Antes de que cualquiera de los demás pudiera siquiera abrir la boca, un nuevo recuerdo comenzo, tan fuerte y abrumador que todos se tuvieron que detener a observarlo.
Estaban en un pasillo, se sentían nerviosos, y raros, como una corriente en su abdomen que no los dejaba descansar.
Vieron a México, vestida como una humana de la época colonial, su piel había dejado atrás los tres colores para unificarse en un suave canela, un cabello castaño que estaba trenzado y tenía varios adornos.
Giraron por un callejón, y corrieron hasta una puerta la cual fue abierta, mostrando una vieja pero cuidada cantina, una vez dentro, supieron que el hombre que estaban buscando estaba a tan solo unos metros de ellos, cuando ambos, México y aquel hombre se encontraron, se dieron un cálido abrazo y un pequeño beso. El hombre humano era bastante joven, aproximadamente unos veinticinco años, y bastante atractivo.
Ellos bailaron felices en el centro de la pista, rodeados de una multitud y fácilmente confundidos por una pareja normal de humanos felices.
Canadá, cansado tomo una silla, la saco de su lugar y se sentó a ver aquello que México le estaba mostrando.
La pareja continuo bailando durante varios minutos y canciones, deteniéndose de vez en cuando para comer algo, la verdad, el recuerdo no era muy interesante en si, pero si bastante cómodo, te daban muchas ganas de bailar al igual que el resto de la gente.
-Oye, aweonado, ¿Cómo conseguiste la silla?-
Todos dejaron de prestar atención y voltearon a ver a Canadá, el cual estaba bastante sorprendido, pues sentarse había sucedido con tanta naturalidad que ni siquiera lo pensó.
-De là (De ahí)-
Se giró para señalar la mesa, pero está ya tenía otra silla en el lugar original, como si nunca la hubieran sacado.
Fue extraño, pero decidieron dejarlo pasar cuando notaron que la pareja se había separado.
-Tengi que irme, o si no mi padre me matara, es muy sobreprotector-
Ya en la puerta, la mexicana le lanzó un beso a su pareja y agitó la mano en despedida, el recuerdo se apagó un segundo, y cuando pudieron volver a ver, ya era de día,
Un Nueva España acompañado del Imperio Español recorrían apedradas calles hasta lo que parecía ser la fuente del último recuerdo de ellos dos.
Alemanía frunció el ceño al recordarlo, ese pobre caballo no merecía morir, pero aparentemente, este recuerdo era todavía más antiguo que el último que habían visto, no sabían cómo lo sabían, simplemente así era.
Cuando ambos protagonistas giraron en una calle, apareció frente a ellos un hombre armado con una pistola.
-Denme todo lo que tengáis-
Ambos estaban sorprendidos, ¿Asaltar a una representación? No era algo que los humanos hubieran echo en ningún tiempo. Imperio Español extendió una mano para ponerla frente a Nueva España, dejando a este último atrás de él.
Imperio Español llevo una de sus manos hasta su cinturón, pero antes de que las cosas pudieran ir a peor, el asaltante fue derribado por un soldado de la plaza de armas.
-¿Estais bien?-
Ambos asintieron, y cuando el oficial levanto al criminal del suelo, ellos vieron el rostro del hombre con el que Mexico había estado hace unos segundos, se sentían sorprendidos y algo tristes. Si bien, no era "permitido" que los países o estados, incluso las organizaciones, salieran con humanos, todos sabían que todos se habían saltado esa regla un par de veces, pues era inevitable que en algún momento quedarás enamorado de alguno de ellos, o, por otro lado, quisieras ganar experiencia.
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A Través De Las Memorias
Fanfiction⚠️ Historia antigua que escribi en mi era obscura, no está terminada. Léanlo bajo su propio riesgo. Para mi escritura actual, vayan a "Líneas de sangre"⚠️ Algo ha pasado con México, nadie lo ha visto, no saben dónde está y eso a varios los preocupa...
