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ACTING

El ambiente se sentía pesado en aquel lujoso edificio que contaba con pisos brillantes y decoraciones costosas en cada rincón.

Los empleados iban perfectamente vestidos con ropa de diseñador porque era una empresa donde las apariencias lo eran todo. Tanto hombres como mujeres menores a cuarenta años trabajaban ahí luciendo tan maravillosos como un modelo.

El aire acondicionado no les permitía sudar a pesar de sentirse en apuros y totalmente abrumados por la falta de tiempo, sin embargo, sus sonrisas nunca se borraban. Esa era una de las tantas reglas en las empresas de los Lee.

Y si en algún momento todos estaban caminando de un lado para otro con papeles en mano y llamadas en la línea, todos detuvieron su trabajo cuando cierta figura se hizo presente.

Le vieron con admiración y nerviosismo, la imponente figura mantenía una perfecta sonrisa y un traje que seguro costaba más que el departamento de alguno de sus trabajadores.

Lee Heeseung, el jefe joven y guapo que había heredado las empresas de sus padres en cuanto obtuvo su título universitario.

Todos reverenciaban en cuanto lo veían y este les saludaba modestamente con la mano y solo se detuvo cuando notó a cierta empleada que tenía una melena caótica.

Soltó un suspiro cansado y aquella chica contuvo el aire del miedo que sintió. Quizá se había estresado más de lo normal y había desacomodado un poco su cabello y por supuesto que en cualquier otro lugar estaría perfecto, pero no ahí. No cuando Lee Heeseung amaba las cosas perfectas y los ambientes impecables.

—linda... ¿No habíamos hablado ya de esto? — cuestionó tomando con sumo cuidado los cabellos que estaban fuera de lugar.

Él se contenía, eso era obvio porque en su mente ya se encontraba diciéndole un rosario de verdades que no la dejarían muy contenta. Digamos que no era muy bueno con las palabras y siempre terminaban tachándolo de abusivo.

Quizá le hubiera gritado y la hubiera despedido, pero había estado tan tranquilo ahora que su pesadilla estaba de viaje y lo había visto por última vez hace tres meses.

—jefe es que...tuve un problema con las cuentas, de hecho nisiquiera dormí en casa por terminarlas pero ya las tengo así que-

— ¿Que tú Qué? — cuestionó soltando los cabellos rebeldes de la chica. Soltó un suspiro cansado y acomodó su saco —. ¿Que no te has aseado? — cuestionó algo aturdido logrando que la chica se sonrojara por la desaprobación en su voz.

—jefe...—

—shhh — calló luciendo cansado por la situación —. ¿Recuerdas lo importante de nuestra imagen? — cuestionó y la chica asintió rápidamente —. Entonces te invito a que regreses a tu casa y te arregles, descontando tu sueldo de hoy por supuesto — la chica no dijo nada, sabía que no serviría de nada así que solo hizo una reverencia y decidió tomar su bolso para salir de ahí.

Lee dio una rápida ojeada a todos para ver otro tipo de problema, pero por suerte todos ahí ya estaban entendiendo su forma de trabajar.

Volvió a sonreír dispuesto a tomar el elevador. Todos siguieron de pie hasta que lo vieron desaparecer y pudieron soltar el aire que tenían contenido.

Ellos sabían que Lee Heeseung era un completo maniático de la perfección y por eso aún no entendían por qué salía con un tipo tan opuesto a él.

Sin embargo, ignoraron eso suponiendo que la frase de "los opuestos se atraen" le quedaba perfecta a su jefe y su pareja.

acting - HeesunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora