Capítulo 5

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Brooke

Al parecer Bobby se va a quedar más tiempo de lo que esperaba. Y eso, claramente la tiene enojada o dispersa, no la conozco lo suficiente como para decidirme. Durante el almuerzo no ha dado mucha conversación. Estuve a punto de preguntarle si se quedaría a dormir, pero no me pareció buena idea. Terminó de comer deprisa, llevó el plato al fregadero, lo lavó, me agradeció por la comida y se fue hasta el cuarto de donde aún no ha salido.

Son ya las 2:00 de la tarde y sigo esperando el mensaje de Jonas donde me diga que ya puedo ir a ver a mi madre. Me acuesto en el sofá y empiezo a revisar los mensajes que tengo sin abrir en mi correo, pero no hay nada importante. Voy al chat y veo que Rick está escribiendo. Maldición, no le he respondido y no debe estar para nada contento. Decido llamarlo.

—Justo te estaba escribiendo —Me dice indignado— ¿Por qué no me respondías?

—Lo siento Rick, todo acá ha estado de locos. Ni siquiera he podido ver a mi mamá.

—¿Por qué no? —Le explico y él ahoga un grito— ¡Maldición! Eso se está saliendo de control. ¿Tú te estás cuidando? ¿Te bañaste al llegar?

—Cálmate, yo estoy bien. Mejor cuéntame tú ¿Cómo van los pedidos?

Rick es mi amigo y socio. Ambos decidimos hace un año iniciar un negocio online de venta de artículos de belleza al que le ha ido muy bien. Tenemos convenios importantes con empresas en Weller City y recién queremos empezar a tocar puertas aquí en BlindStone. Rick estudió conmigo durante la secundaria, pero no éramos tan cercanos en ese entonces. Nos graduamos, yo hice un estudio Técnico sobre Mercadeo y él viajó al extranjero. Cinco años después, regresó irreconocible. Se había dejado crecer un poco el cabello y ya hasta barba tenía. Se le notaba el tiempo que invertía en el gimnasio y en su mano relucía un lindo anillo de diamantes.

—¡Me casé sin importarme nada! —Admitió durante la fiesta de bienvenida que le prepararon mis compañeros de escuela— Tienen que conocer a Luca, es apuesto, dedicado y ¡un sexy boy!, si saben a lo que me refiero.

Para nadie era secreto que Rick era gay, pero en Weller City no vas precisamente gritándolo a los cuatro vientos. Quizás por eso se fue. Y quizás por eso yo también debí irme. Esa noche, cuando ya la mayoría de todos se habían ido, Rick se me acercó con una cerveza y empezó a preguntarme cosas. Jamás habíamos hablado tanto como esa noche. El día siguiente lo invité a casa y se quedó incluso a cenar. Mi mamá lo adora, creo que más que a mí.

—Deberías ser más como Rick, Brooke —Me dice cada vez que puede— Él no siente ningún tipo de vergüenza por sus gustos. ¡Ya hasta se casó! ¿Cuándo vas a traer a una chica a la casa? Ya va siendo hora. Desde que saliste con Sandie, no has querido tener más citas. Así no funciona, hija.

Mi madre no es diferente a las demás madres solo por tener una hija gay. Ella sigue queriendo tener nietos y no se detiene con el discurso del matrimonio. Situación que se fortaleció con la llegada de Rick y la estrecha amistad que desde entonces hemos llevado. Unos días después de la fiesta me propuso unirme a él en la creación de una tienda online tomando mercancía que su esposo le envía desde el extranjero. En esas he estado desde entonces.

—Todo va muy bien. Extrañándote. ¿Es cierto que te quedarás allá?

—Por el momento, esa es la orden. No hay manera de regresar, pero espero estar pronto con mamá.

—Me le mandas mis saludos. Igual que a Jonas.

—Así será. Seguimos hablando por el chat, voy a llamarlo para saber qué ha pasado.

ConfinadasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora