La primera plana. (Drabble) Dark Dramione.

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"¿Porque Draco Malfoy mató a Hermione Granger y luego enloqueció?"

Ese era el titular de la página del Profeta esa semana. Uno de los tantos que habían publicado con esos nombres durante siete largos dias. Este prometía ser el último.

Con una mano temblorosa, Lucius Malfoy levantó su taza de café, Narcissa observó como salpicaduras del líquido oscuro se impregnaron en su traje blanco.

Él señor nunca usaba blanco, pero ese día, lo hizo.

Con un suspiro resignado, Lucius ignoró lo caliente que estaba su bebida y dió un trago que bajó por su garganta como si se tratara de Brandy con hielo. Había dejado el alcohol definitivamente, hacía exactamente una semana. El viernes. El mismo viernes que su heredero mató a la heroina de guerra, Hermione Granger.

El periódico de hoy prometía demasiado. Ofertaba una respuesta que ni él, ni Narcissa habían podido obtener.

Con demasiada prisa, comenzó la primera columna, la segunda, la tercera, y trató de no detenerse mucho en la foto junto al texto.

Brevemente miro a Narcissa y al no encontrar consuelo en su rostro, volvió a las letras en el papel. Quería ver algo diferente, otra respuesta, algo menos duro de tragar, pero el resultado no cambió. El último párrafo, la declaración de su hijo antes de ser ejecutado era desgarradora.

Su última voluntad fue la confesión de su motivo para interrumpir en la gala del Ministerio y matar a Granger.

Su cerebro aturdido solo rescató palabras al azar.

Sangre pura, en secreto por años, sangre sucia, compromiso, Weasley, Granger, Hogwarts, amor, locura familiar, mi padre...

"Mi padre me hubiera odiado."

La frase le revolvió el estómago. El café que era lo único que había consumido en quien sabe cuántos días, regresó por su tráquea y terminó a los pies de su mujer.

Narcissa ni siquiera se movió y Lucius no esperó a que el elfo doméstico limpiara. El amo de Malfoy Manor paso sobre de su propio charco de jugo intestinal y café.

Caminó con miedo, entrando en una habitación. El dormitorio que siempre pertenecería a su muchacho. Lentamente y con mucho cuidado, colocó el periódico sobre una cama que nadie más volvería a usar. Otro periódico, uno de ocho días antes aún permanecía tal y como Draco lo había dejado.

"Boda dorada. Ronald Weasley y Hermione Granger anuncian compromiso."

—¿Ya acabó?

—No. No han entregado... el cuerpo.

—...Mírame.

Lucius levanto la vista y el resabio amargo volvió a su lengua. Draco, su orgullo, su bien más preciado lo observaba con frialdad. Una imagen blancuzca, conservada joven eternamente, con los mismos ojos insondables, pero más gélidos que nunca. Arañazos profundos traspasan su cara.

—Hijo... si tan solo nos hubieras dicho.

—Madre supo. Lo averiguó por si misma esa mañana cuando llegó el periódico.

—Si hubieras hablado, yo...

—Si estoy aquí no es por ti, es porque se que madre no iba a soportarlo. Vete ya, y no dudes ni por un segundo que te odio.

Un crucio habría dolido infinitamente menos, la muerte hubiera dolido infinitamente menos.

—Lo se.

Las pupilas opacas de Draco siguieron los pasos arrastrados de su padre hasta que salió. El cuerpo flotante se giró a la cama, y con los dedos inexistente repasó la imagen en movimiento del periódico.

Nunca olvidaría ese día.

Él, ella, los otros, todos los sobrevivientes en el gran comedor. La incomodidad de sus padres, la inmensa felicidad de la mayoría. Hermione mirando sonriente de Harry a Ron y de regreso. Él, muy lejos, observándola.

Siempre observándola.

Bucle *Antología*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora