Capítulo 22

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Pov Natalia

Los rayos de luz que se cuelan por los agujeros de la persiana hacen que salga de mi sueño profundo. Abro los ojos lentamente y lo primero que veo es a Alba, con la mejilla aplastada en la almohada, los labios entreabiertos y las facciones de la cara completamente relajadas. Es un bebe enanisimo. Ya han pasado casi tres semanas desde que Alba se liberó de las ataduras de un hombre que la despreciaba. Aún no hemos explicado a Mateo la razón de que vivan en mi casa, no porque no queramos simplemente el niño aún no ha preguntado. Alba ha recuperado el brillo en sus ojos, los moratones de la cara ya no se notan y el labio ya ha vuelto a su estado normal. Lo que aún persisten son las marcas en el cuello. Marcas que yo me encargo, personalmente, de besar y de pasar una pomada todas las noches. Varias veces estuvimos a punto de hacer el amor pero alguna de las dos paraba con el argumento de "nuestra primera vez tiene que ser especial". Cosa totalmente cierta, quiero que nuestra primera vez sea inolvidable tanto para ella como para mí, no quiero que sea un polvo sin más.

Me doy un tiempo a admirarla embobada, es que es preciosa. Podría componer millones de canciones en las que ella sería mi musa. Le acaricio la mejilla y su piel se eriza al instante que nota el roce. Estos pequeños detalles me encantan, es la prueba de que lo que siente por mí es verdad. La tumbo suavemente boca arriba y me pongo con cuidado encima de ella. Empiezo a besar cada uno de sus lunares del cuello para despertarla. Como no obtengo ninguna respuesta empiezo a besar su mandíbula y dejo un mordisquito provocando que Alba se mueva un poco y suelte un gruñidito adorable. Y repito la acción.

- Nat...

- Despierta, princesa, quiero mimos.- me acerco a su oreja y le muerdo el lóbulo

- Amor, para.- me pide con una sonrisa y vuelvo a su cuello y lo beso para después olfatearlo- Ai! Que me da cosa.- y sacude su cuello para que no lo vuelva a hacer

- Buenos días, piojo.- le susurro ahora en los labios

- Hola, mi amor.- y acorta la distancia entre nuestros labios.- Es sabado, porqué me despiertas?- pregunta tras terminar el beso

- Quiero darte mimos.- le hago un puchero y vuelve a besarme.

Tras el beso voy bajando por todo su cuerpo y me pongo a la altura de su abdomen. Le levanto la camiseta dejando su tripa al aire.

- Nat, cariño, estás entre mis piernas a la altura de mi barriga, y sabes una cosa? No soy de pie- la hago callar dandole un mordisco en su cadera- Ai! Pero porqué muerdes?

- Me apetecía.- empiezo a dar besos y mordiscos por toda su tripa hasta que la soplo como si lo hiciera a un bebé

- Nat! Que me haces cosquillas!

- Era hacerte cosquillas o ponerte cachonda.-me encojo de hombros con una sonrisa pícara

- Puedes dejar de ser tan bruta?!- se ríe y yo le muerdo el ombligo. Se queja otra vez y yo me incorporo para ponerme a su altura

- Sabes que te quiero verdad?

- Sí, por?

- Por esto.- y empiezo a hacerle cosquillas con la mano derecha. Ahora lo único que se oyen son sus carcajadas y las súplicas para que pare hasta que suena mi móvil.

- Para, tu... tu móvil.- dice entre carcajadas le dejo un pico, cojo el móvil y descuelgo la llamada sin mirar quien es.

- Si?

- Buenos días, NatiNat.- Damion

- Hola, Damion, qué tal?

- Bien y tu?- iba a contestarle pero veo que Alba me hace unas señas que no consigo entender

Qué más da?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora