Joaquín despertó temprano en la mañana para preparar el desayuno. Azul y Renata seguramente se despertarían enseguida y él quería complacerlas con algo delicioso para comenzar el día. Además, Emilio le había mandado un mensaje en la madrugada diciéndole que lo esperara porque pasaría por él para irse juntos a la escuela. Tenía la esperanza de que continuaran siendo los mejores días de su vida.
Tomó una ducha rápida y se vistió con unos jeans ajustados blancos porque eran sus favoritos. Se colocó una camiseta de alguna banda de rock clásico encima y la ajustó a su pequeña figura al introducirla dentro del pantalón. Se veían muy lindo si era honesto, le encantaba su manera de vestir porque después de todo se sentía muy cómodo.
Bajó la escaleras y se dirgió a la cocina para preparar unos panqueques sólo como él sabía hacerlos. Era increíble lo bien que le quedaban. Esponjositos y deliciosos.
Su celular vibró dentro de su bolsillo trasero y se apresuró a observar de qué se trataba. Era un mensaje de su novio, vaya día maravilloso para recordar esa palabra. Sonrió y abrió la bandeja de entrada inmediatamente.
"Buenos días sólo al pequeño más hermoso del planeta" leyó y sus mejillas se sonrojaron.
Sin descuidar algo de la cocina, continuó con la mezcla especial para panqueques y seguidamente llevó moldes pequeños para formar rendonditos como le gustaban.
"Saldré de casa en unos minutos, bebé." continuó leyendo sin dejar de sonreír.
"Te estaré esperando."
"Te veo luego, mi amor." finalizó con su labio inferior entre sus dientes.
Chilló de felicidad cuando terminó de leer aquellos mensajes. Su corazón gritaba de felicidad y sus ojitos brillaban más que culquier piedra preciosa.
— Adivino. — lanzó Azul haciendo acto de presencia en la cocina con sólo una sábana envolviendo su pequeño cuerpo. — Es Emilio, ¿no? — cuestionó mientras se robaba algunas fresas que el pequeño separó para sus panqueques.
Joaquín la observó con las cejas alzadas por el cómo estaba cubierta sólo con ese pedazo de tela y le dio un corto manotazo haciendo que se alejara del bowl.
— Sí. — respondió con una sonrisa mientras se acercaba para poder quitarle las fresas. — Son para los panqueques, no te las acabes. — pidió con voz dulce.
Azul creyó que él jamás se enojaba.
— Bien, bien. — dijo sentándose en un taburete observando todo lo que su bebé preparaba. — Renata está en el baño, ya viene. — avisó mientras acomodaba mejor la sábana sobre su cuerpo. — Nos tomaremos el día libre. — lanzó sorprendiendo al menor. — No iremos a la escuela. — se encojió de hombros y esperó por alguna respuesta de parte del contrario.
— Me parece perfecto. — comentó sorprendiéndola. — Aunque algo extraño. — rió creyendo saber de qué se trataba.
Azul se sonrojó y Renata llegó a la cocina con el cabello húmedo minutos después. Abrazó a la ojiverde por la espalda y dejó un corto beso sobre el hombro desnudo.
— ¿Estás haciendo el desayuno? — sonaba sorprendida de verdad. Aunque en realidad lo único que quería era molestarlo. — Si vas a levantarte así cada vez que Emilio te pida ser su novio le rogaré para que lo haga unas mil veces más. — se burló.
Joaquín rodó lo ojos con una sonrisa en su rostro.
— Aquí tienen. — canturreó mientras les entregaba los panqueques con jarabe de chocolate encima. Las fresas adoranaban los pequeños redonditos esponjosos haciéndolos lucir demasiado apetitoso.
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No, soy gay.
Fiksi Penggemar- Emilio, eres un idiota. - declaró el castaño soltando una corta carcajada al darse cuenta de la gran metida de pata que había tenido su amigo. - ¿Qué? - preguntó confundido con el ceño fruncido. Tomó su teléfono de las manos de su compañero y sub...
