Joaquín
Llegué a casa y el olor a alfa inundaba todo el lugar, seguí el olor hacia la cocina donde también podía escuchar a dos mujeres riendo. Al entrar encontré a la madre de Emilio y a mi mamá sentadas en la mesa de madera oscura que quedaba justo delante de la cocina.
—Mamá, ya llegué— avisé y luego me dirigí a la única alfa en esta casa. —Buenas tardes...
—Puedes llamarme Niurka, cariño. Por Dios eres una ternura, no me había tocado verte bien— todo lo decía con una gran sonrisa en el rostro y Joaquín comenzaba a sentirse avergonzado además de incomodo por la presencia constante de la alfa. —Ven, siéntate, queríamos pedirte ayuda con la fiesta de Emilio, justo me mandó mensaje preguntándome cómo comunicarse contigo por algo de un proyecto.
—¿Un proyecto?— no recordaba ningún proyecto que tuviera relación con Emilio, alto... ¡¿Él quería comunicarse conmigo?!, sentí como mis ojos se abrieron en sorpresa y mi aroma comenzó a delatarme tornándose dulce, aunque no era tan notorio gracias a las pastillas que había tomado durante el celo.
—Sí, dijo que te había prestado unas camisas para usarlas de base en algo y quiere saber si necesitas algo más— dijo Niurka con un tono de duda; no entendía nada, pero simulé una sonrisa y trate de fingir que recordaba algo que, claramente, no había sucedido.
—¡Ah, ese proyecto!, si gusta puede pasarle mi número— mi voz salió tranquila, pero mi omega ya se encontraba aullando como loco con la esperanza de recibir un mensaje del rizado.
Tonto omega, ya para de actuar así, solo es un alfa, ¡tú odias a los alfas!
—Claro, así pueden hablar y nos das más ideas— comenzó a teclear y me volteó a ver en espera de que le dictara mi número, lo dicté y escuché cuando el mensaje fue mandado. —Ahora sí podemos pensar qué hacer con el tema de la fiesta.
—Claro— respondimos mi madre y yo, me acerqué a la mesa para tomar asiento, tratando de concentrarme en otra cosa que no fuera pensar si Emilio me mandaría mensaje o no.
—¿Qué crees que sea bueno, Joaquín?— me preguntó mi madre y yo pensé qué podría hacer brillar esos ojitos cafés.
Emilio parecía un adolescente tranquilo, algo juguetón y de corazón noble. Se notaba la madurez en su mirada, pero también lograbas ver a un niño con algunos de sus movimientos. Tenía dinero a su alcance, se notaba desde su mochila hasta la camiseta que yo traía puesta ya que la tela era de excelente calidad, algo costoso no sería tan significativo.
—¿Qué cosas le gustan a Emilio?— pregunté.
—Adora los pasteles, aunque no estoy segura de qué sabor comprarlo este año, sus gustos en dulces están cambiando mucho. También le encanta tener todo apuntado en libretas, si entras a su cuarto verás pilas de ellas por todas partes— soltó una risa con los ojos brillantes, unos ojos que gritaban amor, ese amor que solo una madre podría tener por su hijo.
—¿Le gusta la música fuerte o baja?, saber sobre series o películas que le gusten también ayudaría— comenzaba a tener algunas sugerencias, pero no conocía prácticamente de nada a Emilio, no tenía idea de si alguna de las cosas que estaba pensando podría servir en realidad.
—Adora la música a todo volumen, no sé mucho sobre series de su gusto, así que no sabría decírtelo. Por cierto, sería lindo que fueras a la fiesta, nos acabamos de mudar así que aún no tiene amigos, aunque su mejor amigo vendrá a quedarse unos pocos días para estar con él.
—Claro, intentaré ir. Tal vez su mejor amigo sea más útil en esto de organizar las decoraciones, aunque yo podría encargarme del pastel, si gusta— mi omega llevaba rato exigiéndome que me ofreciera a preparar algo para el alfa, así que lo dejé ganar esta vez solo para que se calmara un poco.
—Oh por supuesto, eres tan lindo, ojalá Emilio y tú pudieran tener algo, ¿te imaginas, Eli?, nuestros hijos juntos, sería maravilloso— dijo dirigiéndose a mi madre al último, comencé a sentir mi cara muy caliente y el claro olor a vergüenza esta vez no pudo ser oculto por nada, tapé mi rostro con mis manos cuando ambas comenzaron a reír.
—Mamá, tengo mucha tarea, creo que mejor subiré a mi cuarto, permiso— me despedí de Niurka antes de comenzar a caminar fuera de la cocina para llegar a las escaleras.
—¡Sé que es menor, pero no tienes idea del alfa que tienes delante!— fue lo último que escuché de Niurka antes de subir las escaleras a toda velocidad y encerrarme en la comodidad de mi habitación.
Me tiré agotado a mi cama cuando sentí mi celular vibrar en mi bolsillo, mi pulso se aceleró y saqué el celular de mi pantalón, desbloqueándolo inmediatamente y viendo el nuevo mensaje de un número desconocido.
Desconocido: Hola amante del helado de chocolate!
Yo: Jaja, hola Emilio
*El numero ha sido agendado con éxito*
Emilio: Me descubres muy rápido, omega
Solté una risa divertida, sentía mis mejillas rojas y una emoción inexplicable me atravesaba todo el cuerpo, como una mezcla de nervios y emoción.
Yo: Es que eres muy obvio, alfa :b
Emilio: Que rebelde saliste, eh
Yo: Que grosero saliste, eh
Emilio: Grosero por qué?
Yo: Soy mayor que tú, al menos finge tenerme respeto
Emilio: Son solo 3 años, creí que éramos amigos:c
Yo: Somos amigos?
Emilio: Es que no tengo amigos aquí, quieres ser amigo de este adolescente hormonal y grosero?
Yo: Jajaja, está bien, seré tu amigo solo porque soy demasiado bueno
Emilio: Eso no puedo negarlo, tal vez eres demasiado bueno para tu propio bien, omega
Yo: La calentura se te está subiendo al cerebro porque ya no dices cosas coherentes
Emilio: Nadie podría ser coherente por más de 5 minutos si está hablando contigo
Mis carcajadas pararon en seco, era divertido hablar con Emilio, hablar por mensajes era más fácil porque no me sentía tan expuesto, pero ese último mensaje logró hacer que mi omega diera vueltas feliz. ¿Acaso está coqueteando conmigo o es solo mi imaginación, no, seguro es una broma.
Yo: No intentes justificar tu falta de inteligencia, Emilio
Emilio: No me digas Emilio porque me siento regañado
Yo: Te llamas Emilio, cuál es el problema?
Emilio: Es que escrito así parece que estás enojado:c
Emilio: Espera, te hice enojar?
Emilio: Lo siento mucho omega, no era mi intención
Emilio: Perdón, perdón, perdón
Todos los mensajes fueron mandados de una forma tan rápida que ni siquiera pude decirle que no estaba molesto. Era una ternura, dios santo, sentía mi corazón derretirse como cera caliente con esa actitud preocupada.
Yo: No estoy molesto, alfa, no te preocupes
Emilio: Me gusta más que me digas alfa, se escucha mejor
Yo: Bah, solo eres un egocéntrico.
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Hola!, estoy preparando el maratón de 5 capítulos, las clases en linea fueron más pesadas de lo esperado. Aquí está la primera parte y en pocos minutos subiré la siguiente, dependiendo de la respuesta subiré el resto de partes, tengo pensadas 5 en total, disfrutenlo!
Recuerden que pueden ayudarme señalando los errores de ortografía para que tengan una lectura más cómoda:D
-Cam
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Mi alfa || Emiliaco
Loup-garouEmilio, un alfa, se muda a una nueva ciudad. Joaquín es un omega en problemas. Eso es el inicio de una serie de casualidades que los hace toparse constantemente. Sus lobos no pueden estar más felices por eso. Avisos: +Libro omegaverse. +Contenido p...
