2

275 25 2
                                        

Cuando River se fue, sentí cómo mi vida se ponía en pausa. Sentí cómo poco a poco los días pasaban cada vez más lento, las noches se hacían más largas y los pensamientos cada vez más pesados.

Si alguien me dijera que así es como terminaría todo, de ninguna manera le creería. No hay una simple explicación que me dejé saber cómo terminé así. Aquí.

Es tu culpa.

La voz de Maia me atormenta. Trato de ignorarla y me sumerjo en mis pensamientos mientras me tomo una larga ducha.

Si tan sólo hubiéramos tenido más tiempo. Más tiempo para hablar, reflexionar, conocer... Todo fue arrebatado tan rápido de nuestras manos. Y a veces no sé si estoy soñando o es real. Siento como la realidad se mezcla con los sueños.

Salgo de la ducha y miro la sudadera negra de River. Sin pensarlo dos veces me la pongo y dejo que su olor me llene por completo. Me queda demasiado grande, hasta parece un vestido. Sonrió ante el pensamiento. Soy tan pequeña a comparación con él, seguramente cuando estoy sola me veo...¿normal? Pero a su lado no me veo para nada imponente. Él tiene ese algo que simplemente te deja sin aire.

Estás muy tranquila últimamente. ¿Por qué no recuerdas como me asesinaste?

Escucho a Nate como si estuviera a mi lado. Me recuerdo a mi misma que el verdadero Nate jamás diría eso.

Yo soy el verdadero Nate.

Miro hacía la nada y es casi como si lo pudiera ver frente a mí.

— Yo no te asesiné. — Digo seria. Su rostro siendo distorsionado por la bala me inunda.

Tal vez tú no, pero tu lindo novio si. ¿Tan rápido me remplazaste?

— Jamás podría reemplazarte. — Dios, seguramente me veo como loca hablando sola.

Todo el mundo es reemplazable, inclusive tú. ¿Estás segura de que River quiere que vayas por él? No sabes si para él solo fuiste una pasajera diversión.

No lo fui. — Digo firme.

Alguien toca a mi puerta y yo me levanto para abrirla rápidamente, cualquier cosa que me distraiga de ellos.

— ¿Con quién hablabas? — Pregunta Seis curiosa.

— Con nadie... estaba leyendo en voz alta. — Digo nerviosa. No quiero ser etiquetada cómo la loca que habla sola. Ya tengo muchos problemas cómo para cargar con uno más.

Seis asiente y me mira. — Van a entrevistarlo. — Me hielo en el momento. Cierro la puerta detrás de mí y camino hacía una gran televisión dónde todos están reunidos. Abro mi paso hasta adelante y Cinco me mira preocupado.

— Diga lo que diga, tienes que saber que lo hace para protegernos. Para protegerte. — Me pongo demasiado nerviosa y dirijo mi total atención a la televisión.

Estamos aquí con River Alderidge, mejor conocido cómo el culpable del homicidio de Maia Riggin, Nathaniel Holbrook, y la masacre del evento de cumpleaños de Avrey Caswell. — La cámara se dirige a él y en ese momento lloro. ¿Que le han hecho? Se ve tan mal. Se ve sin fuerzas, sin energía, sus ojeras son más grandes de lo normal, su largo cabello ahora es más corto y me deja ver sus ojos con totalidad. Están vacíos. Siento la mano de Seis en mi hombro. — River, queremos hacerte unas preguntas. ¿Avrey Caswell siempre fue tú aliada?

Sus ojos miran al entrevistador sin expresión alguna. — No, Avrey jamás fue mi aliada. Ella no hizo nada, no es culpable. — Pronuncia mi nombre con tanta vida. Me limpio las lágrimas pero estás insisten en seguir saliendo.

Tenemos comprobado que ella decidió pasar unos días contigo por elección propia, después de hacer la decisión, junto contigo, de escapar. ¿Qué nos dices de eso?

— Ella... me estaba ayudando. Ella quería ayudarme. Antes de que fuera muy tarde... — River mira hacía otro lado y el corazón se me rompe en dos.

Cubrir a la señorita Caswell te ha costado 10 años más de sentencia, té rehusaste a dar información, ¿hay alguna razón detrás de esto? — Lo está presionando demasiado y va a explotar, lo sé.

No. Ella no ha hecho nada por lo tanto no merece ser culpable de nada. — Sus palabras son cortas y firmes.

Entonces, ¿por qué está escondida? Después de lo sucedido, el cargo por el asesinato de William Leister está en su nombre. — River lo mira seriamente.

No lo hizo. Yo la obligué. Fue mi culpa. — Veo como trata de levantarse pero no puede, está atado a la silla. — Dejen de buscarla. Dejenla vivir en paz. — River mira directo a la cámara. — Avrey, vive la vida que te arrebate, vive lo que no pudiste vivir mientras estabas conmigo. Vive por los dos. Disfruta, experimenta, siente... Nunca sabes cuando puede acabar y terminar como yo. — La entrevista se corta.

— ¡No! — Grito. Necesito más. Necesito verlo un poco más.

Seis me abraza y yo lloro en su hombro.

— No es él mismo. Mira lo que le han hecho. Lo están matando. — Digo casi gritando. Le estamos quitando la vida poco a poco.

— Av...

— ¡No! ¡No me digas nada! — Interrumpo a Cinco. — ¡Tu mismo lo has visto y no haces nada! ¡¿Cómo puedes hacerle eso?! ¡¿Cómo puedes dejarlo ahí solo después de ver lo que le están haciendo?!

Él me mira preocupado y yo camino fuera de ahí. Necesito salir.

— Avrey... — Cinco me llama pero lo ignoro.

— ¿Qué? — Digo confrontando.

— Prepárate. Desde ahora comienza la operación.

Stolen Keys | (completada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora