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Ayer fue uno de esos días en los que te preguntas ¿porqué?, en los que sientes pesado respirar y que con cada tic tac de reloj te inundan una vida entera de recuerdos. Claro, mis ojos ya estaban empañados para ese entonces. ¡Mi alma gritaba por un abrazo! Pero lo único cálido que sentía eran mis lágrimas recorrer mis mejillas hasta caer sobre el precipicio que tengo por almohada. Jamás pense que tuviera que dejarte ir, me consumía, amarte me dolía. Y me repetía mil veces que estaba todo bien, que son etapas que tengo que vivir, y ciclos que se tienen que cerrar. Jamás dije que no hubiera aprendido, pero de donde sacaba fuerzas yo, si mi mente no queria asimilar que ya no ibas a estar. Tuve que que hacerle espacio a mi vida, aferrarme a mi mismo, dejar fluir ese nudo en la garganta y dejarle de tartamudear a mi habitación. Me desconocía, nunca había tenido la oportunidad de verme tan debastado, tan confundido, tan inseguro, tan desganado... El tiempo hizo meya, y unos minutos antes de dormir recordé que volveria a verte en un futuro quizás, que si me buscas seguro voy a estar, que te voy a extrañar y vivire con eso, que voy a querer salir a por ti, pero voy a tener que presionar fuerte mis ganas en mis puños respirar profundo y esperar ese tal vez, de alguna vez.. Y ese ojalá de aquel que anhela que pueda pasar...

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A Z U LHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora