–A todos nos llega un momento en la vida en el que se nos escapa de las manos el control que nos mantiene cuerdos. La mayoría intentamos recuperarlo. La mejor forma de luchar contra el caos es con más caos. -Emily Vancamp
En cuanto Harriet abrió la puerta apareció una sonrisa en ambas. Elizabeth contuvo el aliento por unos segundos, porque se enfrentaba a una realidad, a una demasiada bonita, de la cual no quería huir.
-Buenos días.-Elizabeth se acercó a ella para dejar un beso en su mejilla, pero Harriet dobló un poco su cuello para que su boca aterrizara en la de ella.-uhmmm. Muy buenos días.-Sonrió
-Buenos días.-Susurró.-Te ves hermosa.-Y le brindó una sonrisa sincera pero Elizabeth pudo ver las ojeras en Harriet.
-¿Todo bien?- Acarició su mejilla derecha con el dorso de su mano. Harriet solo asintió con una sonrisa.
-Estoy bien...-Mintió.- ¿Tú dormiste bien?-Y antes de obtener una respuesta la abrazó.
-De maravilla. Te ves preciosa.-Inhaló el perfume que desprendía Harriet y acarició sus ondas.-¿Tú dormiste bien?-Y el abrazo seguía.
-No sé en que momento me quedé dormida... pero antes de las 10 ya estaba durmiendo.- Harriet deshizo el abrazo y la miró con ojos de amor. La tomó por su cuello y se alzó un poco para poder besarla. Solo quería besarla de la forma en la que Elizabeth Dashwood se merecía; un beso sincero, con cariño, delicado, suave y que expresara lo mucho que le gustaba.-Acabo de leer tu mensaje y solamente con verte ya tengo una sonrisa en mi rostro. Gracias por el día de ayer... y no sólo por ese día. Cada día que he pasado contigo ha sido perfecto... no sé en qué tipo de burbuja estamos viviendo tú y yo... pero lo único que sé es que no quiero que se rompa.-dijo nerviosa.
-No tiene porque romperse, podemos ir lento, Harriet.-Le dió un beso fugaz en sus labios.- Quiero que te enamores de mí, así, bonito, despacio; como si todas las cosas malas que nos han pasado solo sirvieran para querernos más.- Y esa declaración de amor salió sin meditar lo que estaba diciendo, era sincero. Pero no buscaba incomodar o asustar a Harriet.- No tenemos prisa alguna, Harriet. Sólo busco ser sincera y hacerte sentir; cómoda, feliz, y que te sientas querida cada segundo que vivamos juntas.
-Y me encanta que seas sincera...-Susurró con el corazón acelerado.- Me encantas tu y no quiero que nos centremos en eso que nos está comiendo la cabeza ahora mismo. ¿Podemos ser Solo Elizabeth y Harriet, Sin la necesidad de tener que voltear a nuestro pasado?-Elizabeth solo asintió con una sonrisa genuina porque era exactamente lo que quería para ambas.-Iré por mi bolso.-Harriet caminó a su cuarto dejando a una Elizabeth feliz. Empezó a curiosear por la sala de estar y observó las lavandas que le había regalado la noche anterior en un jarrón con agua y solo pudo sonreír.-¿Nos vamos?-La sacó de sus pensamientos.
-Claro... ya esperan por nosotras. Creo que aún no te lo he dicho, pero, te ves preciosa.- Que bien se sentía esa libertad que tenía con Harriet. Como respuesta sólo obtuvo un rostro sonrojado.
-Eh... ¿Sigue en pie lo de la cena?
-Solo si tu quieres.-Tomó su mano para entrar al ascensor
-Me gustaría cocinar para ti... si estás de acuerdo... porque si quieres podemos ir a cenar a un restaurante o...
-Harriet.-La volteó a ver con una sonrisa.-Me encantaría que cocinaras para mí
-¿Algo en especial que quieras comer?
-¿Y cual es la especialidad de la chef?-Alzó su ceja izquierda.
-Estaba pensado en hacer fetuccini acompañado de bistec a la fiorentina, junto con una copa de vino tinto y por último Cannolis rellenos de queso ricotta con fresas.
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Your last love (SIN CORREGIR)
RomanceLa vida nos golpea a cada uno de nosotros, nos lastima, nos hiere, nos rompe, nos derrumba. Ese era el pensamiento que tenía Elizabeth Dashwood sobre la vida. La muerte de su novio había acabado con ella. Llega un día en que aparece esa persona que...
