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¿Acaso dejé de sentir?
Qué se hace cuando
ya nada te toca,
nada te alcanza.
Y el estrépito de la
rutina, apenas
son pequeños
murmullos en
tus oídos.

Qué se supone que
se hace cuando la
risa no te llena y la
sangre pasa sutil,
casi impalpable
por debajo de tu piel.

Cuando la madrugada
se vuelve tu momento
favorito del día y es
una roca en tu cabeza
saber que el amanecer
volverá a traer la vida
bajo el brazo, obligándote,
como todos los días,
a fingir interés en las
personas o en
tu propia y
desenfocada
rutina.
¿Acaso se puede solo dejar de sentir?

 ¿Acaso se puede solo dejar de sentir?

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A Z U LHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora