¿Quieres recordar?

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Los ojos de Javier parecían arder en los míos. A pesar de que no podía ver su color desde esta distancia, yo sabía que serían de color verde grisáceo. Su cabello castaño tenía hebras más claras, dándole un color rubio ceniza. Era como si Javier hubiese sido demasiado brillante y alguien lo hubiese rociado para atenuarlo.

 ―Hopscotch, Band-Aid. A mí, en seguida.

Joel no levantó la voz, así que los dos vampiros no debían haber estado lejos. Salieron de la multitud, tomando posición, uno a cada lado de nosotros. Joel volvió la cabeza hacia esa figura inmóvil y murmuró una maldición baja.

―Él está casi en las afueras de mi hogar, asqueroso cabrón. ¿Acaso pensó que él condenadamente llamaría a la puerta por ti?

Su mano se cerró sobre la mía. Di un pequeño grito. Joel aflojó su agarre, pero no por mucho. A pesar de la distancia, vi los ojos de Javier estrecharse, destellar verde, luego empezó a caminar hacia nosotros.

Joel me soltó. Rodó su cabeza por sobre sus hombros e hizo crujir los nudillos mientras avanzaba con un propósito mortal. Lo habría seguido, pero Hopscotch y Band-Aid me agarraron. 

―¡Joel!

Él me ignoró y siguió moviéndose. Lo mismo hizo Javier. Estaba claro que ninguno de los dos había hablado en su mente. Fui presa de un miedo enfermizo incluso mientras luchaba con los dos hombres que me sujetaban. Habían conseguido un buen agarre cuando yo no prestaba atención.

Cuando Joel y Javier estaban a menos de seis metros el uno del otro, Jacques se interpuso entre ambos, extendiendo los brazos.

―Ustedes dos, no vayan más lejos.

Ellos no le hicieron caso. Jacques probablemente habría sido apartado a un lado, pero entonces otra voz crepitó por el aire.

―¡No pelearan en mi ciudad!

Joel se detuvo. Javier desaceleró, haciendo una pausa casi dentro de la distancia de los brazos aun estirados de Jacques. Marie no se acercó tanto mientras se deslizaba. Joel le dio lo que sólo podría ser descrito como una mirada frustrada.

―Por el amor de Cristo, Majestic, si no querías que lucharamos, entonces ¿por qué le dijiste que estábamos aquí?

Mientras ellos se centraban en el drama, me las arreglé para lanzar un codazo en el ojo de Band- Aid, antes de deslizarme por debajo del agarre aflojado de Hopscotch.

―No hagan eso otra vez― les advertí mientras me alejaba a toda prisa.

―Yo no le dije― contestó Marie. ―Ni nadie de mi gente.

Una chispa de arrogancia pasó por la cara de Javier. En persona, él era aún más imponente que en mis sueños. Había algo en él que me parecía desconcertante, a pesar de que se me quedó mirando sin hostilidad. En todo caso, había un anhelo en su expresión que me hizo detenerme donde estaba. Pequeños pinchazos de dolor comenzaron a dispararse en mi cerebro. 

... Yo también soy de una granja. En el sur de Francia, pero no había cerezas allí...

Mis manos volaron a mis sienes. Las fosas nasales de Javier aletearon. Tomó una larga, provocadora y audible inhalación.

―Erick.

―Aparta tus ojos de mi esposo.

Joel gruñó con una furia apenas contenida. El poder hirviendo fuera de él me golpeó incluso a varios metros de distancia. Javier dejó escapar un gruñido igualmente venenoso y dio un paso hacia adelante.

―Es a mi esposo al que estoy mirando.

Cuando Joel desenroscó su poder como un pavo real desplegando su magnífico plumaje, yo contuve el aliento.

Destined for an early grave  [joerick]    -ADAPTACIÓN-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora