Baila en la Mesa, Querida Reina

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Ese último recuerdo había sido bastante inútil en información, pues todavía tenían que buscar a México (su México, el real) para que los sacará de esa locura sanos y salvos, Uruguay, que había tratado de mantenerse alejado de todos los problemas, sabía que eso iba a ser más difícil de lo que todos creían, pero dejaría que ellos solos se hicieran sus ideas.

Rusia sonrió levemente, tratando de no ser visto por nadie, todavía recuerda lo molesto que estaba Moscú luego de ese enfrentamiento, aunque eso le sirvió para que se pusiera más rudo en los siguientes enfrentamientos.

Una canción suave y elegante comenzó a sonar por todo el lugar, con un balanceo bastante rítmico que los hacía querer mover sus caderas de un lado al otro, la mayoría se contuvo con éxito, pero los latinoamericanos decidieron que era mejor dejar llevarse por la música, suave, lenta, para nada a lo que estaban acostumbrados en esta época.

Al compás de la música apareció el salón, una gran mesa, larga, elegante y hermosa, varias personas estaban dispersas por la sala, los hombres llevaba trajes antiguos pero bellísimos que hacían resaltar su masculina figura, algunos llevaban un pequeño tacón en sus botas, apartados de la multitud que bailaba de forma elegante estaban México y Austria, sentados... No, borren eso, estaban acurrucados uno sobre otro, tomando de las pequeñas porciones de postres que estaban en la mesa frente a ellos.

-Sie müssen damit aufhören (Debes dejar de hacer eso)-

México levanto una ceja mientras se llevaba un pequeño bocado a la boca.

-¿Hacer que?-

-Dinge tun, die dich absichtlich wütend machen (Hacer cosas que lo hagan enojar a propósito)-

Austria movió su cabeza señalando a Francia que estaba hablando con Reino Unido.

-No se de qué me estás hablando-

Llevo su mano finamente enguantada con una tela roja de hermosos y dorados bordados, a la cara de su, en ese entonces, esposo, acarició con cuidado una de sus mejillas, en un gesto romántico, puro, galante y descarado para la época, el hambre en sus ojos rugía con intencidad casi contenida.

El abdomen del eslavo se revolvió en una gran maraña de envidia, lo que no daría por ser Austria en ese momento es muy poco, pero ese había sido su sueño desde que la conoció.

Aunque en la cara de Austria se notaba que el no se tragaba el cuento, así que la miro con esa mirada que dejaba denotar justamente eso, él si era conciente de los peligros que llevaba el retar de esa manera el francés.

-Wir machen besser etwas unterhaltsameres (Mejor hagamos algo más entretenido)-

Su tono era juguetón y atrayente, una sola palabra paso por las mentes de todos (incluida México) "sexo", después de todo, el sexo era mejor que muchas otras cosas en la vida, incluida esa pequeña riña de gestos que tenía con su nuevo tutor de entonces.

Una sonrisa juguetona bailó en los labios de la mujer, que aún con su fachada de caballero, no la hacía verse menos sensual ante ojos objetivos.

Por la cabeza de Rusia paso la vivida imagen de México, su México, empotrandolo contra una pared mientras tenía esa sonrisa que pronosticaba una buena noche de placer carnal, las delicadas manos del latino recorriendo su cuerpo por arriba de la ropa...

Un brusco cambio en la música lo trajo de regreso al recuerdo real, sacándolo de sus fantasías, un fuerte púrpura coloreo sus mejillas, miro discretamente a ambas direcciones solo para notar que sus compañeros estaban en la misma situación que él, ahí fue cuando noto que su inesperada lujuria se había desatado debido a la invasión de los sentimientos ajenos en él... Eso lo asusto y excitó en partes iguales.

A Través De Las MemoriasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora