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Después de la conversación en la biblioteca decidieron salir a cenar, y así fue como iniciaron esa salida improvisada. Ambas cenando en City Vineyard, conectando miradas que roban suspiros, extrañandose aunque se tuvieran a centímetros de distancia. Una botella de vino SYRAH, Pasta con champiñones, Steak a término medio, junto con una plática profunda que ambas necesitaban. Las horas pasaron volando.

-Lucy me salvó la vida. Ella me lo enseñó todo. Lo que sé de la vida, la esperanza, del amor, de la amistad y el largo camino a recorrer. Siempre la echaré de menos. Pero duele sostener a alguien, que ya se ha ido, desde hace mucho...-Habló Harriet después de que el mesero se retirará con los platos.

-¿Aún la amas?-El tono de Elizabeth era tierno, la llegaba a comprender. Los celos no estaban presente, pues ella entendía lo que fue Lucy en la vida de Harriet.

-Siempre la voy a querer.-Murmuró sincera.-Pero no la amo, no más. Lo que tuvimos fue tan complicado.-La mirada de Harriet era tan sincera y transparente.-Pero... La vida cambia, siempre cambia, y nosotras cambiamos.-Después de unos segundos en un silencio cómodo intentó regresar la pregunta de Elizabeth.-Tú...-Y se quedó en silencio, sin saber formular su pregunta. Elizabeth le dio una sonrisa.

-No te quedes con las dudas, tampoco imagines, pregunta sin miedo, sin temor.

-Tengo miedo de la respuesta...-Susurró. Elizabeth suspiró.

-Aunque ya no está, se quedó para siempre en mí.

-Lo sé... Él siempre tendrá una parte de ti.-Elizabeth asintió.- No buscó reemplazarlo, y no quiero hacerlo.

-Tengo miedo, Harriet. No tienes idea de cuánto miedo sentí cuando te empecé a ver de una forma diferente, y sentí tanto temor cuando acepté lo que estabas causando en mí en cuestión de días...lo veía tan imposible... el volver a sentir algo, que alguien pudiera cautivarme. Y tu lo lograste en cuestión de días... Debes saber que soy un desastre...

-Estoy dispuesta a esperar todo el tiempo que sea necesario...yo no me iré a ningún lado así como tú no lo hiciste en estos últimos meses.-Y le dio una sonrisa, esa sonrisa donde sus hoyuelos se marcaban.-No hay prisa, Elizabeth. No quiero que te sientas incómoda o frustrada, las cosas se pueden ir dando poco a poco. Tenemos una vida por delante.

-Eres increíble, Harriet.-tragó el nudo que sintió en su garganta.

-No lo soy. Tú eres increíble. Gracias por esperar por mí...-Por primera vez vió lágrimas en los ojos de Elizabeth. Comprendía su dolor y su miedo y no pensaba dejarla sola en el caos que era su cabeza. Elizabeth se acomodó en su silla un tanto incómoda.

-¿Quieres ir a otro lado?-Veía la incomodidad en el rostro de Elizabeth. Se acercó lentamente a ella y con un Kleenex limpió sus lágrimas. Elizabeth sólo asintió con un poco de rubor en sus mejillas.- Pues vámonos.-Harriet se apresuró a pararse para poder pagar la cuenta, dejando a una Elizabeth frustrada, pues no le gustaba que Harriet siempre quisiera pagar. Harriet se acercó a ella con una sonrisa.-Ya nos podemos ir.

-Sabes que no es justo...

-Tengo algo para ti en mi apartamento, lo compré para ti en Londres y no había tenido la oportunidad de dártelo.-Ignoró el comentario de la más alta.

-Pero...

-¿Pero qué?-Le dijo con una sonrisa. Elizabeth la vió con una sonrisa y negó con la cabeza. Ambas salieron del restaurante, Harriet se contenía las ganas de entrelazar sus manos.-¿Podemos no tomar un taxi?

-Harriet...tu departamento está un poco lejos.-Dijo sin entender.

-Por mi no hay ningún problema... sirve que paso más tiempo contigo.-Le dio una tímida sonrisa.

Your last love (SIN CORREGIR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora