Pequeños escritos.
A veces siento una pequeña gotita de inspiración que toca mi mente, hay veces mi inspiración viene de todos lados,y no viene de ninguno.
De pronto despiertas una noche y miras fijamente el techo, suspiras mientras comienzas a recordar tú vida. Buena hora para recordar, justo en esos días donde tienes que despertar temprano para ir a trabajar.
El clima abraza tu piel, tus pies desnudos acarician la cama. Y tú sigues pensando en el pasado. En esos aciertos y errores, un alma jugando a ser medusa entre recuerdos, endureciendo tu corazón a cada paso.
Una tragedia que lleva nombre de sonrisa, una mirada apagada pero que lucha. Una noche llena de nostalgia, un insomnio que late, un alma abrazando mis demonios. Un reloj que no se detiene mientras voy recordando que me desvanezco mientras vivo.
Y suspiras, cierras los ojos y recuerdos brotan por tu mirada, recorren tus mejillas y mueren en tus labios. Y sonríes, y esa maldita sensación de seguir vivo no se compara con nada.
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