¡FINALIZADA!
El piloto aviador Aslan Jade Callenreese alias Ash Lynx tras un ataque sorpresa área y naval por parte de los japoneses en plena Segunda Guerra Mundial, naufragó y quedó varado en Izumo, Japón. Al ser rescatado por un extraño japones ju...
Imagen de portada: el soldado de las Fuerzas Armadas Aéreas de las Estados Unidos, Robert L. Hite, fue capturado por los Kenpeitai. Los Kenpeitai fue la fuerza militar de Japón, conocida como la policía secreta que estuvo activo desde 1881 hasta 1945 al momento que Japón se rindió ante la Guerra Mundial. Sus bases fueron desarticuladas y nunca operaron más. No obstante, tuvo sus flaquezas para seguir operando en los últimos meses como Japón siendo beligerante.
Datos a considerar
El valor de un dólar en 1946 equivale a $13.80 en el 2019.
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Aunando con lo anterior, el salario mínimo en 1946 era de 40 centavos de dólar, lo cual equivale a $5.65 dólares actuales. La canasta básica para una familia pobre en aquella época era de 50 centavos de dólar por cada integrante.
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Mayo 1946
El silbato resonó en toda la construcción. Los hombres dieron un quejido y dejaron todo tirado en el suelo. Ash también los imitó y luego estiró los brazos hasta escuchar un crujido en su espalda.
Trabajar más de doce horas casi seguidas como mano de obra en un proyecto de edificios lo estaba matando.
El olor a sudor, tierra, humo y smog era penetrable para narices sensibles. Las primeras veces Ash le afectó un poco, pero lo que sí no se pudo salvar fue el ruido sonoro de las máquinas y taladros a su alrededor. Eso le costó caro en virtud de que ahora le costaba un poco escuchar, debían de hablarle fuerte para poder comunicarse con él.
Todo esa valía cincuenta centavos de dólar por quince días. Cada centavo vale para mantenerse con Griffin y la agregada Jessica.
Jessica quedó a vivir con ellos y era de gran de ayuda. Al principio ella trabajaba como enfermera para Griffin luego de ser contratada por Max casi a principios del año pasado. No obstante, dejó de atenderlo debido a que su paga en los últimos tres meses no llegó.
Max era quien le depositaba su dinero. Nunca mandó una carta sobre su paradero, y los asiáticos nunca enviaron nada tampoco. Dicha situación alarmó a todos hasta el punto de ir a la Central del Ejército para pedir información del bienestar de Max. Lo único que les brindaron fue que aún seguía con vida. No quisieron expandirse más.