Enbrujado. (One-shot) Dark Dramione #Hauntober Día 7

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Se sentía incorrecta casi todo el tiempo, como si alguien hubiera eliminado toda su personalidad y en su lugar hubiera dejado a una persona completamente diferente. De primer momento la vergüenza le ganó. ¿Qué pensarían los demás si la vieran, si supieran lo que había hecho? Luego para calmarse se dijo que nadie podía juzgarla.

Harry y Ron decidieron hacer su vida de otra forma, sus padres no la recordaban y los amigos qué tenía sabían muy poco de lo que sentía. En cambio él la había visto en una situación desfavorable, más que eso, la vio retorcerse de dolor y suplicar babeante y llorosa, azotada por múltiples crucios y una cicatriz qué nada podría borrar. Y a pesar de eso Draco Malfoy jamás dijo algo sobre el tema, ni una burla, ni un murmullo.

¿Como era posible sentir más cercano a Malfoy qué a los que había llamado hermanos y amigos? No, nadie tenía derecho a juzgar sus acciones. Hacia lo que podía con lo que tenía al alcance.

—Buenas noches. ¿Han visto pasar a Malfoy?

—N-no, no lo hemos visto.

—Bien, gracias.

Era una situación deprimente. No importaba lo que él hubiera sido en el pasado, tenía que ayudarlo de alguna forma.

Hermione era llamada la defensora de las causas perdidas y este nuevo problema parecía solo otra empresa directa al fracaso. Liberar a los elfos no funcionó, Malfoy se había burlado repetidas veces de eso. "Sangre sucia ingenua" la llamó y tal vez tenía razón, pero era parte de su sencilla esencia ser así, creer siempre que podía ayudar a los que más lo necesitaban era natural.

—Buena noches. ¿Han visto a Malfoy?

—¿Malfoy? ¿El mortífago? —la cara de sorpresa en la hermana de Marietta Edgecombe fue suficiente para que la sangre de Hermione comenzara a calentarse. Era un Octubre muy frio, lluvias extrañas iniciaron varios días atrás y no parecían querer detenerse pronto. El castillo completo se lleno de más humedad si es que eso era posible.

Ese Halloween en particular era horrible. Muy pocos estudiantes y un festejo "flojo". Hermione, como premio anual, tenía que encargarse de que no fuera así, pero en vez de eso se había dedicado la mayor parte de la noche a ubicar al rubio.

—Malfoy, Draco Malfoy, nuestro compañero en Slytherin. —remarcó con impaciencia.

—¿Nuestro compañero? Debió darle vergüenza subir al tren este año. No entiendo como le han permitido volver. —la forma en que la nariz de la chiquilla se arrugó, provocó un cosquilleo molesto en la palma de Hermione. Su magia picaba por salir, un buen hechizo purulento para que hiciera un gran par con su hermana.

—No recuerdo solicitar tu opinión, simples indicaciones nada más. —los dientes de la Gryffindor chocaron con fuerza extra.

—¿Vas a acusarlo? Claramente esta ebrio, debió meter de contrabando alguna botella. Ha pasado por aquí hace unos diez minutos rumbo a los salones de pociones, tenía que agarrarse de las paredes para sostenerse.

—Se cayó varias veces, su uniforme estaba arruinado. Algunos chicos quisieron ayudarlo, pero cuando vieron que se trataba de él... —agregó otra Ravenclaw, una pelirroja con más disposición a cooperar.

—Gracias.

Había perdido tiempo hablando con Annie Edgecombe. Se sintío tonta por no dirigirse directamente ahí, sus primeras corazonadas le indicaban qué ese sería su camino, pero últimamente desconfiaba de su intuición.

—¡Espera! —Iris Goldstein la frenó. La rubia negó con la cabeza como si Hermione fuera directo a cometer una locura. —Si quieres hablarle debes saber que no te lo dejara fácil. Lleva descubierto el antebrazo y lo muestra si intentas auxiliarlo. Nadie quiere estar cerca de eso. Él no quiere ayuda.

Bucle *Antología*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora