XVII

300 15 0
                                        

*Narra María*

Ya era viernes, el doctor me dio de alta como a las cuatro de la tarde, me dieron merienda y luego me mandaron algunas pastillas, como odio las medicinas.

No más llegue a mi casa me cambie, me arregle y salí a la casa de Daniela a pasar las clases a las que había faltado, al terminar me fui otra vez a mi casa, tenía mucho que hacer.

El sábado y el domingo ni hablar, me la pase todo el sábado y todo el domingo haciendo tareas y estudiando, fue agotador, por fin, llego el lunes, nunca había estado tan feliz de que llegara un lunes.

Me puse mi uniforme, arregle todo y me fui al colegio. Todo el mundo me preguntaba que por qué falte una semana a clases, ¿acaso no pueden ignorar lo que paso? odio que se metan en mi vida, tontos chismosos, no estaba de humor para sus irrelevantes preguntas.

Me fui a mi salón antes de que tocaran el timbre y al verlo se me quito la amargura por completo, allí estaba James, me gustaba verlo de lejos, apreciar su sonrisa, su postura, pero si seguía ahí contemplándolo alguien se daría cuenta –si no es que alguien ya me vio- me acerque a él, lo salude y hablamos un rato antes de que comenzaran la clases de ese día, nos sentamos juntos, y al salir a receso hablamos mucho más.

Al sonar el timbre tuvimos que subir de nuevo al salón, pero por eso no paramos de conversar y al salir seguimos hablando, cualquier minuto libre estábamos hablando, era muy lindo hablar con él, sabia comunicarse, expresar lo que tenía en mente, lo que sentía, además que era muy divertido. Como éramos vecinos nos fuimos caminando juntos:

-Estas preguntas sonaran raras, pero me da curiosidad... ¿Tú tienes novio? ¿O has tenido antes?- Me pregunto James.

-No me parecen raras, es normal preguntar esas cosas a veces -dije- No he tenido novio, ni antes, ni ahora.

-Pero... ¿es porque no quieres o porque no has encontrado al indicado? –Me dijo james.

-No he encontrado a alguien que de verdad me quiera, aunque no te mentiré, he intentado tener algo con un chico, pero digamos de que el amor nunca me corresponde –dije.

En ese momento nos paramos en frente de la puerta de mi casa, y antes de irse me dijo que quería verme a las 3 en el parque y yo acepte, me dijo que había algo importante que me quería decir. En ese momento se despidió con un beso en mi mejilla y se fue; yo entre a la casa salude y subí a mi habitación, me quite el uniforme, me arregle para salir con James, me puse un leggins vinotinto, una camisa blanca y unas converse vinotinto.

Después de haberme arreglado baje a almorzar, no tenía mucha hambre así que almorcé una ensalada, un pedazo pequeño de carne, me tome un vaso de agua y salí a caminar, apenas eran las dos de la tarde, faltaba una hora, camine y camine, hasta donde mis pies me llevaran, llegue a un parque, muy pintoresco, me gusto, así que decidí sentarme en uno de los bancos que había por allí.

Me quede mirando el lugar, era lindo, árboles frondosos y grandes, pasto verde, banco donde sentarse, era solitario el parque y eso me gustaba, pero lo que llamaba mi atención era una peculiar capilla que estaba en el medio del parque, era pequeña pero bonita y daba mucha curiosidad el saber cómo era por dentro, así que procedí a ir a la capilla.

Al entrar me impresiono mucho lo que vi, no era como las otras capillas, esta era oscura, con bancos a los lados donde sentarse, y al fondo un altar. No tenía ni velas, ni imágenes de la Virgen ni de cualquier otro santo, solo Jesucristo crucificado, quería preguntarle a alguien, pero no había nadie, así que salí de la capilla y al ver la hora eran las 3 en punto, Dios mío iba a llegar tarde.

Salí corriendo hacia el cafetín cuando llegue eran las 3:15pm James se veía un poco molesto, me dio mucha pena y me sonroje, camine hasta donde estaba sentado James y le sonreí, después me senté, le pedí disculpas y me sonrió.

Hablamos un rato y después James me dijo:

-María, hay algo que he querido decirte, y creo de que ya es momento de que te lo diga... Me gustas –dijo.

No sabía que decir, solo me sonroje, después de unos segundos me arme de valor y le dije- esto no me había pasado antes pero...Tu también me gustas James- le dije tartamudeando.

-Me alegra oír eso, te lo quería decir antes, pero no se dio la ocasión y, no sé si te parecerá muy pronto pero... ¿Quisieras ser mi novia? -me pregunto con un brillo en sus ojos

-¡Claro que si James!- le dije emocionada, después me tire sobre él y nos dimos un beso.

Salimos del cafetín y nos dirigimos al parque hablamos un rato, y después me acompaño a mi casa, al llegar me dejo en la puerta como siempre, pero esta vez me dio un tierno beso en la mejilla y se fue. Después yo entre a mi casa y me fui a mi cuarto, arregle todo para mañana y me fui a dormir, no tenía hambre así que no cene.

Princesas de la MuerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora