Y el último de hoy, espero que lo disfrutéis.
Dedicado especialmente a Mis niñas Carla, Cris y Ka porque nuestras vidas son surrealistas a la par que geniales desde que nos hemos juntado, os amo mis niñas de las birras y el cacaolat.
Sin más os dejo leer y disfrutar y recordad que vuestros comentarios me dan la vida.
XIV
Mirándose por enésima vez al espejo, buscó a conciencia cualquier microscópica imperfección en su maquillaje o el recogido de sus cabellos, con los nervios bailando en su estómago con fuerza y una ilusión que ni ella misma comprendía alojándose en su mirada castaña y cristalina.
Dándose por satisfecha al ver su imagen, comprobó que había elegido el atuendo adecuado, elegante y sutil. Vestía un traje azul oscuro acompañado de uno de sus tacones que alzaban su estatura para no sentirse tan bajita al lado de Irene. El reflejo que le devolvió su espejo fue un combo de nervios, emoción y alegría difíciles de contener, mirándose a conciencia y suspirando suavemente, pensando casi de forma inconsciente si a Irene le gustaría su conjunto y ruborizándose en el acto, abandonando por completo ese hilo de imágenes que aparecían en su mente sin ser invitadas, con un tímido qué me pasa mental sustituyéndolas.
De pronto, pudo ver una nueva figura aparecer en el espejo tras ella y su sonrisa iluminó todo su rostro al reconocer a su marido, con los brazos cruzados y mirándola con esa ternura desmedida que siempre le regalaba.
–Estas increíblemente preciosa mi amor. –Le dijo, acercándose a ella y abrazándola desde atrás. –¿Ya te ha dicho Irene a dónde vais?
–Aún no, es una cabezota. –Respondió, resoplando y provocándole la risa. –Pero sea donde sea estará bien... Hace siglos que no salgo, me muero de ganas.
–Tú solo piensa en divertirte y desconectar un poco. –Dijo él, dejando un beso pequeño en su mejilla. –Has pasado por mucho últimamente y te vendrá muy bien una noche de simplemente bailar y disfrutar.
–Igualmente estaré atenta al teléfono. –Susurró, girándose lentamente y clavando su mirada en él. –Si por cualquier motivo tengo que volver llámame... No me gusta pasar tanto tiempo lejos del pequeñito...
–Jordi estará estupendamente bien. –Intervino, girando los ojos de forma exagerada y ganándose un manotazo. –Ya ha cenado, lo has cambiado y está dormidito. Si por un hipotético casual altamente improbable ocurriese cualquier cosa, te llamo.
Intentó fulminarlo con la mirada ya que se estaba riendo de ella de forma descarada, pero le fue imposible hacerlo, cayendo en la risa floja y buscando sus labios para dejar un besito sobre ellos, un beso de despedida ya que su teléfono había pitado dos veces indicándole que Irene ya partía hacia el local donde se verían y le había mandado, por fin la dirección.
–Pásalo bien Inés. –Le dijo Xavi, desde la puerta y sonriéndole abiertamente. –Y procura preocuparte únicamente de disfrutar.
Despidiéndose de él, lanzándole un beso cariñoso, entró al ascensor, aferrando con fuerza su bolso con el teléfono, la cartera y las llaves, sonriendo abiertamente y con su estómago llenándose de cosquillas... Iba a salir con Irene después de haberla echado de menos hasta casi volverse loca.
***
El sonido de la música resonaba en sus oídos con fuerza, mientras miraba el teléfono, suspirando suavemente al leer el mensaje de Inés confirmándole que ya se había subido a un taxi y que tardaba poco más de diez minutos en llegar.
Bloqueando dicho aparato, alzó la mirada al ver a Lidia, acompañada de Karen, su pareja, cargando entre las dos consumiciones para todas ya que, en cuanto se decidió a invitar a Inés a tomas unas copas, se arrepintió estrepitosamente pues mezclar alcohol y sus sentimientos por la jerezana en soledad podía derivar en un terreno altamente pantanoso y no le apetecía descubrir qué se sentía al resbalarse en su propio marrón, decidiendo casi de inmediato involucrar a todas sus amigas y arrastrarlas a aquel garito a beber y bailar.
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El Golpe
FanfictionNo era más que una sesión de control, algo rutinario y sin mucha complicación para Inés, acostumbrada a que su rutina no variase un ápice... Hasta que irrumpió el ejército en medio del hemiciclo desatando un auténtico infierno y provocando que solo...