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Jamás había experimentado la ausencia propia,
ni siquiera sé en que nos estamos convirtiendo,
somos ahora esa cara triste de la ciudad.

Esos animales con ansiedad y depresión
que sueñan con algún día ser libres,
con almas ausentes
que colocaron un letrero de "se vende"
antes de que el cuento se termine.

La noche llora,
y yo me limito a escribir mis sueños
en el vaho de mi ventana.
Mientras mis ojos desean no ser producto de la muerte,
comienzo a ser recuerdos difusos
que me limitan a extrañar mi vida.

Extraño hasta la locura,
no se puede ser loca cuando te falta libertad,
tampoco no se puede ser libre
cuando te abraza el miedo y la incertidumbre.

Ahora colgué mis sueños en la habitación junto con mis pánicos,
y espero que cuando pase esto mis sueños sigan ahí.

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A Z U LHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora