3

256 19 1
                                        

— ...Toda la operación debería de salir a la perfección. No hay espacio para errores. Si todos hacen lo que deben hacer en el momento exacto, todo saldrá como lo esperamos. Prepárense, los quiero listos mañana a primera hora, sin excepciones. — Seis mira a cada uno de nosotros directamente. — Sólo le tomaría a una persona para arruinarlo todo. Les pido por favor que eviten ser alguno de ustedes. — La sesión se termina y todos se levantan y se van. Todos se ven enfocados en su parte y lo qué tienen que hacer.

Yo, me quedo esperando a Cinco ya que se que quiere hablar conmigo. Como es de costumbre, subo los zapatos a la mesa y me recargo hacía atrás.

— Hablé con Seis ayer. — Dice sentándose frente a mí.

— ¿Ah si? ¿Y qué te dijo? — Digo mirando a las notas que tomé mientras daba la reunión. La hoja está en blanco, pero la frase "rescatar a River" está en el centro.

— Me dijo qué... estabas hablando con alguien. — Miro hacía mis manos.

— Estaba leyendo en voz alta... Por Dios, ¿es que aquí ya no puede haber privacidad?— Digo recordando perfectamente lo que le dije a Seis.

— Mira Avrey, se que no soy tu padre ni tu niñero. Mucho menos tu psicólogo o doctor. Pero si necesitas ayuda puedes decírmelo, puedo escucharte y aconsejarte. Sé lo difícil que puede ser...

— No lo sabes. — Digo circulando el nombre de River con mi pluma en la hoja.

Se queda callado y me analiza.

— Tienes que estar bien para mañana.

— Estoy bien. — Lo interrumpo.

— Bien emocional y físicamente. Avrey, si algo te distrae... o alguien, todo puede salir completamente mal. ¿Lo sabes verdad?

— Lo sé, lo sé. — Le digo un poco harta de su plática. Sé lo que tengo que hacer.

— Ni siquiera hiciste anotaciones. — Dice mirando mi hoja.

— Escribí lo importante. — Digo doblando mi hoja y guardándola en el bolsillo de mi chaqueta.

Cinco se levanta y me mira desde arriba. — Descansa. Ve a dormir y repasa tu parte cuantas veces sea necesario.

— Tenlo por hecho. — Digo sarcásticamente.

— Ah, y baja los zapatos de la mesa. — Dice antes de cerrar la puerta detrás de él.

Miro hacía al frente dónde se encuentran los planes de McAlester. Mi vista se fija en el círculo rojo con la X en el centro. Todo va a salir bien, lo sé. Mañana por la noche River estará conmigo y lo estaré confortando y haciéndole saber que ya está a salvo. Que está conmigo. Y mientras esté conmigo siempre estará a salvo.

Me levanto de la silla y camino a mi habitación.

Me recuesto en mi cama y miro al techo.

Mañana es el gran día.

— No lo arruinen. Por favor, no lo arruinen. — Digo a las voces de Nate y Maia.

Sólo estamos en tu cabeza. Si se arruina, es tu culpa, no la nuestra.

Decido ignorarlo y repaso el plan como Cinco me dijo que hiciera. Mi parte es simple, pero crucial. Si me equivoco, si dejo que mis emociones se apoderen de mí, todo se irá a la mierda por mi culpa. Y por ningún motivo seré yo la responsable de que River no regrese.

Te acompañaremos para que no te sientas sola.

La voz de Maia me hace enojar. — Preferiría que no lo hicieran. Creo que esta vez estaré mejor si lo hago yo sola. — Digo bastante enojada.

¿Es por eso por qué nos mataste? ¿Estás mejor sola?

— ¡No! No me refería a eso. Ustedes no son Nate y Maia a los que yo conocía. Ustedes son un producto distorsionado de mi mente. — Digo seriamente.

La puerta se abre abruptamente y Seis entra. — ¿Leyendo sola otra vez?

Me quedo callada porque ahora no se que responderle. — ¿No te enseñaron a tocar la puerta? — Digo tratando de evadir su pregunta. ¿Es que ni siquiera en mi propia habitación puedo tener privacidad?

— No había nadie para enseñarme a hacerlo. — Dice sentándose a mi lado. — Todo va a salir bien, lo sé. Debes de estar tranquila. Confía. — Sonrió por la ironía al recordar todas las veces que me han pedido que confiara y la misma mierda pasa. Confías y les das el poder de decepcionarte. De romperte.

— Tú también deberías descansar. — Digo mirándola. Ella me sonríe y me abraza.

— Nos vemos mañana.

— Nos vemos mañana. — Le digo antes de verla salir de mi habitación.

Me acomodo dentro de las sábanas y cierro los ojos, pero obviamente no consigo dormir ni un poco. El pánico me llena y me deja casi sin respirar. Es asfixiante estar tan cerca de conseguirlo y no saber qué pasará. Sé que debo de confiar, es lo único que puedo hacer. Pero me cuesta demasiado trabajo confiar. Apenas logré confiar en River y fue arrebatado de mi. 

Stolen Keys | (completada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora