Pizza y helado

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POV ALBA

Nada mas aterrizar en Roma nos fuimos al hotel, que estaba en el centro de la ciudad, muy cerca de la Fontana di Trevi, y fuimos a un restaurante que había al lado a cenar una pizza. Oli lo miraba todo con los ojos muy abiertos y emocionada. Natalia le explicaba algunas cosas de la ciudad y, aunque no entendía ni la mitad, ella la escuchaba con muchísima atención. Después de cenar nos fuimos al hotel y Oli cayó rendida en una cama supletoria que le habían puesto al lado de la nuestra.

- Gracias Nat, por animarme a que viniéramos - le dije cuando ya estábamos en la cama las dos.
- Gracias a ti tonta, esto sería mucho más aburrido sin vosotras, y sin las preguntas de Oli... - nos reímos.
- Buenas noches Nat.
- Buenas noches Albi.

Después de un beso nos dormimos abrazadas la una a la otra, Natalia me abrazó pegándose a mi espalda y yo agarré sus brazos con los míos.

A las 8 en punto de la mañana Oli ya estaba correteando por la habitación y despertándonos saltando sobre la cama.

- Pero ¿de dónde saca esta energía a las 8 de la mañana...? - preguntó Natalia bostezando.
- Pues de mi no lo ha heredado... eso seguro.
- Venga mami, venga Nalia, vamos a pasear - dijo tumbándose en medio de las dos boca abajo.
- Vale vengaaaaa - dije yo - vamos a vestirte. ¿Te duchas tú mientras tanto?
- Qué remedio... - se acercó a mi oído- aunque me gustaría mucho más una ducha contigo - susurró dándome un beso en la mejilla y se levantó a ducharse.

Salimos del hotel después de haber desayunado y lo primero que hicimos fue ir a ver el Coliseo y el Foro Romano. Olivia iba todo el rato de la mano de Natalia que le iba contando un montón de cosas. Eran monísimas.

-       ¿Qué quieres comer Oli?
-       ¡Pizza y helado!
-       ¿Pero otra vez pizza? Si ya la cenaste ayer.
-       Mami, en Italia se come pizza y helado. Me lo ha dicho Nalia – miré a Natalia que levantó los hombros sonriente.
-       Anda vamos enana.

Fuimos a comer, cómo no pizza, a una terraza en la Piazza Navona, era un sitio precioso. Oli se comió su comida y luego quería jugar al lado de la fuente de la plaza, así que se puso a jugar sin que la perdiéramos de vista.

-       Jo no quiero que os vayáis mañana... - dijo Natalia poniendo un puchero.
-       Yo tampoco quiero irme – dije cogiendo su mano entre las mías – eres la mejor novia del mundo ¿lo sabes?
-       Que suerte tengo contigo Albi – me besó la mano.
-       No tienes ni idea de lo que es tener suerte, te lo aseguro.
-       Cállate ya, pesada, que eres muy pesada.
-       ¡Mami, mami mami! – dijo Oli viniendo rápido a la mesa.
-       ¿Qué pasa bebé?
-       Quero ir a esa tenda – dijo señalando una esquina.
-       Vale pues cuando paguemos vamos ¿vale?
-       ¿Y me pedo comprar algo? – dijo poniendo cara de buena.
-       Eso ya lo veremos manipuladora – dije dándole con el dedo en la nariz.
-       ¿Qué? – Natalia se rió ante la cara que puso Oli que no entendió la palabra.
-       Da igual, siéntate y ahora pagamos y vamos.

Temrinamos la comida y fuimos a la tienda que Oli decía. Hasta nosotras abrimos los ojos como platos al entrar. Era una tienda preciosa. En sus vitrinas había muñecos antiguos y muchas figuras de seres fantásticos como hadas, gnomos... era preciosa. Pasamos un arco lleno de hojas y flores que había dentro de la tienda y nos encontramos como un pequeño bosque de mentira lleno de animales de peluche y pequeñas hadas colgadas de los árboles. Oli estaba flipando.

-       ¡Ciao! ¿Posso aiutarti con qualcosa? – dijo una señora rubia con el pelo recogido y con gafas de tipo de gato de color verde.
-       Gracias, estamos solo mirando muchas gracias.
-       ¡Ah! Sois españolas ¿no?
-       Si.
-       Yo viví en España 10 años, me encanta – La mujer miró a Olivia que miraba todos los peluches con cara emocionada y se acercó a ella – hola bambina. ¿Te gustan los peluches?
-       Si – le contestó mirándola sonriente.
-       ¿Cuál te gusta más Oli? – le dije yo.
-       Me guta ete mami – dijo cogiendo un ratoncito de color gris con unas pestañas larguísimas y un lacito rosa - ¿pedo?
-       Si mi amor, puedes. Nos llevamos ese entonces – le dije a la señora de la tienda.
-       Buena elección Olivia – le dijo - ¿quieres que te cuente un secreto? – Oli asintió y la señora se agachó a su altura – esta tienda es mágica ¿sabes? Todos estos muñecos son mágicos.
-       ¿Si? – dijo abriendo mucho los ojos y mirando el peluche que había cogido.
-       Claro.
-       ¿Qué hacen?
-       Pues mira, si les cuidas bien, ellos siempre están a tu lado, aunque no los lleves, siempre te protegen. Te cuidan.
-       ¿Como hacen mami y Nalia? – la señora nos miró y nos sonrió.
-       Si, justo como hacen ellas. Pero tienes que cuidarlo muy bien. ¿Me lo prometes?
-       Si, lo pometo – dijo asintiendo.
-       Bien, en ese caso, vamos a guardarlo en una bolsa ¿vale? – Oli le dio el peluche a la señora y fuimos con ella a la caja - Son 38€ - nos dijo una vez guardó el peluche y se lo dio a Oli y yo le di la tarjeta para pagar pero Natalia se adelantó.
- ¡Nat no!
- Déjame, quiero regalárselo yo.

De repente, la señora sacó una cajita de detrás suyo y la abrió acercándosela a Olivia.

-       Olivia, elige una moneda de estas, la que más te guste – Olivia las miró y cogió una – tienes que tirarla en una fuente y pedir un deseo, y esta moneda también es mágica, así que no olvides que el deseo sea algo que quieras mucho mucho mucho.
-       Vale.
-       Adelante – nos acercó la caja a nosotras.
-       Oh no gracias, no se preocupe.
-       Nunca se es demasiado mayor para creer en la magia – nos dijo mirándonos por encima de sus gafas y Natalia y yo le sonreímos y cogimos una moneda.
-       Gracias.
-       A vosotras. Disfrutad de Roma – dijo despidiéndose con la mano.
-       ¡¡Adós!! – le dijo Olivia desde la puerta - grazas por el peluche Nalia.
- De nada peque...

Después seguimos paseando por Roma. Volvimos a la Fontana de Trevi, paseamos por el Panteon y a lo largo del río Tiber. Después de todo lo que había pasado este año, no podía creer estar aquí con Natalia y Olivia. Fuimos a cenar y cómo no, Oli pidió ootra vez pizza... Al vover al hotel Oli estaba dormida en brazos de Natalia, y la dejó en la cama con cuidado antes de meterse conmigo y abrazarme.

- Te quiero mucho Alba - dijo con la respiración en mi cuello.
- Y yo a ti Nat - me miró y empezó a besarme. El beso se fue intensificando hasta que ne di cuenta de que a escasos centímetros estaba Olivia durmiendo y me separé - lo siento, con Oli aquí...
- No claro. Que como se despierte la traumatizamos... - nos reímos - eso si, te tengo muchas ganas rubia... del viernes no te escapas - dijo dejando un beso sobre mi cuello.

Joder, yo si que tenía ganas. Desde que lo habíamos dejado no habíamos hecho nada. Con todo lo e Oli la verdad es que no había ni pensado en ello. Pero ahora que todo estaba en calma, no pensaba en otra cosa.

- ¿Qué te parece si le digo a mis padres que se lleven a Oli el finde que viene? - dije acariciándole el brazo.
- Pues que la voy a echar de menos - la miré abriendo la boca - pero que estoy deseando pillarte a solas - dijo mirándome pícara.
- Pues 5 días.
- 5 días... - suspiró.

POV NATALIA

Por la mañana hacía malo, llovía pero aún así salimos a pasear. Alba, Oli, y su osito de peluche... iba a llevarse el de ayer, pero dijo que ese no porque se podía poner malito y había que cuidarlo.

Estábamos en el hotel esperando a un taxi para que Olivia y Alba se fueran al aeropuerto y Oli no se separaba de mi, me tenía agarrada como agarraba a Alba el día que fui a comer con ellas por primera vez

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Estábamos en el hotel esperando a un taxi para que Olivia y Alba se fueran al aeropuerto y Oli no se separaba de mi, me tenía agarrada como agarraba a Alba el día que fui a comer con ellas por primera vez.

- Oli mi amor ya está el taxi, tenemos que irnos - le dijo Alba y Oli miró hacia arriba y levantó los brazos en mi dirección. Yo la cogí.
- No llores eh peque, que te veo en unos días.
- Lo sé, no pasa nada, se que vas a volved - me dijo con una pequeña sonrirsa y yo me la quería comer a besos.
- Eso es. Muy bien - la abracé fuerte y luego se la di a Alba - te quiero mi vida - le dije a Alba antes de dejar un beso sobre sus labios.
- Yo te quiero más - me dijo antes de subirse al taxi con Olivia y despedirse las dos desde la ventanilla.

Era una tontería, pero en ese momento me invadió un sentimiento de tristeza que jamás había tenido. Era como si se llevaran un trocito de mi vida. Por suerte tenía cosas que hacer y no podía perder el tiempo, así que el resto de la semana lo dediqué a descubrir lugares romanos, restaurantes, bares... me hubiera gustado ver todo eso con Alba, no podía evitar pensar en ella. Iba contando los días que faltaba para verla.


Creo que ya va haciendo falta un poquito de hot por aquí ¿no? Alba está contando los días...

Besosssss♥️♥️♥️♥️♥️♥️

Todo o nada // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora