Capitulo 10: ¿¡Tú!?

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Entré en la mansión, últimamente siempre llegaba  con antelación y Ángel nunca estaba por la mañana. Solté mis cosas en la entrada y me hice una coleta baja, cogi de nuevo los vasos del salón y esta vez también había en el jardín, los llevé a la cocina y los lavé. Cogi los productos de limpieza y subi hacia el piso de arriba para comenzar mi rutina. Primero entré al cuarto del señor para dejarlo recogido, pero entonces escuché un ruido en el interior del vestidor, cogi lo primero que vi para defenderme y entré lentamente pero no había nadie, di la vuelta al vestidor y me choqué con aquel intruso, me levanté enseguida y me di la vuelta para verle la cara. Mi corazón quedó paralizado, me quedé quieta y no podía respirar, miré sus ojos marrones iguales de asustados que yo, él también estaba paralizado, estaba en albornoz y tenía el cabello mojado y mi corazón iba más rápido que antes al verlo así y del mismo susto que tenía aún en el cuerpo, después de unos segundos en silencio examinándonos hablamos

-¿¡Tú!?- dijimos los dos a la vez gritando, mi ceño se frunció-¿Qué haces tú aquí?- los dos a la misma vez de nuevo

-Váyase antes de que la denuncie, sabia que era una busca fortunas ¿Cómo encontró mi casa? ¿Acaso puso un localizador en mi coche? Sí, debió ser eso - puso sus manos en su cabeza y dio una vuelta en círculo, luego me miró cruzándose de brazos

-¿Perdón? Yo trabajo aquí, soy la asistenta y la cocinera- él me miró incrédulo

-Espera, ¿Usted es la de las notitas?

-No me estoy enterando ¿Quién eres tú?

-Soy Adam Pearson, el dueño de esta casa y por lo que se ve- hizo una pausa

-Mi jefe- terminé de decir yo, mi corazón iba a mil por hora, esto no podía ser ¿Estaba trabajando para él?- Nunca supe tu nombre, tus trajes ponían A.P ¿Cómo nunca me fijé? Dios mío esto es una locura- puse el jarrón en su lugar, puse mis dedos en mi barbilla mientras mordía mi labio

-¿Y que hace a estas horas aquí?- miré mi reloj, eran las diez y diez -Usted debe entrar a las diez y media

-Llegué antes, últimamente el autobús va más rápido o hace menos paradas creo- dije mirando a un punto fijo en el suelo, no puedo creer que él sea mi jefe, no se porqué me sorprende tanto, sentía decepción, nerviosismo y miles de cosas, sus ojos marrones me miraban confundido y con superioridad, su pelo mojado hacía que mi estómago me pellizcara.

-Pues quédese fuera hasta la hora, yo salgo justamente a las diez y veinte y no me gusta que nadie esté en casa cuando yo esté como ya le dijo la señora Charlotte - se sentó en la cama y me miró serio, lo miré fijamente observaba cada movimiento de él

-¿Me voy? -dije reaccionando ante su presencia

-Por hoy no, pero para el próximo día intenta no estar antes de la hora. Puede retirarse- me quedé mirándolo fijamente, esta era su casa, él era mi jefe, él era el que todas las noches bebía whisky, el que escribía las notas, el que me llevó en coche, el que me pidió perdón. Estaba flipando- ¿Quiere algo más? - su actitud era fría, nada como cuando vino a pedirme perdón aquel día en el autobús, como me habló en el coche o como me sonrió al montarme. ¿Qué le pasaba? ¿Acaso el verme aquí le disgustó?¿O le decepcionó?

-Avíseme cuando salga, necesito limpiar la habitación. Perdón y buenos días - agaché la cabeza y cerré la puerta, solté todo el aire contenido y toqué mi pecho intentado bajar las pulsaciones ya que iban disparadas. Limpié la parte de arriba y después de varios minutos escuché como su habitación se abrió, pasó por mi lado y me dedicó una mirada al igual que yo. Se marchó ya que pude escuchar su coche

-Dios mío, esto no es normal no puede ser normal- me senté en el suelo y suspiré, puse las manos en mi cabeza y la levanté para poder respirar mejor- Tengo que llamar a John- cogi mi teléfono y marqué su número

Casual love.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora