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Cuando finalmente (y aún con las piernas temblando), uno opta por decirle adiós a esa relación tóxica, llega un gran y profundo alivio; la paz que se respira es inconmensurable. Es más, uno ni siquiera puede creer que haya pasado tanto tiempo unido -y por voluntad propia-, a una persona que le causara tanto dolor, sufrimiento y desasosiego.

'Esta tranquilidad es increíble, ¿por qué no la busqué antes?', pensamos...

Pero después pasa el efecto de la dopamina. Finalmente se acaba el adormecimiento que nos produce esa hormona que nos da el placer de la novedad y es cuando UNO TIENE QUE CAER en un pozo de tristeza.

Y este es el momento más peligroso tras dejar atrás a una persona tóxica. Aquí es donde la mayoría se arrepiente de su decisión y permite que la tristeza y la melancolía se impongan a la realidad que ha vivido y de la cual escapó con mucho esfuerzo. Es aquí en donde surgen afirmaciones como: ¨Tal vez me golpeaba pero no era tan malo¨, 'Quizá ella me humillaba pero no era su culpa¨; los ¨pobrecitos¨o ¨no era para tanto' cobran mucha fuerza. Y, sobre todo, lo más peligroso es que es aquí en donde la mayoría regresa a la toxicidad.

Esto va a pasar no mucho después de haberte ido, tal vez dentro del siguiente mes, pero NO CAIGAS EN LA TRAMPA. Lucha con todo en contra de la irrealidad que estos pensamientos te puedan llevar a creer. Este pozo de tristeza es parte del proceso normal del duelo post ruptura. Tenemos que vivir este paso para purgar a nuestro sistema de la sustancia adictiva: ella o él.

Si esperas el tiempo suficiente empezarás a notar que -poco a poco-, el sentimiento de tristeza irá dosificándose y será reemplazado de nuevo por la calma. No digo que será fácil pero sí te aseguro que ocurrirá. Pero para lograr pasar este momento complicado es absolutamente necesario que hagamos una cosa y no más que una:

NO REGRESAR CON NUESTRO EX.

Lo ideal es no hablar ni ver a esa persona para evitar contacto con su toxicidad, pero si por alguna razón no puedes (ya sabes, sobre todo si hay hijos de por medio), mucho cuidado con creer su "aparente cambio". Esa persona va a mostrarse ante ti y los demás con actitudes diferentes a las que tenía cuando estaba contigo y eso será difícil porque de nuevo vendrán los: '¿Habré exagerado?'. Pero si nos fijamos (realmente hay que ver) en los pequeños detalles de su conducta (una ligera mueca, un pequeño aumento en su tono de voz, una leve crispación de sus músculos), podrás notar que la toxicidad sigue ahí, porque es parte de su ser. Si hubiera un "cambio" en esa persona -créeme-, no ocurrirá de forma auténtica hasta después de un largo período de tiempo, por ahora no son más que 'patadas de ahogado' como dice el dicho popular.

Esta es la parte más dura que enfrentamos cuando nos separamos de una persona que nos ha lastimado mucho, cuando le decimos adiós a un ser tóxico.. Por favor toma en cuenta esto y si no, bueno, pues regresa a lo mismo y empieza de nuevo el conteo del reloj ... marcha atrás.

 marcha atrás

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