—Vamos, tío, por favor.
—No esta vez, Hugo. —Harry miró al pequeño niño frente a él, pelirrojo y escueto, con diminutas pecas café en una fila desordenada sobre su nariz.
El mago se resistió a tocarle la cabeza y desordenarle un poco su peinado relamido. Molly se encargaba constantemente de dejarlo presentable, siempre quejándose de que ese cabello rebelde provenia de Hermione, pues los Weasley no tenían tal problema en sus cabezas de fuego. Sin embargo, había algo que siempre tentaba a Harry a deshacerlo, justo al final del día cuando nadie más lo veía.
—No dejare de suplicar hasta que lo hagas.
—Ya hemos hablado de eso. No se súplica, se pide y aguardas hasta que la otra persona tome una decisión, si es favorable bien por ti, si no...
—Si no lo es entonces lucho por conseguir el sí, es lo que dice tía Ginny. —El niño de 6 años no captó la mueca involuntaria qué se reveló en el rostro de Harry.
Hugo Weasley dio un brinco y se arrojó sobre la cama, quedando con los pies colgando, escalando hasta que consiguió subir por completo.
Todas las noches, Harry se encargaba de acostarlo y arroparlo, todas las noches le contaba un cuento antes de dormir, ya fuera en papel, salido de su imaginación o la narración de alguna aventura pasada sobre el trío de oro, obviamente omitiendo detalles no aptos para su edad.
—Abuela Molly dice esta cansada de hablar sobre mamá y papá, tú y tío George son los únicos que me platican sobre ellos.
—Algún día también nos cansaremos.
—No lo creo. Vamos tío, prometo que dormiré rápido luego de que me cuentes.
—Creo qué apoyo a Molly en esta ocasión, se me han acabado las anécdotas.
—Por favor no mientas.
—Lo juro. —dijo Harry, levantando la palma y colocandola sobre su pecho.
—Estaaaa bieeeen. —canto Hugo decepcionado, sabia que ese pequeño gesto del adulto solo podía significar la verdad.
—¿Qué tal una historia de Dragones? Charlie pronto vendrá, podrías tener una larga conversación con él sobre eso, si sabes del tema será más emocionante.
Hugo no respondió, observó al qué consideraba como su tío sacar un libro de Dragones del mundo, guardado en un baúl en la esquina de la habitación. Con sus brillantes ojos avellana, analizó a su cuidador nocturno con detenimiento. Habilidad heredada de Hermione, observación detallada.
—Tío.
—¿Hmm?
—¿Conociste a mi abuela?
—No entiendo tu pregunta. —Harry dejo de hojear el libro infantil. —Si te refieres a desde cuando conozco a Molly...
—No, no. Habló de la mamá de mi mamá.
—Oh... no. —acepto secamente, traicionandolo un pequeño temblor en la comisura de su boca.
Harry amaba a Hugo más de lo que cualquiera se pudiera imaginar. Era el eje sobre el qué giraba el mundo del azabache, luego de haber perdido todo en batalla Hugo le daba fuerzas para continuar.
Sus mejores amigos, sus mentores, compañeros... su amada. Ron y Hermione habían muerto junto a un puñado de gente que Harry apreciaba, Remus, Tonks, Fred, Neville. De no ser por el nacimiento de Hugo habría perdido el rumbo en un segundo, nada hubiera quedado del famoso Elegido. Ese niño frente a él era todo en su vida.
—Nadie sabe nada de ellos. Tío George dice que eran denti, denta, que arreglaban dientes.
—Dentistas, si así es.
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Bucle *Antología*
FanfictionCompilación de Drabbles y one-shots *Dramione * Theomione * Harmione *Lunarry *Thuna
