1

349 23 0
                                        

Ya nada es igual, y creo que supe que nunca lo sería. Las decisiones que tomamos pueden cambiar nuestra vida por completo. Desde el momento en que decidí tomar su mano y correr juntos, sabía que nunca la iba a volver a soltar. Así la vida me ha dejado claro que nosotros nunca elegimos de quién enamorarnos, a quién amamos y si decidimos estar con ellos o no.

Y aunque jamás me haya sentido más en control de mis propias decisiones, él siempre será ese pedazo que no termino de entender. Vivo pensando en todo siempre al mismo tiempo, mi cabeza es un laberinto últimamente. ¿Cómo están mis padres? ¿Y Jackson? ¿Sabrá Jaden el daño que me hizo? ¿Lo que provocó? ¿Cómo está River? ¿Cómo será estar encerrado en ese lugar? Los rumores corren como el agua, está en una de las celdas más seguras en McAlester, una de las cárceles con más seguridad de todo el mundo. Salir de ahí suena como algo inalcanzable. Pero lo voy a lograr. Por él, y por todo lo que él hizo por mi.

Él no hizo nada por ti.

Y ahí está también, últimamente, la voz en mi cabeza es más fuerte, cómo si hablara por su propia cuenta, y es que las voces ahora le pertenecen a alguien. Nate y Maia. Siento sus voces hablando cada segundo, regañando cada paso que doy y cuestionando todas mis decisiones, como si no lo hiciera ya todo el mundo. He intentado calmarlas... pero estas no parecen querer irse.

— Hey. — Una chica, Seis, se ha vuelto una gran compañía. Ella ha estado aquí desde que esto empezó. Es unos años más grande que yo pero he llegado a considerarla cómo una amiga. Además es muy cercana a River y estar con personas así, me hacen sentir cerca de él.

— Hey. — Digo terminando de vestirme. Confieso que es lo que más me ha costado acostumbrarme. Todos aquí acostumbran a vestir de negro, y no me siento con ganas de sobresalir, así que hago lo que puedo para encajar. Me pongo el pantalón negro que me queda bastante holgado y la blusa de su mismo color. Evito por completo mirarme en cualquier espejo. Ni yo sola me reconocería. Soy otra.

— Hoy tienes entrenamiento. — Dice caminando conmigo fuera de mi habitación.

— ¿Cuánto tiempo tengo que entrenar? Se disparar, créeme. — A veces las personas aquí me toman muy en serio, o no me toman en serio para nada. Puedo pasar de ser la incrédula niña de papi rescatada esperando a su príncipe, o la chica que quedó a cargo de toda la mierda que un asesino dejó atrás porque no tenía otra opción. Honestamente, prefiero pensar que soy la primera opción, no me siento para nada calificada para ser tomada como la segunda.

— No son órdenes mías, lo sabes. — Miro a mi alrededor mientras camino. Las personas aquí son en verdad muy diferentes de lo que pensaba. Al principio estaba muerta de miedo, mirarlos me aterraba, pero, son personas cómo yo o cualquiera, pero que, de nuevo, volvemos a que las decisiones que tomamos nos llevan a lugares en los que nunca pensamos estar.

Llegamos al campo para disparar y tomo la pistola lista para mí. Extrañamente me he familiarizado muy bien con esta, algo que mi yo del pasado odiaría si quiera pensarlo. El peso de esta en mi mano aún se siente ajeno, y extraño, pero debo de aprender a defenderme con ella antes de que alguien la vuelva a usar en mi contra. Así que apunto hacia el objetivo y disparó una y otra vez.

Me detengo en seco cuando el objetivo parece cobrar vida y comenzar a sangrar. ¿Nate? Lo miro asustada y un grito se me escapa.

— ¡No! — Digo tapándome la boca. Seis se acerca y me obliga a mirarla.

— Tranquilízate Avrey. No es real. Recuerda. Repite conmigo. No es real, no es real...

— ...No es real, no es real.. — Tiene que parar, esto tiene que parar ya.

No es nada que no hayas hecho antes.

La voz de Nate en mi cabeza me hace alterarme de repente. Tomo un trago de agua y trato de calmar esta. Debo de lograr que se vayan.

¿Cómo se siente revivir la imagen una y otra vez?

Basta. — Digo en voz baja sin que nadie pueda oírme. La voz cesa y yo respiro.

— A eso me refiero cuando digo que no sin órdenes mías. No puedes salir al mundo y sufrir eso cada vez que disparas. — Dice Seis seriamente.

— Lo se, pero... no volverá a pasar. Lo tengo bajo control. — Digo y camino fuera del campo.

Y no se a quien engaño con esa respuesta, no lo tengo bajo control, jamás lo he tenido bajo control.

Camino a la oficina de River y me siento en su silla.

— Vuelve. Todo es muy difícil sin ti. — Digo mirando a mi alrededor. A veces me cuesta admitir el tiempo que paso aquí, me calma, me tranquiliza tener un pequeño pedazo de él mientras no está. Mirar lo que él miraba todos los días. Ver lo que él veía antes de que todo comenzara.

Todos los malditos días me pregunto cuando por fin iremos por él, cuando llegue el día. Y la respuesta siempre es la misma. Pronto. Más pronto de lo que esperas. Me mienten en mi cara una y otra vez.

Llevo esperando 6 meses y aún no tengo ninguna noticia que me de algo alentador.

— Otra vez aquí. — Cinco me mira desde la puerta. — Tres diría que bajes los zapatos de la mesa.

Los bajo a regañadientes y lo miro. — River me lo diría si estuviese aquí. — Digo corrigiendo . No me gusta llamarlo Tres cuando un nombre tan bonito como él suyo puede ser usado.

— Pues no está, y te lo digo yo. — dice sentándose frente a mí.

— Suenas como mi padre. — Digo poniendo los ojos en blanco. — Cálmate Cinco, ve a caminar, respira.

Tomo la pequeña navaja que River guardaba en su cajón y comienzo a jugar con ella.

— No me compares con tu padre. — A veces olvido que es un tema muy sensible aquí. Tal vez la razón por la que todos están aquí. A veces yo también olvido quién era. Supongo que es por inercia.

Nos quedamos ambos en silencio y vuelvo a poner los zapatos sobre la mesa.

— ¿Cómo estás? — Pregunta serio.

— Aburrida, y la comida aquí es tan...

— En serio. — Me interrumpe. Miro hacía el techo.

— Bien. Mejor. No lo sé. ¿Harta? Estoy cansada y estoy harta. — Digo sinceramente. — No puedo seguir esperando por algo que no sé cuándo va a pasar.

Él me mira de frente. — Tienes que confiar en que haremos lo correcto cuando el tiempo sea correcto. — Me rehúso a mirarlo, no quiero que vea mis ojos llenarse de lágrimas y mi intento por tratar que se detengan. Últimamente me cuesta expresarme bastante.

— Me cuesta un poco confiar. No tengo razones para confiar.

— Y aún así aquí estás, por él. Él sabe lo que hace, recuerda lo que siempre decía, "recuerda que yo...

— ... tengo todo fríamente calculado. Nada me sale mal. Todo es parte del plan." Si, lo recuerdo a la perfección. — Digo sonriendo. Recuerdo haber estado tan asustada cuando lo escuché decirlo en el evento de mi padre, y ahora son las únicas palabras que me mantienen cuerda y con esperanza. Sólo espero, por favor, que esta vez no esté mintiendo. Que esto sea parte del plan.

— Si no puedes confiar en mí, confía en él. — Dice antes de irse. — Ah, y baja los zapatos de la mesa.

Le saco el dedo de en medio antes de que se vaya y me quedo pensando. Es verdad lo que ha dicho. Si no puedo confiar en él, debo confiar en River. Yo se lo prometí. Le prometí que iría por él y es justo lo que voy a hacer.

Stolen Keys | (completada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora