestra cara y fuego en nuestros ojos. Le quito el sujetador y ella vuelve a tumbarse. Admiro su torso desnudo y trago saliva por lo perfecta que es esta mujer.

- Esto solo puede ser un sueño.- susurro sobre la piel de su hombro

- No lo es, mi amor. Soy toda tuya.

Lo que dice alimenta mucho más el fuego que siento en mi interior y la humedad en mi entrepierna. Empiezo a bajar mis labios haciendo un camino de besos hasta su pecho izquierdo y lo beso con adoración sin tocar aún el pezon. Con mi mano derecha empiezo a acariciarle y masajearle el pecho derecho, escucho los jadeos de Alba y eso me incita a llevarme su pezon a la boca. Juego con su pezon en mi boca haciendo círculos sobre él con la lengua mientras que doy pequeños pellizcos al pezon que está en mi mano. Sus pezones se endurecen al momento y yo sonrío para mis adentros. Todo está siendo demasiado despacio, nunca lo he hecho con este cuidado. Me distraigo con sus pechos más de cinco minutos y vuelvo a bajar lentamente. Recorro con mi lengua todo su abdomen dejando algunos mordiscos en su cadera y le desabrocho el pantalón.

Logro quitárselo sin problemas y vuelvo a besar sus labios. Son mi adicción y ya llevaba más de quince minutos sin probarlos.

- Nat, quítate también los pantalones.- susurra sobre mis labios mientra me desabrocha el sujetador tirándolo a cualquier lado

Hago lo que me pide quedando las dos en igualdad de condiciones. Solo en bragas.

- Te quiero, pequeña.- susurro en su oído para después morder su lóbulo, pongo mi pierna izquierda en su entrepierna y la aprieto contra ella. Suelta un gemido y yo dejo besos húmedos en su cuello acompañado de algún que otro chupeton que no duraría mucho en su piel. Vuelvo a alzar mi pierna chocando contra su sexo y consigo sentir su humedad através de sus bragas en mi muslo.

- Nat...- gime y sé que quiere que haga algo, la estoy desesperando demasiado.

Voy bajando restregando mi lengua y dejando besos por todo su cuerpo perdiendome en cada lunar. Llego hasta su entrepierna, paso mis brazos por debajo de sus piernas flexionadas y le dejo besos en los muslos. Alza su cadera para que acorte la distancia y yo me echo hacia atrás haciendo que Alba suelte un gruñido

- Que impaciente eres, cariño.

- Nat, porfi.- me acerco a su entrepierna y la chupo para después morderla por encima de las bragas- Ah...- sus gemidos me obligan a quitarle las bragas.

Tiro las bragas a cualquier lugar y vuelvo a poner mi cabeza entre sus piernas. Veo lo mojada que está y la boca se me hace agua. Ella abre más las piernas instintivamente y yo suelto un soplido en su entrada provocando que arqueé la espalda y enrede una mano en mi pelo empujandome hacia ella. No pongo resistencia y me hundo en su coño.

- Estás muy mojada, mi amor.- susurro sobre su clítoris

- Como para no estarlo.- me responde entre jadeos

Le doy un lametón a lo largo de su centro arrancandole un fuerte gemido.

- Nat.- gime mi nombre y en este instante ese sonido se convierte en mi melodía favorita

Empiezo a jugar con su clítoris con mi lengua lento. A medida que sus gemidos van aumentando de volumen yo también aumento la velocidad de mi lengua haciendo círculos en su botón nervioso. Apoyo todo mi peso en mi codo izquierdo cogiéndole la mano a Alba entrelazando nuestros dedos. Sin parar los movimientos de mi lengua en su clítoris acerco dos dedos a su entrada y la penetro lentamente.

- Joder, Nat!- paro mi acción y la miro

- Te he hecho daño?- pregunto preocupada

- No, cariño, sigue.- sonrío en su entrepierna y vuelvo mi lengua a su clítoris

Acelero el movimiento de mis dedos cuándo noto que los gemidos son más seguidos. Sus gemidos son música para mis oídos. La miro y lo que veo hace que mis bragas se inunden todavía más. Su cara de placer, su boca entreabierta dejando escapar jadeos y gemidos, una mano entrelazada con la mía y la otra en su pecho me aceleran el corazón. Sumo otro dedo a las embistidas y noto que está cerca del orgasmo.

- NAT! Es...Estoy ca.. casi.- acelero mis dedos al máximo y succiono su clítoris haciendo que suelte un gemido gutural mientras arquea su espalda y por fin se corre.

Limpio toda su entrepierna y subo por todo su cuerpo dejándole besos en todo lo que es piel. Llego a su altura y me dejo caer encima de ella escondiendo mi rostro en su cuello. Le acaricio los costados con mis manos y cuándo ha recuperado la normalidad en su respiración pone sus manos en mis mejillas haciendo que saque mi cabeza de su escondite. Me acerca a sus labios y los une enredando su lengua con la mía.

- Te ha gustado?- le pregunto al terminar el beso

- Pufff demasiado, ha sido el mejor orgasmo de mi vida.- sonrío triunfante y me tumbo de costado a su lado mientras le acaricio la mejilla

- Ha sido mi primera vez.- suelta una carcajada

- Sí claro.- dice irónica

- De verdad, ha sido la primera vez que he hecho el amor.- me sonríe y vuelve a besarme

Nos fundimos una y otra vez la una en la otra hasta las tres de la madrugada. Ahora estamos tapadas con una manta porque ya empieza a hacer frío. Estamos las dos desnudas Alba entre mis piernas con su espalda recostada en mi pecho viendo las luciérnagas a nuestro alrededor.

- Albi.

- Dime, bebé.

- Quiero que sea así siempre.

- Así como?

- Así de intenso. No quiero que caigamos en la rutina y que perdamos la magia.- se gira entre mis brazos y se sienta a horcajadas encima de mí

- Eso no pasará, mi amor.- me vuelve a besar.

Las luciérnagas, las estrellas y la luna fueron los únicos testigos de la promesa que estábamos haciendo sin darnos cuenta.

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Holiii!

Perdonadme si ha quedado muy mal, es la primera vez que escribo algo así y estaba un poco perdida.

Nunca digo nada pero muchas gracias por leerme.

Qué más da?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora