Un pequeño detalle puede cambiar tu vida. Es un instante, algo pasa al azar cuando menos te lo esperas, te envía a un rumbo que jamás planeaste, hacía un futuro que nunca imaginaste. ¿Adonde te lleva? Ese es el viaje de nuestras vidas, nuestra búsqueda de luz, pero a veces, encontrar la luz implica pasar por una intensa oscuridad.
— The Lucky One.
Han pasado tres meses desde que Harriet volvió de Inglaterra, me gustaría decir que las cosas han sido fáciles entre nosotras, me gustaría decir que tuve la oportunidad de abrazarla todos los días, de besarla. Amaría poder decir que Harriet volvió sin miedos, pero eso sería mentirles. Harriet se fue alejando de mí poco a poco; nos veíamos los sábados y domingos, ahora, solo la veo en clases, siempre tiene una excusa y, creo saber la razón por la que huye de todo: veo más miedo, inseguridades y tristeza en sus ojos. He tratado de darle su espacio, supongo que es lo mejor, ambas estábamos haciendo las cosas muy rápido, necesitábamos nuestro espacio porque estábamos sobrecargadas y las cosas así no iban a funcionar, y yo quiero un futuro con Harriet, amaría tener un futuro a su lado. No voy a negar que extraño pasar tiempo a su lado, extraño besarla, extraño saber de ella. A Harriet le va muy bien en clases, la veo centrada en lo que quiere, pero su indiferencia ya me empezó a doler porque creí que éramos personas maduras, pensé que lo podríamos hablar, pero no fue así, solo decidí respetar su silencio así como ella respetó el mío en un inicio. Todos los viernes antes de salir de clases y que ya todos se fueron del salón tomó su mano y logro observar como se pone nerviosa, le digo que: "Tengo la certeza de que todo va ir bien. Cada que tus miedos aparezcan ahí voy estar para ti, porque no me iré a ningún lado, Harriet. Y ante eso, no pueden ni mis peores demonios." Ella sólo me sonríe y para mi eso es más que suficiente, aún lleva la pulsera al igual que yo y eso me da esperanza. Estos tres meses me han servido para meditar el caos que es mi cabeza, porque yo también tengo miedo, la ansiedad se hace presente todas las noches antes de dormir, y el miedo aún me sigue paralizando, pero Taylor sigue estando ahí para mí y su presencia es de mucha ayuda en mi proceso.
Elizabeth salió de la dirección para ir a la biblioteca, estaba segura de que ahí estaría Harriet, pero se vio interceptada por uno de los docentes de la facultad de derecho.
-Licenciada, hasta que se deja ver.-Dijo con una sonrisa coqueta.
-Si prácticamente vivo aquí...-masculló un poco molesta.
-Lo sé... pero he estado buscándote y no lograba encontrarte ¿Dónde te escondes?-Elizabeth alzó su ceja y frunció su ceño.
-¿Qué le hace creer que me escondo?
-No te dejas ver...
-Yo solo vengo a trabajar.-Dijo tajante. El licenciado Fox solo sonrió
-Quería preguntarte algo
-¿En que te puedo ayudar?
-En realidad son dos cosas las que te quiero preguntar.-Elizabeth suspiró aburrida y esperó a que le preguntara.-¿Eric ya no trabaja en la comisaría? Pues... hace semanas que ya no lo he visto ahí
-No lo sé. Pero puedes preguntarle a él.-Ella sabía que Eric ya no trabaja mas allí, pero no tenía porqué contestar una pregunta que no tenía nada que ver con ella.
-Solo quería saber si aceptarás mi invitación a salir a cenar. Yo invito, por supuesto.
-No, no puedo y no quiero, hace años que se lo he dicho. No quiero salir con usted
-Vamos, Elizabeth...
-Licenciada Dashwood, por favor.
-¿Seguirás rechazandome?-Elizabeth sólo suspiro por la insistencia de ese hombre. Desde que había entrado a la universidad la había pretendido, aún en su relación con Alex lo seguía haciendo y ahora que estaba de regreso lo seguiría haciendo.-Ya han pasado más de 4 años... Eres una mujer hermosa, no puedes estar soltera toda tu vida.-Dijo con un tono hiriente.
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Your last love (SIN CORREGIR)
RomanceLa vida nos golpea a cada uno de nosotros, nos lastima, nos hiere, nos rompe, nos derrumba. Ese era el pensamiento que tenía Elizabeth Dashwood sobre la vida. La muerte de su novio había acabado con ella. Llega un día en que aparece esa persona que...
