Después de relajarme con Adam en el sofá del salón y de haberle contado todo lo que había pasado palabra por palabra, de haberme desahogado con él y haberme consolado de la única manera en la que él sabe me sentía mucho más tranquila estaba en paz pero con el corazón aún encogido, no es nada fácil ver como tu mejor amiga o tu única amiga en esta ciudad se marche así de dolida por algo que había sido tu culpa, tuya y sólo tuya.
-¿Quieres quedarte aquí a dormir? Dormirás en una habitación diferente a la mía si así lo prefieres
-Me gustaría quedarme pero contigo, necesito sentir tus brazos y tu protección-lo miré y él me sonreía, me acarició la mejilla para luego depositar un beso en mi cabeza
-Pues vamos a dormir que es tarde y necesitas descansar- me subí en su espalda como una especie de mono y subimos las escaleras, entramos en su habitación y me dejó en el suelo -¿Sabes qué? Hace mucho tiempo que no duermo con una mujer y mucho menos en mi cama- le sonreí
-Si quieres puedo dormir en otra habitación
-Claro que no, quiero que duermas conmigo -cogió mi muñeca para aproximarme a la cama
-Iré a ponerme algo más cómodo- poco después ingresé en la cama junto a él y me acurrucó a su lado, su pecho subía y bajaba de forma ligera mientras yo tocaba su corazón. Nuestras respiraciones se mezclaban con el silencio y la oscuridad de esta noche. Mis ojos poco a poco se fueron cerrando y dejé de notar aquel nudo por fin, permitiéndome descansar.
Abrí los ojos y todo seguía oscuro, fui en busca de mi teléfono y lo encontré en el salón, todo estaba muy tranquilo no se escuchaba nada y era algo relajante. Me acerqué al gran ventanal que daba al jardín para admirar las estrellas y la gran luna que tomaba el cielo, me dispuse a abrir los mensajes pero entonces una voz resonó en la oscuridad del salón
-Te lo advertí- una voz femenina se perdía por la amplitud de la habitación
-¿Quién eres?- mi cabeza sólo hacía repetir una y otra vez el mismo nombre
-Estela- y así fue, mis pelos se erizaron y no podía creerme que ella estuviera aquí a estas horas de la noche y en casa de Adam
-¿Qué haces tú aquí?- ella caminó hacia a mí haciendo que el tacón resonase de forma drástica
-Te advertí que te alejaras de Adam, que no te acercaras a él ¿Y qué haces tú? Duermes con él- una risa cínica soltó y me miró fijamente a los ojos-Tus padres no estarían muy orgullosos si sabiendo que estás amenazada aún haces lo que se te antoja
-¿Mis padres? Déjalos a ellos en paz
-Tal vez tan en paz no volverán a estar nunca, o sí todo depende de ti- mi corazón iba a mil por hora creía que me iba a desmayar, mis ojos se estaban nublando, mi respiración era entrecortada y mis piernas flaqueaban. No podía argumentar ni una sola palabra, la tenía frente a mí amenazándome con mis padres y no podía hacer nada -O tal vez, ya les haya pasado algo- entonces fue cuando abrí los ojos y vi algunos rayos de sol entrando en la habitación
-¿Qué pasa?- apareció Adam del baño con el albornoz -¿Por qué has gritado?- se sentó a mi lado y me miró con preocupación
-He tenido una pesadilla, creo- suspiré intentado buscar mi teléfono
-Está abajo enseguida lo traigo- bajó mientras yo me quedaba arriba mirando y analizando toda la habitación para saber si el sueño fue real o no -Aquí está- lo desbloqueé y no había ningún mensaje de ningún número desconocido, respiré tranquila pero sí había de Rebecca
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Casual love.
RomanceLa vida de una estudiante es dura y mucho más cuando no tiene dinero para permitírselo y tiene que hacer un doble esfuerzo para poder conseguirlo incluso haciendo cosas que nunca antes pensaste. Esa es la historia de nuestra querida Chloe, intentab...
