The nigth secret. (Two-shot) Harmione

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La discusión había empezado como una broma de mal gusto por parte de Ron, pero había escalado rápidamente hasta convertirse en una verdadera batalla campal. Ginny defendió la postura de su hermano y Harry se colocó de parte de Hermione por el simple hecho de compartir la misma cultura de infancia.

El detonante. La televisión.

Harry había conseguido una. Luego de lo vivido en Hogwarts y el aumento de su popularidad como héroe, el chico que vivió dos veces había logrado conseguirse una televisión que no requería electricidad. Animado, la había llevado a Grimmauld Place con la ilusión de tener una noche de películas con los pelirrojos y Hermione.

La cosa era, que luego de la destrucción de la madriguera gracias a los mortífagos, Harry había ofrecido la casa a los Weasley. Pero con la guerra ganada y el dinero recibido junto con medallas de la orden de Merlín de primera clase, Ron había mandado a construir una buena y amplia casa para toda su familia en el mismo terreno de Ottery St. Chapole.

Entonces Molly, Arthur y Ginny se fueron. Quedándose con Harry, Ron y George.

Hermione era una visita ocasional, pero un día Harry descubrió que su amiga había elegido guardar su dinero y quedarse en el Caldero Chorreante permanentemente, o hasta que el ministerio tuviera noticias de sus padres; así fue que también terminó viviendo con él.

Su huésped forzada, decía ella.

Y todo estaba moderadamente bien, al menos hasta que llevó esa bendita televisión y todo se torció.

Lo que pintaba para una noche divertida, había terminado en una horrible pelea de costumbres mágicas contra costumbres muggles.

"Déjalos Ginny, son igual de estúpidos que los muggles." con esas palabras, Ron había recibido una fuerte cachetada que le dejó zumbando los oídos por horas. Las mismas horas que Hermione lloró en su habitación.

-¿Herm, puedo pasar?- preguntó, luego de no poder soportar oírla llorar por más tiempo.

-Si.- la voz extrangulada de la chica lo alarmó más de la cuenta. Abrió rápidamente, encontrándola sentada en el marco de la ventana, tallándose los ojos. -¿Lo siento mucho, te desperté?

-No.- dijo con sinceridad. Ambos compartían piso y techo. Harry debajo de su habitación. Sin un hechizo de amortiguación, podía escuchar claramente lo que sucedía arriba de él.

-¿Qué hora es?

-Pasada media noche.

-Oh Merlín, lo siento mucho. Olvidé silenciar la habitación y... me siento tan tonta, todos deben estar escuchándome.

-No te preocupes, George dormiría hoy en Sortilegios y Ron ronca desde hace un buen rato.

-Claro. Que bueno que pueda dormir. -dijo la castaña con amargura.

-Tu también deberías. Mira, si a él no le importa, entonces haz lo mismo. -propuso Harry. -Que no te importe lo que diga. Son solo palabras Herm, no dejes que su errónea forma de pensar te haga sufrir tanto. No te lo mereces.

-Se que no. Y en realidad lo que pasó no es por lo que lloro, creo que simplemente removió todo lo que ha estado mal y que yo he tratado de ignorar.

Harry permaneció callado, no sabía qué decirle y darle un consejo sería minimizar la situación, una situación de pareja en la que él no pintaba nada. Él tenía una relación tranquila con Ginny, no podía decirle que la entendía. Ron solía ser un idiota la mayor parte del tiempo, soportarlo como novio era una proeza.

-¿Quieres bajar y ver algo?- la invitó. -Puedo pedir el día y tú descansas mañana, podemos desvelarnos si quieres.

-Creo que ya nos estamos desvelando, Harry.- le regaló una sonrisa deprimente. Estaba mal y él lo entendía, pero no quería dejarla así. No podía resolverle el problema, pero al menos ofrecería su compañía.

Bucle *Antología*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora