Siento la tardanza.
Espero que disfruten este capítulo💕
Desde la fallida fiesta de cumpleaños de Grace, mi marido no ha hecho más que quebrar su autoestima para encadenarse a nuestra cama durante dos días enteros. Eso es lo que ha conseguido afrontar nuevamente los abusos de Seth, y aunque tuve la tentación de ir a denunciarlo a la policía o envíar a que le partieran las piernas, Caleb no me lo permitió. Porque mi marido no quiere tener que enfrentar la vergüenza que le supone revelar al mundo los abusos sufridos, y a causa del tiempo que ha transcurrido, tampoco cree que la justicia le conceda su protección.
- ¿Estás seguro de que puedo marcharme? - le pregunto algo insegura.
- Sí, Anaïs. Ve a buscar a C. - responde Caleb aún oculto bajo el edredón. - Yo te tengo a ti, pero él no tiene a nadie. Y si no ha venido a vernos, me preocupa dónde pueda estar metido.
- Lo sé. - tomo mi chaqueta del sillón, y me lo pongo. - Leah se ocupará de Killian. Así que, no te preocupes, ella lo cuidará.
Caleb lentamente va descubriendo su cara, y todo lo que puedo ver es un rostro demacrado y ojeroso, uno al que durante los dos días que lleva encerrado en esta habitación le ha costado hasta reflejarse frente al espejo.
- Lo siento, morena. Te juro que lo siento. - dice con aire culpable. - Yo no pretendía preocuparte de esta manera.
- No puedes evitar que me preocupe, Caleb. Te quiero. - declaro mientras busco un beso suyo. - Y tu sufrimiento es el mío.
- Siento no haber tenido las fuerzas suficientes para levantarme de esta cama. - responde, y tomando mi rostro entre sus manos, vuelve el beso más intenso. - Llámame en cualquier momento. Tendré el móvil encendido, morena.
Cuando estoy a punto de marcharme de la habitación, los brazos de Caleb se abren invitandome volver a ir hacia ellos.
- Gracias por tus cuidados. - dice junto a mi oído. - A veces me recuerdas que eres todo lo que he soñado.
- Descansa, cariño.
Un par de besos más de despedida, y debo obligarme a salir de mi casa. Menos mal que Leah no ha hecho más preguntas de las necesarias, pues sólo tuve que explicarle el desencuentro sufrido con Grace para que se comiera su rabia y decidiera echarme una mano sin condición alguna.
Al primer lugar al que Caleb me sugirió que fuera es al apartamento de C, pero él no estaba allí. Sus compañeros de piso me comentaron que no lo veían desde el mismo viernes y que ni siquiera se había comunicado con ellos, aunque sí me dieron algunas ideas de dónde podría seguir con mi búsqueda.
- Buenas tardes, disculpa que te moleste, pero estoy buscando a alguien. - comento, y todo lo que tiene el muchacho que mostrarme es una cara de pocos amigos.
- A quien buscas. - exige saber con brusquedad.
- A Cedryc Coleman.
- No conozco a ningún Cedryc, querida. - responde, y amenaza con cerrar la puerta. - Mucha suerte en la búsqueda de ese bastardo infiel.
Qué tipo más idiota.
Si estos son los amigos de C, le voy a tener que sugerir a mi cuñado que haga borrón y cuenta nueva con sus amistades. Él jamás se comporta así con nadie, por lo que es difícil entender cómo puede tener algún tipo de afinidad con sujetos como estos.
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No me olvides🌾
RomanceAnaïs Coleman tenía la vida que siempre había deseado, con un marido al que amaba y al cuál consideraba el amor de su vida. Caleb era un sueño hecho realidad. Así que, cuando el pequeño fruto de su amor empezó a crecer en el interior de su vientre...
