Birmingham, Inglaterra.
Mamá tenía más de 6 semanas dentro del hospital y cada día empeoraba más pero los doctores habían hablado con papá, había un 95% de posibilidad de que la operación fuera exitosa. A mamá le habían detectado Cáncer de laringe hace más de 2 meses y aunque en un inicio la noticia me dejó atónita sabía que tenía que ser fuerte por mamá, papá, los abuelos y por Emily. Ayudaba en todo lo que podía en casa, trataba de no dar ningún problema, siempre estaba al pendiente de los abuelos. Lucy fue la persona por la cual no caí en depresión el día que recibí la noticia sobre el cáncer de mamá, siempre estaba a mi lado y me apoyaba en todo, aunque insistiera que no era necesario. Teníamos mas de un año saliendo y mamá la amaba, ¿es solo que como no amarla? estaba idiotizada por ella desde que tenía 18 años, fue entonces que me di cuenta de que me gustaban las mujeres...bueno solo me gustaba Lucy. Cuando estaba cruzando las puertas del hospital para ir a casa a ducharme me encontré con Lucy recargada en el cofre de su auto y automáticamente sonreí, corrí a su encuentro y me recibió con un fuerte abrazo.
-No sabía que venías.-Susurré en su oído.
-¿Crees que te iba dejar caminar sola tan tarde?-Deshizo el abrazo y me miró fijamente a los ojos.-¿Tengo que ser una buena novia, no lo crees?-No me dejó responder y me besó, un beso que me trasmitió tantas cosas, con un contacto tan simple lograba que me olvidara de todos mis problemas. Tomó mi mejilla derecha y profundizó el beso, amaba cuando ella tomaba la iniciativa, y un suspiro salió de mí. La extrañaba mucho. Empezó a dejar cortos besos sobre mi cara y solo pude soltar una pequeña risa.-¿Que dices si vamos por algo de comer y luego te llevo a casa?
-¿Por que mejor no solo vamos a casa y te quedas a dormir conmigo?-Mi idea sonaba mejor que la suya.-Emi se quedará con los abuelos y papá se quedará hoy con mamá...No puedes dejar a tu indefensa novia sola en su casa.
-¿Que tienes en mente, Harriet Price?
-Que mi novia me abrace toda la noche.-Hice un puchero.
-Claro que me quedaré contigo, pero quiero que pasemos por algo de comida, algo me dice que aún no comes.
-Es solo que no tengo hambre...
-¿Te sientes mal?.-Me abrió la puerta del copiloto y una vez dentro cerró la puerta y rodeó el carro para subir ella, prendió el aire acondicionado, pues estaba haciendo demasiado frío.
-Solo son cólicos...
-¿Me dejas prepárate algo?...Tienes que comer...-Encendió el auto y emprendimos camino.
-Bien...
-Me preocupas, mi amor...
-Pero estoy bien.
-Lo sé... Pero estás mucho más delgada.-Mi cuerpo se veía un poco enfermizo, a quien engañaba, había dejado de comer por estar al pendiente de mamá. Cuando salía de la universidad corría al hospital para estar con ella el mayor tiempo posible.-Prométeme que empezaras a comer un poco más...-Me vio por unos segundos y tomó mi mano para llevarla a sus labios y dejar un beso.-No quiero que te enfermes, y estoy hablando muy en serio...
-Okey.-Refunfuñé.
-No es sano que estés todo el día en el hospital, Harriet.
-Pero mamá me necesita.
-Lo sé, mi amor...Pero estás llevando una rutina muy pesada, no estoy tratando de decirte que la dejes de visitar, pero tú también necesitas descansar, por que no sé a quien tratas de engañar con que la rutina que llevas no te está desgastando.
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Your last love (SIN CORREGIR)
RomanceLa vida nos golpea a cada uno de nosotros, nos lastima, nos hiere, nos rompe, nos derrumba. Ese era el pensamiento que tenía Elizabeth Dashwood sobre la vida. La muerte de su novio había acabado con ella. Llega un día en que aparece esa persona que...
